La relación entre los números y la realidad en Ingeniería deMuestra

FERIA INGENIERIL

Foto: Rosalía Souza

La ingeniería ya no resulta inentendible para los que no dominan el universo de los números. Los profesores y estudiantes de la Facultad de Ingeniería (Fing) hacen los mejores esfuerzos para llegar un público general, y lo logran. Un ejemplo es la exposición Ingeniería deMuestra, que relaciona a la ingeniería con varios sectores de la sociedad como las escuelas, los hospitales y los centros de rehabilitación.

Ingeniería deMuestra es un evento anual, que tiene por objetivo exponer trabajos realizados en la facultad. Este año se llevó a cabo en la Fing del 22 al 24 de octubre, donde convivieron proyectos de estudiantes avanzados y de ingenieros en conjunto con otras disciplinas. “Tenemos más de 100 proyectos, pensamos la exposición  para un público general, no especializado. Han venido muchos estudiantes de liceo y de otras facultades, además de familias”, dijo a Sdr Carlos Luna, asistente académico de la facultad.

Los proyectos se relacionaban con cosas de la vida cotidiana, como el transporte urbano, la accesibilidad, la salud y la industria. Entre todos los trabajos había uno que llamaba la atención por su título, ya que en él se conjugaban las palabras “sincronización” y “corredor Garzón”. El trabajo, presentado por un estudiante avanzado de la carrera y un ingeniero, plantea  agilizar el corredor realizando algunos cambios en las combinaciones de los semáforos y de las paradas. La computadora simula al corredor con un programa y prueba cuál combinación es la más efectiva.

Cargamos en el simulador información de los tiempos de las luces, de los semáforos y de la cantidad de autos que pasan. En una hora, el programa concluyó que sólo modificando las luces de los semáforos mejoraríamos un 15 por ciento el tráfico de los ómnibus y un 25 el de los autos”, dijo a SdR Efraín Arreche, coautor del proyecto. El estudiante y el ingeniero no quedaron conformes con el resultado y  fueron por más. “Luego alternamos las paradas y mejoramos solo un poco el tráfico de los autos, pero llegamos a un 49,9 por ciento de mejora para los ómnibus”.

El transporte no interesaba solamente a los involucrados en el corredor Garzón.  Bruno Bisogno y Gonzalo Matos, estudiantes de ingeniería industrial mecánica, mostraron cómo es posible generar energía a partir de neumáticos en desuso. “Trituramos los neumáticos, los metemos en un horno de pirólisis -quema en ausencia de oxígeno- y de ahí extraemos gases, aceites, y negro de humo, que es un insumo por el cual mundialmente se generan nuevos neumáticos”, dijo Bisoño. “Otra cosa interesante es que no tenemos gastos porque nos autoabastecemos, generamos energía con el caucho y el gas. Además, los neumáticos nos llegan gratis”, agregó su compañero Gonzalo Matos.

Estudiantes de intercambio

Dentro de la cantidad de proyectos algunos excedían a la facultad y se mezclaban con otros centros educativos. El proyecto “Butiá 3.0” es una idea que abarca a la robótica y a la enseñanza. Los aparatos se programan por computadoras y funcionan con señales de wi-fi, y a su vez reaccionan con sensores. Bruno Michetti, integrante de “Butia 3.0”, dio un ejemplo que explica el uso que los docentes les dan a estas máquinas. “Un robot de cuatro ruedas con un sensor de luz simula un murciélago que al ver la claridad sale corriendo para una caja de cartón oscura que simula ser su cueva. Con este ejemplo los profesores le explican a sus alumnos el problema de la contaminación lumínica”. Para Michetti, los programas que dan vida a estos robots son “fáciles de usar” y muchos estudiantes le han agregado cosas al proyecto, lo que plantea una “horizontalidad” en la enseñanza.

Otro ejemplo del trabajo en equipo es el proyecto “Dalavuelta”, que se implementa en conjunto con fisioterapeutas y estudiantes de Secundaria. A través de esta propuesta se transforman bicicletas que estaban en desuso y se las vuelve útiles para niños con capacidades diferentes. “La idea es que cada chico pueda tener una bicicleta acorde a su medida, y pueda darle un uso recreativo o fisioterapéutico”, dijo a SdR Valentina Machín, docente de la facultad y responsable del proyecto. Para que cada niño pueda utilizar una bicicleta deben de haber diferentes tipos. “La diferencia más grande es que hay un prototipo que se pedalea con los pies y otro con las manos. Después se agrega, dependiendo de la capacidad del chico, el tipo de asiento, la suspensión, los cinturones, y los tipos de pedales”.  “Dalavuelta” está en construcción y ha accedido a trabajar con niños de la Teletón y con pacientes de los fisioterapeutas implicados en el proyecto.

Fernando Guerrero