Taller para erradicar la violencia en el deporte impartido por dos ingleses

PUNTO FINAL

¿Tendrán suerte? Foto: futboluruguayo.uy

Desde el Programa para la Gestión de Seguridad en Escenarios Deportivos, organizado por la Secretaría Nacional del Deporte, comenzó en Uruguay un proyecto para eliminar la violencia en el deporte. El taller de capacitación empezó el 24 de octubre. Está dirigido a responsables de seguridad de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), de los clubes de Primera división y también a la Federación Uruguaya de Básquetbol. Esta iniciativa cuenta con el asesoramiento de los ingleses Martin Girvan y Geoffrey Galilee, inspectores de la Agencia Estatal para la Seguridad en los Campos de Deporte – SGSA por su sigla en inglés – y expertos en el tema.

En la conferencia de prensa realizada el día anterior al lanzamiento del curso, participó el profesor Fernando Cáceres, secretario nacional de deportes y presidente de la Comisión Honoraria para la Prevención, Control y Erradicación de la Violencia en el Deporte, Celestino Conde, asesor del subsecretario del Ministerio del Interior y el presidente de AUF, Wilmar Valdez. “Soñabamos con la posibilidad de que se concretara este curso, esto tiene una larga historia”, explicó Cáceres. El profesor afirmó que en 2006 el país vivió “una de las tristezas más grandes del fútbol” con el asesinato a sangre fría del hincha de Cerro, Héctor Da Cunha, en las inmediaciones del Centenario. “Paralizamos el fútbol y nos llamamos a un tiempo de reflexión”, recordó que, de ese espacio, surgió la elaboración de una ley (17.951) que se aprobó en el parlamento, sobre la prevención de la violencia en las actividades deportivas. Ese año comienza el contacto con la SGSA. Se encontró en el modelo inglés una referencia y estos se mostraron “dispuestos a darnos una mano”.

Cáceres sostuvo que, si bien la violencia se ha extendido y atraviesa todas las expresiones culturales de comportamiento, el deporte de ninguna manera puede estar ajeno. Además, puntualizó que hay una violencia propia del fútbol, que se genera adentro y que hay que combatir. “Ahí la responsabilidad empieza a ser primeramente de aquellos que estamos obligados a cumplir funciones dentro del deporte”, aclaró. “Tenemos el problema que desde los estudios académicos se identifica como los barras bravas y que la propia ccademia separa de los hinchas”, destacó. La división entre estos dos grupos es sustancial y se basa esencialmente en el vínculo que mantienen con la institución. “El hincha se siente unido por un sentimiento de pertenencia. Lo une el amor y la pasión y está dispuesto a anteponer sus intereses personales (por el club)”. “El ‘barra’ tiene un vínculo interesado, de dependencia, del cual depende su forma de vida. No lo une un sentimiento de pasión sino de interés personal”, sentenció. Por esto es importante realizar la división y a la hora de tomar decisiones proteger al hincha, terminar de erradicar al ‘barra’.

Por su parte Valdez afirmó que es necesario comprometerse para volver a las familias a los espectáculos de fútbol. “Que veamos un estadio como lo vemos cuando juega la selección nacional”, expresó. “La etapa de contención se ha terminado, es hora de dar el salto y terminar con las ‘barras’”, diagnosticó Celestino Conde, y anunció que lo más importante es la etapa de prevención.

Girvan se refirió a la crisis que tuvo Inglaterra unas décadas atrás, con el denominado “hooliganismo”, que desbordó de violencia el fútbol. El inspector explicó que Gran Bretaña “tuvo una historia donde no podían garantizarle a las personas que podían volver a sus casas sanas y salvas luego de un partido. Desde 1999 no ha habido una muerte en el Reino Unido debido a fallas la seguridad de los centros deportivos. Ese éxito se debe a un enfoque en cuanto a la seguridad”.

El fútbol en Inglaterra, hacia 1989, era básicamente para hombres de entre 15 y 35 años con 17 millones de espectadores. Desde ese momento han cambiado la demografía de la audiencia, alcanzando un 40% de mujeres en el público, con más niños y personas mayores, aumentando a 32 millones de espectadores. Eso fue posible con la reglamentación, educación e inversión. Pero, según Girvan, “no va a ser fácil, va a haber personas que no van a estar de acuerdo y deberán irse”. Agregó que la mejor descripción es la de pensar en la problemática como un péndulo. “En este momento Uruguay está donde nosotros estábamos: con baja custodia, mucha policía y muchos niveles de desorden. Estamos buscando que cambie al igual que Gran Bretaña al otro lado del péndulo: con bajo nivel de desorden, buen nivel de custodia y bajo nivel de policía”. Sin embargo, aclaró que no es el objetivo decirle a nuestro país qué hacer, si no “decir qué hemos aprendido y podemos compartir esas experiencias”, para que, según el contexto, se puedan aplicar las medidas.

También el especialista inglés explicó que las soluciones van a provenir del Ministerio del Interior, la AUF y los dueños de los clubes. “Lo que tiene que suceder es un cambio para que este tipo de comportamiento ya no sea aceptable”. Puntualizó que el cambio principal está en la educación, con transmitirle a la gente cuales comportamientos están bien y cuáles no.

Por último, Girvan recalcó que el fútbol es “un deporte emocional, queremos que las personas sientan y demuestren esa pasión”. “Nadie quiere que los estadios de fútbol sean Catedrales”, ironizó, aclarando que el fútbol debe ser disfrutado pero controlado. Opinó que “la gran oportunidad (para comenzar a aplicar estas medidas) va a ser la inauguración del estadio de Peñarol”. Sobre la relación entre la inseguridad en los campos deportivos y el vandalismo afuera, el experto consideró que “desafortunadamente van de la mano, pero la diferencia es que afuera no es responsabilidad de los clubes, si no de la seguridad pública”.

Sofía Umbre