Precios, inflación y formación de precios

EL ENGAÑOSO CONCEPTO DE MERCADO

Danza de números, danza de conceptos, dolores de cabeza

¿Por qué los uruguayos pagamos tres o cuatro veces más un producto importado desde Argentina, cuando ese mismo producto vale allá tres o cuatro veces menos? El sentido común indica que en esa abultada diferencia se esconde un cangrejo. Pero muchas veces la economía -especialmente la de Chicago, la madre de la globalización, el reinado del capital financiero y las poíìticas de ajuste para el cobro de la deuda externa- se divorcia del sentido común. Para despejar esa incógnita SdR consultó a economistas, representantes de diferentes posturas académicas y corrientes políticas, quienes evidenciaron reveladoras diferencias y contradicciones a la hora de intentar una explicación de ese fenómeno, explicación que sigue ausente.

La inmensa mayoría de los productos de consumo masivo en Uruguay (desde aceites, conservas, productos de limpieza, hasta chocolates) son importados de Argentina y Brasil por las filiales de las mismas transnacionales que las producen en origen. Aparentemente los precios en el mercado argentino están determinados por la demanda de ese gran mercado, según la explicación de Gabriela Mordecki, del Instituto de Economía; o condicionados a la baja por las políticas de subsidios del gobierno argentino, según Ignacio Pérez Sierra, de la consultora Deloitte. “Depende de muchos elementos, no solo de los costos, sino también del tipo de mercado, de cómo es la oferta y cómo es la demanda”, expresó Mordecki. “En Argentina las tarifas públicas de electricidad, gas y agua están subsidiadas, y en términos reales es más fácil, cosa que no está pasando aquí en Uruguay”, acotó Pérez Sierra.

Preguntado ¿por qué cree que usted que los precios en Uruguay son tres veces más caros que en Argentina, siendo las mismas empresas que exportan e importan?, el analista de Deloitte respondió: “por un tema de competitividad en el tipo de cambio. Hay un tema proveniente de  los salarios. El salario real ha crecido mucho estos últimos años, lo que también ha hecho perder competitividad a Uruguay y hacen que las industrias uruguayas les salga más caro producir acá, comparado con las industrias argentinas”. Ciertamente los productos uruguayos son más caros, pero aquí se trata de productos argentinos importados; quizás se coló una confusión en la conversación.

Parece difícil de comprender que la competitividad en el tipo de cambio influya en los precios de los bienes importados. Un yogurt producido por La Serenisma o un pomo de pasta de dientes producido por Colgate, tienen costos referidos a salarios, por ejemplo, que están incluidos en el precio de exportación. En aduana ese producto paga al ingresar un precio CIF (que integra el costo del producto, el flete y el seguro) y ese precio es abonado en dólares. Sin embargo Gabriel Oddone, de la consultora Ferrere y Asociados, dijo: “los costos están vinculados a los fletes, y estos fletes a su vez están vinculados al volumen de la compra. No es lo mismo comprar 50 ejemplares que 100.000”. Aunque puedan existir variables en los fletes, no son significativos como para explicar diferencias del 300% entre  precios.

Otra explicación sobre la diferencia de los precios refiere a los tamaños de los mercados. Según Daniel Rico, economista del BROU, “la diferencia se encuentra entre la oferta y la demanda. Allá hay mucha oferta y los precios tienden a bajar”.

El economista Javier de Haedo, quien fue candidato a la Intendencia de Montevideo por el Partido Nacional, dobló la apuesta: ”En la mayoría de los casos, las empresas que importan no son las mismas que producen”, aunque la realidad dicta que son las mismas trasnacionales que producen y venden en Argentina, y distribuyen y venden en Uruguay. Y   agregó:  “los precios no tienen nada que ver, porque son dos países distintos y dos tipos de cambio distintos”.De todas formas el economista aclaró: “No entiendo el enfoque de su entrevista. Les pido que me disculpen pero no voy a responder”.

Los precios a corto plazo pueden diferir por una serie de factores: desequilibrios profundos que provocan fuertes devaluaciones. Restricciones en la libertad de acción de los agentes que eviten la competencia y por ende, la formación de precios se vuelve en parte administrada (y esto en general trae escaseces), o bien se impide la competencia con el exterior y la formación de precios,responde sólo a oferta y demanda doméstica”. Tales son los conceptos del economista Isaac Alfie, ex ministro de economía durante el gobierno de Jorge Battle. Si los precios están administrados en Argentina, como sostiene, entonces son más incomprensibles las diferencias de precio del mismo producto en Uruguay.

En cambio, el integrante de la Red de Economista de Izquierda, Antonio Elías, se inclina por creer, entre los varios factores que inciden en el aumento del precios, que la explicación obedece a un “afán de lucro” de las trasnacionales que importan sus productos desde Argentina; y agregó que “la lógica del gobierno uruguayo, de este y de los anteriores, es no hacer control de precio”.

La economista Mordecki, introdujo un elemento nuevo: “la fijación de los precios depende de la política de cada empresa, de cómo diversifican productos, de cómo ven el mercado. Un empresario puede razonar: ¡acá a este producto lo podemos vender a este precio, porque el público lo paga¡. Acá el mercado les da más margen, mientras que en Argentina el margen es menor, pero hay mayor número de demandantes”.

Para que el lector se haga una idea de la magnitud del problema que afecta, entre otras cosas, al proceso de inflación, sugerimos remitirse al informe de SdR de diciembre de 2014, “Atentado al bolsillo”.

Colectivo de SdR