La mudanza de la FIC en el próximo semestre es aún una interrogante

¿HABRÁ QUE ESPERAR?

Sigue la incógnita sobre la mudanza de la FIC.

Luego de tres años de obras, el edificio destinado a la Facultad de Información y Comunicación está en los últimos detalles, pero aun no se han superado dificultades y controversias varias.

Una vez que se aprobó el proyecto en 2013, se conformó una Comisión Edilicia encargada de seguir el tema de cerca, integrada por los tres órdenes universitarios: estudiantes, egresados y docentes; y se agregaron además los funcionarios.

La decana interina de la FIC, Msc. Ing. María Urquhart, también cuenta con sus representantes académicos dentro de dicha comisión, por ser un tema señalado por ella de interés.

El encargado de todo lo correspondiente al edificio y el que decide citar la Comisión es el Ing. Salvador Curbelo.

El nuevo edificio donde estará instalada la FIC era antiguamente el terreno que ocupaba el “Asilo de Huérfanos y Expósitos Dámaso Antonio Larrañaga”. El acceso principal se hace a través del Portal de Rabú, donde funcionará el PRODIC, cuya incorporación se definió una vez avanzada la construcción del edificio principal. Este espacio funciona como vértebra conectora entre los dos grandes bloques que ocupan la manzana, el espacio destinado a la FIC y el Aulario del Área Social y Artística. Inaugurado en diciembre del año pasado, actualmente allí se dictan clases para las facultades de Humanidades, Economía y Derecho. En el último piso hay un salón entero destinado a la FIC, y otro que será compartido con Humanidades.

Nicolás Rodríguez, encargado del área de Medios Técnicos en la Facultad de Información y Comunicación, es integrante de la Comisión Edilicia y contó a Sala de Redacción: “Está previsto que el edificio se entregue el 1º de agosto, pero no creemos que mudarnos en el próximo semestre sea lo correcto”. Esto se debe a que una vez entregada el área destinada a la FIC, hay que comenzar toda la mudanza de equipos, oficinas y sala de medios, lo que no podría realizarse si a la vez se están dictando clases.

Marita Urquhart, en cambio, plantea que si está todo preparado para la fecha de entrega se podrían suspender la clases una semana para realizar la mudanza e iniciar el segundo semestre en el nuevo edificio.

Por otro lado, Verónica Pellejero, representante del orden estudiantil en la Comisión, explicó que recientemente se conformó un Grupo de Mudanza “Éste surgió con el fin de resolver las cuestiones más operativas y prácticas en la concreción de la mudanza al nuevo edificio, con todo lo que ello implica. Se encarga de ver qué se va a hacer con todo lo que hay que mudar y lo que no. Por ejemplo, si ya tenemos todos los bancos comprados para el nuevo edificio, qué se va a hacer con los que están acá, etc”. Este grupo, que tiene como referentes a Gianela Turnes y a Gabriel Kaplún, es el que decidirá si el cambio de edificio se realizará en el segundo semestre de este año o para el primer semestre del 2016.

No existe, por parte de los arquitectos, el requisito de que el mobiliario sea nuevo, “el único requisito para comenzar las clases es que haya proyectores instalados para los docenTes, porque para algunos de ellos los proyectores son indispensables para dar clase”, declaró la decana.

Cada uno cuida su chacrita

Todavía hoy se pueden ver en las calles montevideanas los fantasmas del “6 %”: en la parte de atrás de algún puesto de revistas; grafiteado en alguna bajada para discapacitados en una esquina de 18 de Julio, o simplemente en la parte de atrás de una parada de ómnibus. Estos “6%”, por insignificantes que parezcan, fueron de los mayores reclamos presupuestales que la población universitaria ha llevado adelante en las últimas décadas. Pero aunque las movilizaciones, marchas, paros, ocupaciones, y asambleas se hayan suspendido en el tiempo, las necesidades siguen siendo las mismas, inalterables y urgentes.

El nuevo edificio de nuestra casa de estudios es un ejemplo de esto. Como declara Verónica Pellejero “es un edificio que en principio podría haber estado destinado en gran parte a nosotros, y lo tenemos que terminar compartiendo con el resto del área. Esto responde a otro bache presupuestal más, porque obviamente las otras facultades que tienen ya clases ahí, no cuentan con salones en sus propias facultades”. Además, la convivencia con el resto de las casas de estudio ya ha comenzado a sentirse: “Tenemos que cuidarnos de otros centros de estudiantes que han planteado quedarse con nuestro servicios, porque parte de su estudiantado tiene clases ahí. Se dan varias situaciones feas en torno a la apropiación de los espacios”.

Asimismo, hay cuestiones relativas al espacio, que la Comisión está intentando resolver: “Por ejemplo, en lo que refiere a fotocopiadora nos dieron la mitad del espacio que tenemos ahora. La ventilación también es mala, no hay ventanas que se abran a la calle, sino que son tragaluces; y si tenemos en cuenta que las máquinas fotocopiadoras largan toxinas del toner…”. Además de que el salón gremial, la fotocopiadora y la cantina pertenecientes a la FIC van a estar en el subsuelo;  cuando los salones están el en tercer y cuarto piso.

Otro problema a tener en cuenta es que no existe un plan de crecimiento de la estructura a futuro. “Por la zona céntrica en donde va a estar ubicada y porque la estructura llama mucho la atención, es de suponer que en un futuro aumente la cantidad de estudiantes. Si en dos años, en vez de ochocientas personas por año, se anotan mil quinientas, esas personas van a tener que seguir sentándose en el piso”, declaró Verónica.

Eugenia García / Andrea Fernández