En el marco de la reunión sobre medidas de seguridad

SOCIÓLOGO ANALIZA LA EFICACIA DE UNA MAYOR SANCIÓN

 

Paternain analiza para SdR las expectativas de la reunión cumbre sobre seguridad. Foto: universidad.edu.uyd

“No creo que la reunión del martes 12 sea efectiva. Desde el inicio presenta una gran debilidad: la
deserción de los representantes de los partidos tradicionales y la del ministro del interior”. Así
comienza Rafael Paternain, sociólogo, investigador su opinión sobre el debate previsto para el martes en el
parlamento sobre las medidas de seguridad, que finalmente se suspendió para no interferir con la “cumbre” en la Torre Ejecutiva convocada por el presidente Tabaré Vázquez
Primer suplente de Constanza Moreira en el Senado, propone una visión poco optimista sobre las medidas
pensadas por la oposición. Sin embargo, no solamente expone un análisis sobre la efectividad
del futuro evento sino que también habla sobre la responsabilidad que tienen los medios de comunicación en la construcción de un imaginario colectivo sobre el tema. Además, analiza
cómo se debería entender y proponer una política de seguridad.

Debilidades de la reunión

Paternain considera que esta reunión no es más que un intento de posicionamiento de los dos
actores involucrados: los partidos tradicionales y el gobierno. “Lo que están intentando es
reacomodar la cancha de forma estratégica”. Según sus palabras, el objetivo del gobierno es ganar un espacio político frente a la oposición, intentando captar mayor aceptación pública. Mientras que en el caso de los partidos tradicionales la principal finalidad es ganar visibilidad.
Afirma que esta reunión es una convocatoria restringida debido a que se limita solamente a los
partidos y no observa a la totalidad de los actores, como pueden ser, por ejemplo, la
academia, las organizaciones sociales y los sindicatos. Al responder a una lógica partidocrática,
Paternain concluye que se está obviando una cuestión fundamental: es un tema que transciende a todos los partidos  y por tanto compete a la sociedad en general.
Argumenta que este tema no sólo presenta discrepancias entre partidos sino que el Frente Amplio ha tenido, a nivel interno, grandes diferencias sobre cómo se debería actuar. Por tanto,
entiende que se ha avanzado muy poco en la construcción de una agenda común dentro del
partido.

El factor que le preocupa más de esta reunión es el contenido debido a que, a suentender, está fuertemente marcado por cuestiones punitivas como pueden ser la creación de
una policía militarizada o la construcción de normas más severas. Paternain sostiene que en
vez de solucionar los problemas, los refuerzan, recalcando que lo más importante de toda
política en seguridad es limitar la residencia del delito.
Todo indicaría, a su entender, que el tipo de política propuesta no parece ser en clave progresista por lo que existe una indudable necesidad de diseñar una política diferente. “La
cuestión más problemática de este asunto se resume en la siguiente pregunta: ¿Cuántas y
cuáles de esas propuestas va a ejecutar el gobierno? No debemos olvidar que el Poder Ejecutivo
no muestra claridad en su opinión sobre cómo debería ser la severidad de las penas. Además,
este tercer gobierno podría haber cambiado la política de seguridad pero no lo hizo“. Reafirmó
el elenco que venía de antes.”

Realidad, medios y seguridad

Paternain considera que el debate sobre la incidencia que tienen los medios a la hora de
construir la opinión pública, es antiguo. Recuerda que comenzó a realizarse durante la primera
presidencia del Frente Amplio. Aunque no niega la responsabilidad de los medios en este tema, realza que el delito y la inseguridad son reales, es decir, que ha existido un aumento de ciertos crímenes como puede
ser el homicidio. Sin embargo, reflexiona que ambas instancias se entrecruzan, recalcando que
el rol de los medios de comunicación es clave en la consolidación de cierto estado de ánimo,
especialmente cuando se refuerza una visión negativa y punitiva de los hechos.
El mejor ejemplo, a su entender, de este asunto es la proliferación y exacerbación de los
relatos de los fiscales. Éstos presentan una visión institucional que de antemano propone un
acento en el encarcelamiento y no en la explicación de las causas del problema. “Lo
importante es analizar el efecto mediático. ¿Qué voces son las que predominan? ¿Cómo crean
los medios las necesidades colectivas?
Otro ejemplo que analiza Paternain es el referido a los deportes. Manifiesta que la seguridad
es muy importante en estos espacios, y la opinión de la gente reafirma los estereotipos. Afirma
que estas instancias producen una especie de “fascismo societal” donde las personas,
alentadas por el periodista, se vuelven siniestras. “En muchas ocasiones no ocurre nada pero el
discurso igualmente está fundamentado en el caos y en los problemas. Es la prédica del miedo
y de los inadaptados. Algunos periodistas deportivos parecen referentes morales que dan su
interpretación social del fenómeno. Incluso, algunos de ellos, tienen más poder de opinión que
los  propios políticos.”

¿Qué es más importante, la seguridad o  la igualdad?

La izquierda ingenua, declara el sociólogo, hace unos años atrás afirmaba que los problemas
del delito se solucionaban con la reducción de la pobreza. Sin embargo, considera que  una
política aislada siempre fracasa. En este caso, enuncia que el crimen está asociado a
fenómenos sociales por lo que no se reduce solamente a cómo se mide la pobreza. Es decir,
que está sujeto a dificultades de inserción de los jóvenes y adolescentes, a desigualdades
estructurales y al consumo de drogas.
Paternain entiende al delito como un fenómeno multidimensional y donde las políticas de
igualdad son fundamentales. Especialmente aquellas referidas a la equidad territorial. Las
desigualdades de esta especie tienen dos consecuencias claras: la degradación de algunos
territorios y la pérdida de poder del Estado en esos lugares.
Sin embargo, lo que él considera como trascendental de toda política de seguridad es la
inclusión social, sin olvidar con ello que el control del delito, la sanción y la rehabilitación
deben ser puestas como objetivo. Se necesita, por tanto, cambios institucionales traducidos en
un nuevo poder judicial y en una nueva policía.  Afirma que el principio rector debe ser un
sistema penal más justo.
Al contraponer cómo debería ser propuesta una política en seguridad y cómo fue efectuada en
la realidad, Paternain sostiene que lo que se intenta hacer con la reunión en el Parlamento es llevar
a cabo esfuerzos fiscales que no tienen en cuenta la prevención.
Inclusión de otras opiniones: la responsabilidad del Parlamento y del Poder Ejecutivo
El sociólogo observa que la cuestión de seguridad parecería estar restringida al Poder Ejecutivo
aunque éste, en los últimos años, ha querido ampliar los espacios de interacción con la opiniónciudadana. La importancia de estas medidas, afirma Paternain, es generar ámbitos transversales. El mejor ejemplo para representar esta situación de poca apertura, según sus
palabras, es la deficiencia que tiene el Ministerio para preservar una autonomía técnica de
monitoreo.
En el caso del parlamento, considera que no existe un saber técnico que habilite una correcta
discusión sobre el tema. La creación de espacios especializados son pocos, especialmente
porque la comisión de seguridad fue creada recientemente  (propuesta a nivel del senado).
Sostiene que el problema central de este espacio es su forma constitutiva: es más informativo
que crítico con el tema.
En síntesis, Paternain sostiene que el parlamento debería actuar como articulador de otras
voces, ampliando el debate y proponiendo una mayor inclusión social.

Lucía Barrios