Dilma dispuesta a enfrentar el impeachment

“ES GOLPE”

Dilma en su momento más crítico.

Dilma Rousseff está enfrentando una situación poco envidiable. La decisión inicial  estuvo en manos de los diputados brasileños, quienes resolvieron la continuidad del impeachment, una figura jurídica que permite al Parlamento instalar el juicio político al presidente de la nación. La justificación de sus votos fue variada, algunos decían que lo hacían por Dios, otros hablaban de la familia y la moralidad. Terminada la sesión, la presidenta declaró: “Los golpistas vencieron aquí en la Cámara”, pero “esta derrota provisoria no significa que terminó la guerra”.

La previa

La noche anterior a la votación de diputados, la Presidenta publicó un video en las redes sociales. Iba a ser transmitido por cadena nacional, pero Dilma finalmente desistió pues consideró que se la culparía de utilizar los medios para su beneficio personal. La presidenta destacó que el impeachment trata de una violación de lasnormas que podría sumergir a Brasil en un doloroso proceso. Afirmó que cuando su reelección, parte de la oposición, inconforme, pidió el recuento de los votos, intentó anular las elecciones y pasó a conspirar por el impeachment. Asimismo, sostuvo que ningún gobierno será legítimo si no nace de una votación popular; los opositores han buscado sumir al país en un estado permanente de inestabilidad política con el único objetivo de tomar por la fuerza lo que no conquistaron en las urnas”. Finalmente, Rousseff se defendió diciendo no ser responsable de lo que la están acusando, por lo que categorizó todo el proceso como el mayor fraude jurídico y político de la historia del país.

Acusaciones

Rousseff es acusada de múltiples irregularidades. Por un lado, se la incrimina por haber desviado fondos de la empresa Petrobras para su reelección del 2014. No obstante, el juicio político no podrá abordar este aspecto, porque debe limitarse a la acusación de “maquillar” el déficit presupuestal de su país, debido a la recesión económica.

También el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, fue acusado -en medio de la conmoción política- de beneficiarse de la corrupción de la petrolera Petrobras. A partir de la divulgación de una conversación telefónica entre éste y la actual mandataria,  las protestas aumentaron. En el audio se puede escuchar a Rousseff diciéndole a Da Silva, que prontamente le llegará el acta de investidura para usarlo sólo en caso de necesidad. Dicha acta refería al nombramiento de éste como ministro de la presidencia o jefe de gabinete. De esta forma, Lula tendría nuevamente el estatuto de protección judicial, es decir, de aquella que gozan los pertenecientes a altos cargos del gobierno y otros miembros del congreso. Por lo tanto, solamente podría ser juzgado por el Tribunal Supremo Federal. No obstante, un juez de Brasilia anuló dicho nombramiento a petición de la oposición; alegó la necesidad de continuar investigando las acusaciones de corrupción sobre Lula da Silva.

Filtración

Michel Temer, vicepresidente de Brasil, divulgó por error un audio en el que se dirige a la población brasileña. La ocurrencia es que en éste se expresa como el presidente de Brasil, dando por hecha la destitución de Rousseff. Cabe recordar que en caso de que el juicio de destitución prosiga y sea aprobado por senadores, Temer sería quien sustituya a la presidenta hasta el 2019. “Todos saben que hace más de un mes, me recluí exacta y precisamente para que no parezca que iba a cometer ningún acto o practicado algún gesto con el fin de tomar el lugar de la señora Presidenta de la República”, expresó Temer en un discurso. Posteriormente, Dilma Rousseff acusó a su vicepresidente de traidor. “Cayeron las máscaras de los golpistas; la filtración revela una traición hacia mí y hacia la democracia, de ese jefe conspirador que tampoco tiene compromisos con el pueblo”, afirmó Rousseff.

Brasil dividido

La mandataria afirma que no existen pruebas suficientes para seguir avanzando en el proceso, puesto que alega no ser responsable de los actos mencionados.

“Impeachment sin crimen de responsabilidad, ¿qué es? Es golpe”, afirmó. La población brasileña está dividida en dos. Por un lado están aquellos que consideran legítimo destituir a la mandataria por las acusaciones mencionadas anteriormente, mientras que otros sostienen que sería un acto de injusticia o hasta un golpe de estado. La última encuesta llevada a cabo por Datafolha el 7 y 8 de abril, estima que el 61% de los brasileños apoya el juicio político, pero a su vez, un 58% considera que Michel Temer también debería ser sometido a un proceso similar.

 

 

 

Valeria García Mallo