Especialistas analizaron “invasión zombie”

EL PAÍS QUE DIVIDE

¿Se trata a todos por igual? ¿Qué se necesita para considerar a alguien digno de respeto? El pasado 7 de abril el diario El País publicó una nota titulada “Denuncian invasión “zombie” en Avenida Italia y Comercio”. Tal vez algunos creyeron que se debía a algún tipo de manifestación popular juvenil que en ciertas ocasiones por diversión se juntan disfrazados de muertos vivientes y deambulan por las calles. Sin embargo, se estaba haciendo referencia a personas en situación de calle y con presuntas adicciones.

La licenciada en sociología María Eugenia Ryan, investigadora del Instituto de Evaluación Educativa (Ineed), analizó en diálogo con Sala de Redacción la nota y destacó la metáfora del “zombie”. “Hay una diferencia entre ‘ellos’ y ‘nosotros’, el zombie es un muerto viviente, que está separado del mundo de los vivos. Son dos grupos de personas organizados que están enfrentados”. “Como fenómeno social llama la atención, porque hay cierta apología de la pobreza digna”. De fondo lo que se dice es que “está bien que pidan plata para la leche y hasta roben de vez en cuando, pero no está bien que sean un grupo de indigentes organizados”, señaló.

Por otra parte, Ryan hizo énfasis en el destaque de los lugares comunes de la cultura uruguaya tales como la preocupación por el barrio, la escuela pública o la defensa del trabajador de clase media. Según explicó la licenciada, es una estrategia para construir un imaginario colectivo, para que todos puedan sentirse identificados con lo que se expresa. “Desde el lugar de un periodista no es correcto aportar a la construcción de un discurso de odio social, como si desde el fundamento más último no fuésemos responsables de que esa persona esté en esa situación. Se objetiva como si fuesen algo que aparece de la nada, como un clan que vive en medio de un cantero”, sentenció.

María Márquez, estudiante avanzada de Ciencias Sociales e integrante de varios proyectos del Ministerio de Educación y Cultura (MEC), dijo a SdR en la misma línea de Ryan que se le pone una etiqueta de “zombie” a personas en situación de vulnerabilidad social que vendría a ser de no humanos, y de alguna manera refuerza la exclusión que de hecho ya tienen”. Márquez destacó que hay dos puntos de vista que evidencian maneras diferentes de victimización entre aquellas personas que tienen su vivienda o comercio en la zona y quienes viven en condiciones inhumanas y actúan en consecuencia de ello. Planteó que si bien los que se sienten afectados están en todo su derecho de reclamar, no hay una perspectiva global al momento de considerar de dónde vienen las personas involucradas y tampoco se los termina tratando como personas. “Se habla de la sociedad o la gente, naturalizando que esa otra gente no formaría parte de ese grupo”.

Las soluciones planteadas por los vecinos demuestran una comprensión poco elaborada del problema de la seguridad y es necesario mirar más allá de la situación de cada persona. Márquez concluyó: “¿Les importa que a ellos no les afecte pero a los comerciantes de un kilómetro más adelante sí? En la medida de que se pueda comprender de forma más amplia la situación de las personas que generan miedo, las soluciones van a ir por otro lado y la amenaza generada no va a ser la misma que la inicial, que evidencia una distancia social muy fuerte entre unas personas y otras”.

Federico Anfitti