Espacios policiales en los informativos de televisión

SONRÍE, TE ESTAMOS MOSTRANDO”

El uso cada vez más frecuente de cámaras de video-vigilancia ha permitido que la nueva forma de tratar las temáticas policiales en los informativos televisivos sea la exposición explícita de la grabación de los hechos. Tales prácticas vulneran algunos aspectos del código de ética periodística.

Consultado por SdR, el sociólogo  Rafael Paternain opinó que en la actualidad “tenemos un caudal de circulación de imágenes muy distinta, a suerte de guerra de imágenes”, y agregó:  “Es mucho menos el testimonio y más la imagen directa; el poder de esta en ese sentido es mucho más determinante, alcanza una imagen de una rapiña violenta en un comercio cualquiera para que eso tenga un poder de impacto brutalen lo simbólico ”.

Varios informativos televisivos emitidos en horarios centrales priorizan las noticias referidas a la seguridad ciudadana; dichas noticias generalmente están expuestas en los primeros minutos y con una duración bastante extensa en relación al resto de las noticias. El caso de Monte Carlo Televisión es el más llamativo; destina casi un tercio del programa a la difusión de este tipo de información. Para Paternain esta prioridad “es determinante” para la construcción de la opinión pública, y reflexiona que “si  lo miramos en el tiempo esto no es nuevo, pero se ha ido incrementando”. Y cuestionó: “¿Cómo se configuraría la opinión pública y la percepción de la seguridad si los espacios policiales duraran apenas unos pocos minutos y en lugares diferentes del informativo?”. Según el sociólogo, esto influye en las personas de diferentes maneras según sexo, edad, nivel socioeconómico. Cuanto más edad y menor nivel socioeconómico, mayor es el impacto negativo en la construcción de la vulnerabilidad debido a que muchas veces no hay otras fuentes  de información. Esto repercute en la manera de circular por el mundo.

En el año 2008 se realizó un estudio sobre  noticias de seguridad ciudadana emitidas en los informativos centrales de televisión abierta, difundido por el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) y el Centro Latinoamericano de Cultura Humana (CLAEH). Los resultados publicados en el sitio web del Mides demostraron que “la información se caracterizó por no brindar datos de contexto socioeconómico, no citar fuentes estadísticas, no hacer referencia a antecedentes de los supuestos victimarios, tener fuentes policiales en el 60% de los casos y fuentes cercanas a las víctimas (o la víctima misma) y tener como temas predominantes la ´inseguridad´ -así en genérico- o la ´violencia´, sin distinguir por ejemplo la temática de violencia doméstica”.

A pesar de que el informe data de ocho años atrás, se exponen puntos aplicables a la actualidad. Paternain opinó que se maneja “con muy poca profesionalidad” la exposición de los implicados: “Hay hechos que se narran en función a ciertos relatos que pueden ser verosímiles pero no necesariamente tienen porqué ser verdad: ´se supone que era consumidor de pasta base´, ´se supone que tenía menos de 18 años´, ´se supone que era reincidente´.  Hay un juego allí del manejo profesional de las suposiciones en términos de estereotipos sociales o también desde el punto de vista del manejo de las fuentes”. Y además considera que “hay una sobreexposición que tiene un sesgo generacional y de clase social que puede tener en algunos casos excepciones, pero  generalmente tienen que ver con una rutina y una lógica que define a los protagonistas”. “En el tema de los menores de edad yo creo que hay una frontera que ha sido pasada desde hace mucho tiempo”, opinó.

El Código de Ética Periodística publicado por la Asociación de la Prensa del Uruguay,  menciona en el punto 20: “(…) Se recomienda evitar coberturas que impacten de manera emotiva al público por sobredimensionamiento de algunos factores (sensacionalismo) al informar sobre accidentes, desastres o hechos delictivos. (…) Tampoco es necesario identificar al agresor pero sí denunciar la conducta que da origen a la cobertura” y luego se agrega en el punto 21 y 22: “los periodistas cuidarán especialmente el uso de imágenes en las coberturas de hechos violentos, a fin de no abundar en detalles escabrosos (…)” y que será necesario evitar “testimonios que revictimicen a las personas en situación de vulnerabilidad” y “obtener de modo inconsulto imágenes o audios de las personas involucradas en hechos violentos”. Estas pautas éticas, no se aplicarían en su totalidad si se toma en cuenta las declaraciones de Paternain sobre la realidad informativa: “Lo que hacen los informativos es formar parte de una cadena de sentidos mayor que se gesta seguramente en otros lugares y que se refuerza allí. Los informativos más que generar el problema lo amplifican y lo consolidan en la magnitud de sus contenidos”.

Aiara Camacho