Uruguay se suma al movimiento internacional de seguridad vial

MAYO AMARILLO

El lazo amarillo es el símbolo de este movimiento. Foto: Unasev

Un grupo de instituciones públicas y privadas, de organizaciones de la sociedad civil, fundaciones, sindicatos y unidades locales de seguridad vial realizan durante este mes, el movimiento Mayo Amarillo, con el fin de llamar la atención sobre la siniestralidad vial para aportar a la discusión y concientización en el tema. Su símbolo es un listón amarillo, que se podrá ver en algunos edificios y en miles de funcionarios de diversas organizaciones, que lucirán un lazo adhiriendo al movimiento.

El mes de mayo remite al 11 de mayo de 2011, día en que la Organización de Naciones Unidas (ONU) lanzó la Década de Acción para la Seguridad Vial y pidió a sus países miembros un compromiso de cara al 2020, para lograr la reducción de los siniestros viales. El movimiento Maio Amarelo (Mayo Amarillo) nació en 2013 en Brasil con el propósito de crear conciencia en la población respecto a la cantidad de fallecidos y heridos por accidentes de tránsito. La campaña se consolidó en más de 20 países y este año se suma Uruguay.

SdR dialogó con el presidente de la Unidad Nacional de Seguridad Vial (Unasev), Dr. Gerardo Barrios, quien indicó que la iniciativa surgió del Dr. Fernando Machado, director del Departamento de Emergencia del Hospital de Clínicas, quien trajo la idea de Brasil. “Nosotros nos sumamos con todo lo que tiene que ver con la coordinación y el desarrollo de estas actividades en conjunto con más de 30 instituciones que participan con distintas acciones”, señaló Barios.

A fines del año pasado la ONU realizó un balance para evaluar en qué situación se encuentran los países que apoyan el cumplimiento de la meta para 2020. Barrios destacó que “Uruguay es uno de los pocos países que viene cumpliendo con las metas y esos pilares de acción que tiene la ONU y lo que desafía a profundizar y seguir en esta línea de trabajo en conjunto”.

Consultado acerca de los factores que son determinantes a la hora de la seguridad vial aseguró que hay una serie de componentes que tienen que ver con la mortalidad en el tránsito y que “todo el mundo las conoce; si se aplicaran en forma uniforme en todo el país se podría disminuir a la mitad el número de siniestros.”  Las medidas son siete y las enumeró de la siguiente manera: la utilización del casco bien abrochado, el uso de luces encendidas, no tomar alcohol o drogas para conducir vehículos, el respeto de la velocidad, las campañas de difusión masivas, las política de autoridad en el control del tránsito que son imprescindibles, y el traslado de heridos graves en helicópteros.

A nivel mundial, uno de los países que más avanzó en el tema de seguridad vial es Suecia.  “En el año 1987 tenía la misma tasa de mortalidad que Uruguay tiene hoy, pero para llegar de 14 fallecidos por cada 100.000 habitantes y hoy estar en 4 fallecidos cada 100.000 le llevó más de 20 años”, señaló Barrios. Y agregó “eso nos indica que esto no tiene soluciones mágicas ni únicas, es una sumatoria de acciones que tiene que hacerse en conjunto”. Destacó que la Red de Víctimas y Familiares de Siniestros de Tránsito juega un rol muy importante en todo el mundo; reúne asociaciones sin fines de lucro, que tienen como finalidad ser la voz de todas aquellas personas que vivieron siniestros de tránsito como víctimas o familiares.

El año pasado se lesionaron 30.116 uruguayos. “Esas son 31.116 familias, por lo tanto unas 300.000 personas tienen un familiar lesionado en el tránsito en un año, eso habla que esto es un problema de primer orden”, aclaró Barrios. “Si los gobiernos no establecen una política adecuada en materia de seguridad vial, entones no se le puede pedir a la población que cambie conductas si desde la política de Estado no se establece una estrategia adecuada”, sentenció.

Consultado acerca de la Ley N° 19.360, aprobada en diciembre de 2015 que rige la Tolerancia Cero de alcohol en sangre para conductores, dijo que la ley está vigente desde el 8 de enero de este año. Explicó que “los controles que hoy se hacen son control cero: cero alcohol, cero drogas; el mensaje es bien claro, si se toma alcohol o se consume alguna droga, no se conduce vehículo”. Señaló que igualmente “se están obteniendo resultados muy auspiciosos, que ya se traían cuando se bajó la tasa de 0,8 a 0,3 gramos/l. con un descenso de un 300% en la cantidad de siniestros vinculados al alcohol”. En los primeros meses de este año se registró otro descenso del 23% en espirometrías positivas. Finalmente, enfatizó en que “la idea de esto no es pensar que es un Estado prohibicionista, lo que se busca es que la gente recapacite, de la implicancia que tiene el alcohol en muchos de los aspectos que vivimos hoy”.

Lucía Betancur