Hospital Vilardebó: cuestionan la presencia de pacientes imputables

FACTOR DISTORSIONANTE

Ex edificio del Hospital Vilardebó. Foto: Marcos Harispe / Archivo SdR.

“Ley de Psicópatas” se llama la norma que rige al sistema judicial para tratar enfermedades psíquicas. El precepto aprobado en 1936 decreta que “los enfermos psíquicos” serán ingresados a establecimientos psiquiátricos oficiales o privados por voluntad propia, por indicación médica o por disposición judicial. Este último es el caso de todos los pacientes internados en la sala 11 del Hospital Vilardebó.

El 25 de abril se originó un motín en esta sala de máxima seguridad, donde estaban conviviendo 35 personas derivadas por la Justicia, según aclaró en ese momento la  Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) Del total de pacientes de la sala 11 solo uno era imputable y fue quien inició la revuelta, luego se sumaron otros internos en reclamo por la posibilidad de tener visitas conyugales. “Fue el motín más grande de estos tiempos”, dijo Marta Larrosa, presidenta de la Comisión Interna del Hospital Vilardebó al diario El Observador*.

El juez penal Tabaré Erramuspe explicó a SdR que “cuando una persona es imputable, es decir distingue entre el bien y el mal, pero el psiquiatra determina que está desequilibrada, el juez dispone su internación en el Vilardebó para estabilizarla”.

Según confirmaron funcionarios del hospital a SdR, son “muy comunes” los casos de pacientes que “entran por una valoración del equipo multidisciplinario y con el correr de los días se van”. Agregaron que estos pacientes conviven con los “de muchos años, con tratamientos prolongados”. Erramuspe detalló que esos son los “condenados inimputables a los que se les impone medidas curativas con duración indeterminada”.

Para el psicólogo especializado en patologías clínicas Ignacio Porras, en el Vilardebó deben estar los pacientes con un “estado de agudeza” que presenten una “desestructuración del campo de la consciencia” y necesiten una “terapia de rehabilitación social al largo plazo, acompañada de tratamientos con medicamentos”. El psicólogo dijo a SdR que aquellos pacientes imputables que estén “estabilizados” deberían estar en la cárcel y no conviviendo con los pacientes agudos.

La sala 11 es una de las dos alas cerradas con las que cuenta el Hospital Vilardebó, esto significa que los internos no tienen ningún acceso a las otras partes ni contacto con otros pacientes. La seguridad del lugar “no es tan distinta a las demás áreas salvo por las rejas en las ventanas”, cuentan los funcionarios.

La vigilancia de estos pacientes judiciales no es muy diferente a la del resto, está a cargo de los propios enfermeros (que tienen una especialización en psiquiatría) y la “guardia blanca” que es “personal de vigilancia encargado de monitorear la seguridad”, detallaron empleados del sanatorio. Esta sala tampoco tiene una mayor presencia policial que otras áreas del hospital, de hecho en todo el recinto hay un personal de la guardia 222 en la puerta y otro en el patio trasero.

Como consecuencia del motín, las autoridades el hospital pidieron a la Suprema Corte de Justicia (SCJ) que no se mandaran más pacientes judiciales mientras se arreglaban los daños causados por los internos. Esas reparaciones se hicieron rápidamente para volver a recibir personas derivadas, sin embargo el 3 de mayo, una semana después del motín, entró en vigencia “un convenio de la comisión interna del Vilardebó con el Ministerio del Interior y la SCJ para que por un tiempo no se manden paciente judiciales con una causa imputable”, precisaron funcionarios del hospital. Este pedido responde a las reformas que se están realizando en la sala 11, postergadas desde fines de 2015, informó el semanario Búsqueda.

El director de salud mental de ASSE, Horacio Porcíuncula, dijo a Búsqueda que “todos los pacientes imputables que estaban en el Vilardebó fueron derivados a la ex Cárcel Central”. Además, informó que su dirección está en diálogo con la SCJ para que estos pacientes dejen de ser derivados al hospital porque “siempre son un factor distorsionante”.

Funcionarios del hospital explicaron a SdR que la reforma tardará varios meses y se hará por partes. “Ponemos a todos los pacientes en una mitad de la sala mientras se remodela la otra y después se cambian”, es por esto que “el número de pacientes tiene que ser limitado”, indicaron.

Leticia Castro