El almirante Tabaré Daners ejerce el derecho a negar

AMNESIA RECARGADA

Tabaré Daners, tal cual aparece hoy en su cuenta de Facebook.

El excomandante de la Armada Nacional, Tabaré Daners, identificado como el jefe del operativo de detención y secuestro de tres militantes del GAU (Grupo de Acción Unificadora), en Buenos Aires, en abril de 1977, desmintió a SdR la acusación formulada por un testigo que declaró ante una corte penal en Roma. Los tres exiliados, Ileana García, Edmundo Dossetti y Fernando Bosco, permanecen desaparecidos hasta hoy. Daners dijo a SdR, en una conversación telefónica, que la acusación era una mentira y afirmó desconocer el episodio (el texto de la entrevista puede consultarse en “Fallo de memoria”)

Sin embargo, Fausto Humberto Bucchi, vecino del matrimonio Dossetti y vicepresidente del consorcio que administraba el edificio de apartamentos donde se produjo la detención, no dudó, ante los jueces italianos, en señalar una foto de Daners. El testimonio de Bucchi se conoció en Montevideo a través de una crónica de La Diaria

En la conversación con SdR, el almirante admitió que revistó en Fusileros Navales, el organismo de la Armada que concentró la represión contra los GAU, pero para deslindar toda responsabilidad, afirmó que en ese entonces su destino era en el S-4, “logística”. Sin embargo en los informes entregados por la Armada al presidente Tabaré Vázquez, en setiembre de 2005,  firma como “Teniente de Navío Tabaré Daners P/A Comandante de Fusileros Navales”, lo que indica que había asumido transitoriamente la conducción de la unidad.

En el segundo informe entregado por el Comandante de la Armada al Presidente, se incluyeron archivos relacionados al caso Dossetti por el que es acusado Daners. En éstos se vincula a la Armada Nacional con la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) argentina, se incluyen referencias a la coordinación con militares argentinos, y  actas de interrogatorios a prisioneros que  permanecen desaparecidos. Incluso se adjunta en un anexo una “Lista de personas desaparecidas pertenecientes a lo  GAU” en el marco de un “Operativo Contrasubversivo”.

El hecho de que estos documentos estuvieran en posesión de la Armada ya sugiere  el involucramiento de militares uruguayos en los interrogatorios en Argentina. Al entregar la información Daners descartó cualquier participación uruguaya en los múltiples operativos de fine de diciembre de 1977 y enero de 1978, contra los GAU, MLN y PCR;se justificó diciendo que era documentos argentinos por el tipo de letra de las máquinas de escribir y por el estilo de redacción de los partes y actas.

En el informe se señalaba la procedencia argentina de los documentos ya que “se empleaba la nomenclatura NG que significa “nombre de guerra”, en lugar de (a) alias como se empleaba en Uruguay”. Incluso en el documento se indica que “el FUSNA (Cuerpo de Fusileros Navales) no se tenía conocimiento” de la detención de los exiliados uruguayos, incluidos los Dossetti y Bosco, “por lo menos hasta la fecha de confección del Listado de Blancos (1978), lo que indica la no participación en los hechos de Buenos Aires”. En su momento, activistas de derechos humanos calificaron tales explicaciones como “una burla”; ahora, las argumentaciones sobre nomenclaturas y tipos de máquinas de escribir se confrontan con la afirmación tajante de un testigo independiente, sin vinculación con las organizaciones perseguidas, que lo identifica en el lugar de los hechos.

En la ficha personal de Edmundo Dossetti consta el testimonio de Adriana Chamorro una argentina, detenida, sobreviviente del “Pozo de Banfield” quien declaró ante la Comisión de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas haber estado prisionera junto a los Dossetti en la Brigada de Investigaciones de la Policía de la Provincia deBuenos Aires, con al menos 12 uruguayos que se encontraban alli desde diciembre de 1977.nChamorro, al igual que Bucchi, declaró en Roma en el marco del juicio por el Plan Condor.

En su testimonio, Chamorro destaca que “los uruguayos detenidos decían que las personas que los interrogaban eran uruguayas”. También afirmó que en abril de 1978 todos los uruguayos, excepto María Artigas, por estar embarazada, e Ileana Ramos de Dossetti, por la sospecha de embarazo, fueron llevados al pozo de Quilmes para ser interrogados por militares uruguayos y argentinos, entre ellos el  coronel José Gavazzo, hoy preso. Además contó que en el traslado de mayo de 1978 Ileana se despidió de Edmundo “hablándose por medio de golpes a través de la pared”.

La declaración de Bucchi concuerda con la de Soledad, la hija del matrimonio Dossetti, quien relató a la justicia italiana lo contado por sus abuelos:  en el momento del secuestro -ella tenía siete meses de edad- yfue dejada por la policía en manos del portero del edificio. Luego, fue encontrada por sus abuelos quienes empezaron a buscarla cuando Bucchi les escribió una carta.

Según informa La Diaria, Bucchi declaró en Roma: “El 21 de diciembre de 1977, aproximadamente alrededor de las 23.00, cuando volvía a mi casa, encontré en el hall del edificio a gente extraña que portaba armas cortas y metralletas, vestida de civil. Presioné para entrar, pero no me lo permitieron y me detuvieron en el hall”. Además expresó: “en esa oportunidad vi que bajaban del ascensor a una persona que estaba esposada. Yo no la conocía, pero luego supe que era Fernando Bosco, un amigo del matrimonio Dossetti que vivía en el edificio, y que los tres desaparecieron juntos”. El testimonio de Bucchi puede leerse en Si. A este lo reconozco”.

Leticia Castro