Hospitales y médicos, como objetivos belicos en conflictos armados

NO TIREN BOMBAS

Joanne Liu, presidenta internacional de Médicos sin Frontera, expuso en Naciones Unidas sobre los ataques alos médicos y hospitales en conflictos bélicos. Foto: AFP / Fabrice Coffrini

En una resolución aprobada por unánimidad, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas remarcó la necesidad de que los estados faciliten el trabajo de los médicos en conflictos bélicos, y a su vez luchen contra la impunidad de militares responsables de los crímenes de guerra ocurridos recientemente. El mensaje del encuentro es que se “respeten las leyes internacionales humanitarias y de derechos humanos”.
El Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, participó en la sesión del órgano de seguridad y se refirió a los más de 360 ataques a personal médico reportados desde el inicio del conflicto en Siria y a los 59 asaltos a esos profesionales el año pasado en Yemen. Médicos Sin Fronteras (MSF) también tuvo participación, a través de la doctora Joanne Liu, su Presidenta Internacional, que en  un discurso ante el Consejo de Seguridad en Nueva York,  exclamó: “¿Qué son las personas en las guerras de hoy? (…) En las guerras de hoy los pacientes y los médicos son objetivos considerados legítimos. Las mujeres, los niños, los enfermos, los heridos y sus cuidadores, están condenados a muerte. Hay que poner fin a estos ataques”. Se trata de un problema histórico, y la gota que desbordó el vaso fue el reciente bombardeo a un hospital que mató a 14 pacientes y a uno de los pocos pediatras que quedaban en la ciudad de Alepo,  Siria. La ONG calificó este hecho como “crimen de guerra”.
¿Qué es un crimen de guerra y cómo se tipifica?

Desde el 1° de julio de 2002 funciona la Corte Penal Internacional en La Haya, con el fin de perseguir los crímenes de guerra cometidos después de dicha fecha. Sin una corte penal internacional que trate la responsabilidad individual en los actos de genocidio y las violaciones graves de derechos humanos, estos delitos quedan en su mayoría impunes. Entre los crímenes de guerra figuran los siguientes: atentados graves contra las personas y los bienes, en especial el homicidio intencional, la tortura, los tratos inhumanos; destrucción o apropiación de bienes; ataques contra la población civil o contra objetos civiles, así como contra el personal o bienes de las operaciones de paz y la acción humanitaria;  ataque a lugares indefensos; causar la muerte o lesiones a una persona fuera de combate, ente otros.El problema está en que no todos los países que componen la ONU han ratificado el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, vigente desde 2002, que es el que abarca los crímenes de guerra y de lesa humanidad. Hay países que si bien son firmantes, aún no han aceptado el acuerdo y por lo tanto éste no ha entrado en vigencia para ellos. Entre estos países se encuentran: Estados Unidos, Rusia, India, Pakistán, República Popular China, Israel, Irán e Irak. Cualquier conducta que pueda ser imputada a un individuo como crimen de guerra, sólo podría serlo para tropas de alguno de los estados involucrados en el conflicto que hayan ratificado el Estatuto de Roma o la Corte Penal Internacional. En esos casos, podrían ser investigados, procesados y si son encontrados culpables, la Corte podría imponerles la pena contemplada, la cual podría llegar a cadena perpetua.
Médicos Sin Fronteras vs.Estados Unidos

Por lo menos 42 personas, entre ellas 24 pacientes y 18 médicos, murieron en un bombardeo de aviones militares estadounidenses, el 3 de octubre del año pasado, que dejó además 37 heridos y destruyó el hospital de MSF de Kunduz en Afganistán. La organización había comunicado a las autoridades afganas y de Estados Unidos la ubicación exacta del hospital. El centro médico estaba en la lista de objetivos prohibidos de ambos ejércitos. La Presidenta de MSF, Joanne Liu, lo describió como un ataque a las Convenciones de Ginebra: “Estas convenciones fueron establecidas para proteger a civiles en conflictos, incluyendo pacientes, trabajadores médicos e instalaciones”, expresó en un comunicado en el portal de MSF, y anunció que las sanciones anunciadas recientemente sobre el hecho por el Pentágono “están fuera de proporción con la destrucción de una instalación médica protegida“, ya que se trató de un crimen de guerra.
El General del Mando de Operaciones Especiales de Los Estados Unidos, Joseph L. Votel, responsable de operaciones en Medio Oriente, negó en rueda de prensa, que el bombardeo fuera un crimen de guerra porque “no fue deliberado”, aunque admitió que algunos militares incumplieron la “Ley de Conflicto Armado”. Por esos motivos, el Pentágono no ha presentado cargos judiciales contra los responsables del incidente pero sí impuso sanciones leves a 16 militares: uno de los oficiales ha sido suspendido de su puesto de mando y retirado de Afganistán, mientras que el resto ha recibido sanciones menores, como cartas de reprimenda y vuelta a cursos de entrenamiento. A su vez,  Estados Unidos. indemnizó a las familias de los fallecidos y contribuirá a la reconstrucción del hospital. Según Votel, “fue consecuencia de una combinación de errores humanos y técnicos’‘. Por su parte, reconoció que el hospital estaba en la lista de objetivos “a no bombardear“. El general dijo que el bombardeo, que duró 30 minutos, tuvo lugar en una “situación de combate extremadamente intensa” y se tardó en que llegaran a la cadena de mando las llamadas de personal de la ONG a funcionarios estadounidenses en Kabul y Washington para que detuvieran el ataque.
Estados Unidos no ha ratificado a la Corte Penal Internacional.
Hasta que no asuma el conocimiento de cualquier tipo de hecho contenido en el Estatuto de Roma, la corte no podría intervenir. Y además, para que se reconozca un crimen de guerra, es necesario primero demostrar la intencionalidad, por eso ha insistido en que las víctimas civiles de la guerra fueron muertes provocadas sin intenciones. Aun así, Melnie Nicolai, Presidenta de MSF Bélgica, reaccionó al reporte del Pentágono expresando que “el umbral que debe ser cruzado para que este incidente mortal se convierta en una grave violación al derecho internacional humanitario no se resume en si fue intencional o no”.

Juan Manuel Bauzá