Las salidas transitorias de Gavazzo vs la condena argentina al Plan Cóndor

UNOS ENTRAN, OTROS SALEN

Miguel Angel Furci (izquierda) fue condenado a 25 años en Argentina junto con Manuel Cordero y otros 13 altos militares argentinos en el mega juicio por el Plan Cóndor. Foto; Juan Mabromata / AFP

Argentina fue el primer país en reconocer al Plan Cóndor como una asociación ilícita internacional. Finalmente, luego de 16 años de proceso penal, la justicia de ese país condenó a 15 de 17 militares acusados (14 argentinos y un uruguayo) a penas de entre 8 y 25 años por crímenes de lesa humanidad. El juicio había comenzado con 22 encausados, pero cinco de ellos murieron y otros fueron apartados por razones de salud. Las víctimas de la primera causa serían 106: 45 uruguayos, 22 chilenos, 15 paraguayos, 13 bolivianos, 10 argentinos y un ecuatoriano. También se incluyen fallecimientos a causa de los “vuelos de la muerte”, en los que detenidos eran arrojados vivos al mar desde aviones.

Se le llama Plan Cóndor a las operaciones ilegales ejecutadas por los gobiernos militares sudamericanos en las décadas del 70 y 80. Fue recién en 1992 cuando se encontraron archivos sustanciales con respecto al plan, conocidos también como “los archivos del terror” de la dictadura paraguaya de Alfredo Stroessner. En éstos se relevaban detalles sobre las persecuciones (con participación de Estados Unidos) a opositores en Paraguay, Argentina, Brasil, Chile, Bolivia, Uruguay y esporádicamente Perú, Colombia, Venezuela y Ecuador. Es decir, las distintas dictaduras de América Latina se asociaron para perseguir a opositores, más allá de las fronteras de sus propios países. El Plan incluía tres etapas: identificación de los opositores; eliminación o secuestro en países sudamericanos; y neutralización de exiliados fuera de la región.

El viernes 27 de mayo un tribunal argentino condenó al general Reynaldo Bignone, de 88 años, a 20 años de prisión a causa de la desaparición de más de 100 personas. Bignone fue presidente de facto de Argentina entre 1982 y 1983. Entre los condenados también figuraban el coronel retirado uruguayo Manuel Cordero, quien recibió una condena de 25 años y el ex agente de la inteligencia argentina Miguel Ángel Furci. Cordero y Furci operaron en Automotores Orletti, la base clandestina del Cóndor en Buenos Aires; ambos fueron condenados por la desaparición de prisioneros uruguayos y de la argentina  María Claudia García de Gelman. Furci fue, a la vez, el apropiador de Mariana Zaffaroni en 1976, hija de un año y medio de María Emilia Islas y Jorge Zaffaroni.

 

Manuel Cordero, hoy condenado a 25 años en Buenos Aires, cuando llegaba extraditado desde Brasil a Argentina. Foto: Florencia Downes / AFP

Mirtha Guianze, fiscal de la causa que investigó la participación  de Cordero en el Plan Cóndor, consideró que la condena constata la participación de Cordero en el secuestro, tortura y desaparición de personas: “Es importante para analizarlo como un todo que existió; no fueron acciones aisladas de individuos, fue un terrorismo de Estado”, dijo la actual presidenta de la Institución Nacional de Derechos Humanos.

Mientras tanto,  en Uruguay…

La justicia uruguaya concedió recientemente una nueva salida transitoria para el militar retirado José “Nino” Gavazzo, acusado de múltiples delitos tales como privación de libertad de Adalberto Soba y Washington Barrios, homicidio muy especialmente agravado de María Claudia García Irureta Goyena de Gelman, y secuestro y muerte de Julio Castro. De esta forma, el coronel que se encuentra en prisión domiciliaria, podía salir para el festejo del cumpleaños de 15 de su nieta.

 

El juez penal de Intervención, Martín Gesto, otorgó la prisión domiciliaria a a Gavazzo aduciendo "razones humanitarias". Foto: Fernando Pena / Brecha

La decisión fue repudiada por integrantes de Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos. Ignacio Errandonea dijo a La Diaria que la habilitación era un agravio: “Gavazzo se guarda a nuestros familiares como botín de guerra: él sabe dónde están, pero no lo dice y eso es un delito actual”.

Mirtha Guianze también dio su opinión sobre la salida transitoria: “Su hija recurrió a Naciones Unidas para pedir prisión domiciliaria, por lo que es bastante llamativo que a una persona que está enferma y no puede movilizarse por su casa, se le otorgue un permiso para concurrir a un cumpleaños de quince”.

Sin embargo, una manifestación social inclinó a Gavazzo a no concurrir al festejo. Plenaria Memoria y Justicia fue una de las organizaciones cuyos militantes se hicieron presentes en el domicilio del militar. Carteles y afiches se desplegaron frente al edificio de la callé Martí aguardando su salida, algunos titulados “El vals de la impunidad”. Varios vecinos del retirado coronel afirman que éste no respeta la prisión domiciliaria, ya que varias veces lo habrìan visto paseando a su perro.

Habilitaciones de Martín Gesto

En junio de 2015, Gesto concedió a Gavazzo su primera salida transitoria; así festejaría en setiembre con sus nietos el “Día de los abuelos”. Posteriormente, en diciembre del mismo año, nuevamente Martín Gesto benefició al acusado decretando la prisión domiciliaria, petición que anteriormente había sido negada por el fiscal de Corte, Jorge Díaz. La Suprema Corte de Justicia especificó que dicha acción fue realizada por “estrictas razones humanitarias”, tomando en cuenta el estado de salud del condenado.

 

Un sonriente José Gavazzo, cuando salía de un juzgado penal en 2006. Foto: Miguel Rojo / AFP

La Asociación de Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos (Famidesa) emitió un comunicado en el que repudiaba dicha decisión: “No muestran el más mínimo gesto humanitario cuando se trata de dar las informaciones necesarias para ubicar los restos de nuestros familiares (que ellos asesinaron e hicieron desaparecer). Son ellos, más que nadie, quienes saben dónde están. Es su silencio el que mantiene el secreto, la mentira, y consolida la cultura de la impunidad”.

¿Influencia estadounidense?

En su reciente visita a Argentina, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, reconoció que su país demoró en defender los derechos humanos que no se estaban respetando en América Latina. Asimismo explicó que “una sociedad necesita coraje para enfrentar las verdades más incómodas sobre las partes más oscuras de su pasado. Confrontar los crímenes cometidos por sus propios líderes, por su propia gente, puede ser frustrante y generar divisiones, pero es esencial para avanzar”. Sin embargo, se señaló que el mandatario no ofreció disculpas explicitas por cierto apoyo de su país a la junta militar. En su momento, Henry Kissinger era el secretario de Estado y actualmente considerado por algunos como el ideólogo del Plan Cóndor. Se demostró que éste recibía informes diarios sobre las represiones ilegales ocurridas en América del Sur, pero no criticaba ni actuaba sobre los actos informados. Según documentos secretos liberados en 2002, Kissinger veía en las dictaduras militares un freno al avance del socialismo en un contexto de Guerra Fría.

Valeria García Mallo