El atípico año de Almagro en la OEA

“NI ME INCLINO, NI ME INTIMIDO”

 

Luis Almagro, en la sede de la OEA en Washington, recibe a Luis Florido, integrante opositor de la Asamblea Nacional de Venezuela. Foto: AFP / Brendan Smialowski

¡Se despertó la OEA!” titulaba el periodista argentino Andrés Oppenheimer, colaborador de The Miami Herald, y conductor de la cadena CNN en español, una de sus populares columnas de opinión. Allí expresaba que luego de una década con un liderazgo “timorato que la condenó a la irrelevancia, la Organización de Estados Americanos (OEA) volvió a la vida”. Oppenheimer refería directamente al “activismo de Almagro en defensa de los principios democráticos consagrados en la carta de la OEA” y señalaba que ello había permitido marcar “un cambio radical del anterior Secretario General, José Miguel Insulza, quien durante su mandato del 2005 al 2015 se había negado a usar su cargo para exigir condenas formales a Venezuela”.

Estas reflexiones tuvieron lugar en diciembre del 2015, en momentos en que la organización llamaba al Consejo Nacional Electoral de Venezuela a “garantizar el nivel de transparencia” durante las elecciones legislativas en ese país. ¿Almagro o la OEA hicieron ese llamado? En otras palabras: ¿es el Organismo en sí mismo o la personalidad de su secretario que ha logrado marcar posición con respecto a asuntos profundamente discutidos en la región?

Tras cumplir el 26 de mayo un año como secretario general, el abogado y diplomático, Luis Almagro ha tenido una actuación que muchos catalogan como “atípica”. Evidentemente es el organismo el que ha hecho una serie de peticiones y llamados de atención con respecto a ciertos temas a lo largo del último año. Lo ha hecho a través de un representante que ha demostrado una actitud arriesgada y por momentos polémica y cuyas declaraciones sobre la realidad política y social de Venezuela, le ha ganado la antipatía de quien se ha convertido en su enemigo más directo, el Presidente Nicolás Maduro.

Bajo el foco

En los meses previos a las elecciones legislativas en Venezuela, el flamante secretario realizaba su primera acción pública: proponía integrar una misión especial para que durante esa jornada electoral se garantizara la transparencia de los resultados. La propuesta obtuvo el rechazo de la presidenta del Consejo Nacional Electoral de Venezuela, Tibisay Lucena y con ello, opiniones diversas con halagos y rechazos.

Una semana antes de los comicios legislativos en Venezuela, nuevamente el secretario de OEA realizó un llamado en favor de la paz y de la no violencia en momentos en que era asesinado Manuel Díaz, dirigente de la oposición. El pronunciamiento le valió el agravio de Maduro cuando se refirió a él como “basura”. A partir de allí comenzó una “guerra” donde Twitter y discursos televisados en actos públicos u otras instancias mediáticas se convirtieron en el campo de batalla. Almagro también usó una vía un poco más diplomática: la redacción de extensas cartas para argumentar la postura de la OEA. El secretario redactó una en la que señaló que “negar la consulta al pueblo, negarle la posibilidad de decidir”, lo transforma en “un dictadorzuelo más, como los tantos que ha tenido el continente”. Carta a la que Maduro reaccionó refiriéndose nuevamente a Almagro como “traidor” y “basura” y a la que la diputada oficialista Delcy Rodríguez, se encargó de responder diciendo que ratificaba cada palabra del pronunciamiento de Maduro sobre Almagro.

Otras acciones fueron elevando la temperatura y cada acusación se convirtió en un capítulo más de una encarnizada novela: “Aquí no se puede estar bien con Dios y con aquello. O se está con los pueblos o se está con el imperio. Así de sencillo. Díganselo a Almagro de parte mía“, había dicho Maduro cuando Almagro se reunió con Henrique Capriles, líder de la oposición misión de observación durante las elecciones legislativas.

La contienda con Maduro por la actitud de denuncia que ha mantenido Almagro con respecto a Venezuela ha marcado su primer año al frente de la OEA. No obstante, otros hechos aislados provocaron que el secretario fuera profundamente cuestionado. Durante una entrevista con CNN en julio de 2015, sus expresiones sobre el dilema diplomático por una crisis migratoria que enfrentan República Dominicana y Haití al decir que se trata de “una isla pequeña con dos países” le significaron un fuerte rechazo. Intentó minimizar las repercusiones, expresando que sus dichos fueron malinterpretados, pero ello no fue suficiente.

La acción más jugada

En una decisión que puede considerarse como la primera acción desde la organización sobre Venezuela (anteriormente no habían sido nada más que llamados a la reflexión), Almagro invocó la Carta Democrática de la OEA con el objetivo de abrir una comisión que analice la posible suspensión de Venezuela de ese organismo. Para que ello suceda, dos tercios de los países (34 integran el organismo) deben estar de acuerdo y en los próximos días (entre el 10 y el 24 de junio) se abriría una sesión urgente.

¿Las reacciones? Mientras Maduro respondió en el mismo tono con el que ya se había referido a Almagro señalando: “Métase su Carta Democrática por donde le quepa“, el secretario señaló: “Para Maduro, lo que tengo es un informe de 132 páginas, que lo lea“. En el informe, Almagro solicita al Consejo Permanente una sesión urgente para discutir la situación en Venezuela y se prevé que esta pueda tener lugar luego de que la OEA realice su 46ª Asamblea General del 13 al 15 de junio en República Dominicana. Paralelamente y de manera independiente, aunque en la misma semana en que Almagro pidió activar dicha carta, Argentina, Chile, Colombia y Uruguay pidieron que se reconozca el referendo revocatorio en Venezuela, que ya cuenta con aproximadamente 2 millones de firmas.

¿Amigo de Estados Unidos?

En una de las tantas acusaciones realizadas por el presidente venezolano a Almagro, a quien calificó como “traidor”, el diplomático enfrentó una serie de cuestionamientos por considerarlo cercano al gobierno de Estados Unidos. “Conozco tu secreto” había dicho Maduro y señaló que su elección en la OEA se debió a “una jugada maestra que hicieron los ‘gringos’, la CIA, con un agente: Almagro“. Ante ello, el secretario lo tildó de “dictadorzuelo” y respondió: “Una mentira repetida mil veces que nunca será verdad. No soy traidor, tú sí lo eres, presidente, traicionas a tu pueblo y a tu supuesta ideología“.

Propuesto para el cargo por el entonces presidente José Mujica (que se distanció de quien había sido su canciller con un “adiós”) y sin contar actualmente con el respaldo del Movimiento de Participación Popular (MPP), sector al que aún pertenece, Almagro ha cosechado antipatías en unos y elogios en otros. En momentos en que se especula con una posible expulsión de Luis Almagro del Movimiento de Participación Popular (MPP), el senador Ernesto Agazzi había dicho a La República  que “Almagro es funcional a Estados Unidos”, aunque aclaró que van a esperar a que venga a Uruguay para hablar sobre su posible desvinculación de ese sector: “Cuando venga, hablaremos”, dijo Agazzi y agregó: “Nosotros no fusilamos a nadie sin que antes tenga la posibilidad de decir unas palabras” y  aclaró: “desde hace tiempo ya no nos representa”.

El expresidente José Mujica le había enviado una carta a Almagro para despedirse: “Lamento el rumbo por el que enfilaste y lo sé irreversible, por eso ahora formalmente te digo adiós y me despido”. Más adelante señaló que, aunque mantiene su postura, reconoce que “Maduro está loco como una cabra“. Por su parte, el canciller Rodolfo Nin Novoa dijo a El Observador: “La activación de la carta democrática en su artículo 20 presenta un sistema escalonado y gradual respecto a las medidas de acción colectiva que la OEA puede adoptar en las diversas situaciones. Se otorga valor a las gestiones diplomáticas que es lo que Uruguay Chile y Argentina han propuesto. El asunto es el artículo 21 que opera cuando las gestiones no tienen resultado”.

Mientras el senador Álvaro Delgado del Partido Nacional opinó que Uruguay debe exigir las garantías democráticas a un país que además es miembro del Mercosur, el senador José Amorín Batlle dijo que es importante el cambio de actitud personal que ha tenido Luis Almagro y el canciller  Nin Novoa: “Me parece que es importante, me parece que es positivo y por lo tanto, lo vamos a apoyar. Vamos a apoyar toda acción que reinstaure la democracia en Venezuela que bregue por una salida pacífica”. El senador Pablo Mieres del Partido Independiente considera que la postura  ”es la correcta“.

¿Qué pasa en el Frente Amplio? Mientras el MPP ha sido claro sobre su opinión, Rafael Michellini del Frente Líber Seregni expresó a El Observador que “Almagro es una persona de bien, honorable, íntegra” y “naturalmente somos solidarios con él” El diputado Roberto Chiazzaro (Partido Socialista), dijo a El Observador que Almagro perdió “la objetividad” por lo que no está capacitado para buscar soluciones en Venezuela y añadió que “su posición es absolutamente equivocada y corta todo puente de diálogo entre las partes“.

Si bien Almagro, ha intentado desmarcarse de cualquier acción que lo pueda vincular al gobierno de Estados Unidos, tal vez el pedido del diario estadounidense Washington Post, a través de un editorial, para que el gobierno de Barack Obama apoye al secretario de la OEA, pueda hacer pensar lo contrario.

Victoria Pereira