Bajo la consigna “Todas las mujeres, Todos los derechos” se presenta la 5ta edición de Tenemos Que Ver

HAY QUE VER

 

Foto: Tenemos que ver

 

Del 20 al 25 de junio se desplegará por distintos puntos del país la quinta edición del Festival Internacional de Cine y Derechos Humanos, organizado por Tenemos Que Ver y Cotidiano Mujer. Durante la semana se proyectará una serie de películas nacionales e internacionales que tendrá como protagonista a la mujer. Serán 43 títulos entre películas y cortometrajes a los que se podrá acceder de forma gratuita, en salas del Teatro Solís, Sala Zitarrosa y Tevé Ciudad.

“Tenemos Que Ver” es un colectivo compuesto por personas vinculadas a distintas áreas del conocimiento, sensibilizadas por la temática de los Derechos Humanos y amantes del arte cinematográfico. Este grupo es el principal organizador del Festival Internacional de Cine y Derechos Humanos de Uruguay, abocándose a lo largo de los años a trabajar sobre distintos ejes temáticos. En su primera edición se trabajó sobre la transversalización de los derechos humanos en cuestiones de género, tierra y ambiente, juventud, memoria y justicia. A partir de 2012 decidieron continuar con ediciones temáticas y en ese año el tópico seleccionado fue “la libertad”. “Al año siguiente estaba en nuestro país el debate sobre la baja de la edad de imputabilidad, entonces nos pareció bueno que el eje del festival fueran los niños, niñas y adolescentes”, comentó Francesca Casariego, directora de Tenemos Que Ver. “Después nos pareció interesante centrarnos en la convivencia y en cómo construimos los hábitat que generamos, y ahí nos centramos en el concepto de comunidad”.

Para Andrea Álvarez, integrante del equipo audiovisual, la importancia del festival está en poder mostrar contenidos reflexivos sobre distintas temáticas de contenido social y acercar a través del cine realidades “que están ocultas o no tienen tanto alcance porque nadie les da lugar para mostrarlas”. “Creo que las personas se sienten identificadas con esas películas y de alguna forma estamos tocando algún nervio de la sensibilidad para operar algún tipo de cambio”, comentó.

De abajo

La programación del festival muchas veces está limitada por el presupuesto. Las vías por la que reciben películas internacionales son el sitio Clicks For Festivals y el Mercado de Cine Latinoamericano Ventana Sur. El problema a la hora de seleccionar las películas es que “a veces llegan algunas que nada tienen que ver con los derechos humanos. Visionamos cientos de películas pero finalmente muy pocas quedan seleccionadas ya que no cumplen con los requisitos básicos: la temática debe centrarse en la reivindicación, el apoyo o la manifestación de un derecho humano”. Otro motivo que deja fuera de la programación a muchas películas es el costo que las productoras exigen por su trasmisión. “Nuestro festival es de muy bajo presupuesto por lo que apenas tiene plata para dar premios”, explicó Álvarez.

En lo que respecta a los premios, el mejor largometraje de ficción y documental recibe mil dólares y 500 el mejor cortometraje. Además hay un “premio del público” de 800 dólares, que aporta Tevé Ciudad, para premiar a una de las cuatro películas que son emitidas por ese canal. Según Casariego, si bien estos premios se han mantenido, a nivel internacional no son satisfactorios porque ese premio es lo que una productora cobra por exhibir su película. “Entonces, si bien nos preocupamos año a año de ir creciendo en lo que tiene que ver con la propuesta artística, en la calidad de las películas que presentamos, estamos limitados por una cuestión económica. Aunque nuestro festival es sin fines de lucro y tiene una intención que tiene que ver con lo social, no deja de ser un festival internacional, y en ese sentido nos interesa proyectar buenas películas y traer a sus realizadores para generar un intercambio“. Dicha limitación hace que se opte por invitados de países limítrofes, como Argentina, Chile o las zonas más cercanas de Brasil, donde el pasaje es económicamente accesible.

A pesar del bajo presupuesto, el festival cumple sus primeros 5 años con al apoyo de Cotidiano Mujer, una organización feminista que trabaja sobre la promoción de los derechos humanos, pero su fuerte es la reivindicación de los derechos de las mujeres. Frente a su demanda por tratar la temática de género y como forma de agradecimiento por el tiempo de cooperación, para esta edición se escogió como eje central la reivindicación de los derechos de las mujeres, trayendo a la pantalla películas de Argentina, Paraguay, Bélgica, España, Suiza, Siria, Italia, Alemania, Chile, Puerto Rico y Uruguay.  “El año pasado fueron 40 los casos de feminicidio en Uruguay, aunque nuestra legislación no los denomine aún de esta manera. Las redes de trata de niñas y adolescentes para la explotación sexual, la falta de espacios de representación política, los papeles asignados como los cuidados, los imaginarios colectivos que aún siguen presentes y que culpabilizan a una mujer por ser bonita o por su apariencia en caso de una violación, son algunos de los muchos temas que buscamos abordar desde la programación y los espacios de debate propuestos para este festival”, escribió Casariego en la editorial del Colectivo.

Como la organización de un festival no es tarea fácil, año a año se convoca a estudiantes y egresados de carreras afines para colaborar en distintas áreas: fotografía, producción, audiovisual y redes. Algunos participan un año, otros al tiempo vuelven. Hoy su equipo se ve fortalecido por la integración de colaboradores que luego de adquirir experiencia decidieron ser parte de la organización. Así es el caso de Andrea Álvarez, quien se ha encargado de guionar y dirigir el spot del festival, y este año participa en la programación: “Estuvimos desde enero hasta hace tres semanas viendo un montón de pelis y cortos, y habremos visionado como 300 películas y cientos de cortos”.

Para todos

El festival sostiene desde el título una preocupación por lograr la participación de la sociedad, para lo cual  incluyeron una muestra de cortometrajes de cine y derechos humanos para niños, niñas y adolescentes, y la novedad es que habilita la opinión de estos actores. Además, parte de la apertura y cierre del encuentro será un espacio de proyección para los audiovisuales seleccionados del concurso “1 minuto, 1 derecho”, el que apostó a la reflexión de niños y niñas de escuelas, jóvenes bachilleres y realizadores universitarios.  A través de este ejercicio, los chiquilines encuentran una herramienta para transmitir un mensaje y dejan de ser receptores, comenta Álvarez: “Estas instancias nos permiten romper con la unidireccionalidad de los medios. Me parece una herramienta muy valiosa para empoderarnos y decir ‘bueno, esto es lo que yo quiero mostrar’”.

Dentro de los títulos se exhibirán La puerta abierta (2016), de Marina Seresesky; Sanctuary (2015), de Marc Brummund; Pibe Chorro (2015), de Andrea Testa; Guaraní (2016), de Luis Zorraquín. En producción nacional se emitirá el cortometraje Aura, de Matías Quintero, y La mar estaba serena, de Pablo Schulkin. En largometraje se proyectará el trabajo de Esteban Barja y Carlos Conti: Todos somos hijos (2015), y Cambio de Vida (2015), de Juan Platero.

El cierre será la película brasileña Que horas ela volta? (2015), de Anna Muylaert. La historia se centra en Val, una ama de casa que se toma su trabajo muy en serio. Sirve a un adinerado matrimonio de Sao Paulo día y noche y cuida a su hijo adolescente, al que ha criado desde su infancia y con el que tiene una relación muy especial. El orden del hogar parece inquebrantable, hasta que un día llega desde su ciudad de origen la inteligente y ambiciosa hija de Val, a la que había dejado al cuidado de unos familiares en el norte de Brasil trece años atrás. La presencia de la joven pone en peligro el balance de poder en la casa. Esta nueva situación pondrá en tela de juicio las lealtades de Val y le obligará a valorar lo que está dispuesta a perder.

Por otra parte el festival llevará a cabo del 20 al 22 de junio en el Centro Cultural de España el laboratorio cinematográfico para proyectos que aborden temáticas de derechos humanos, a cargo de la productora Micaela Solé y el realizador Juan Álvarez Neme. También tendrá lugar un taller sobre comunicación visual y la perspectiva de género, del 20 al 24 de junio en la Intendencia de Montevideo. El evento también acercará algunas de sus propuestas a Artigas, Colonia, Salto y Canelones a través del Teatro Cine Irma de Tomás Gomensoro, la Sala Juan Carlos Arch en Nueva Helvecia, el Aula Magna de la Regional Norte y Sala Sur en la Floresta.

Cateryne Álvarez