Comisión por un Canelones libre de soja

JUNTACADÁVERES

Foto: SdR / Belén Casalás

Los alumnos de los liceos de Sauce juraron la bandera, cantaron los himnos y pasaron frío. En la primera hora de la tarde del domingo patrio, se liberaron y pudieron disfrutar del festival “en los pagos del prócer”. Su lugar en la plaza lo tomó la “Comisión por un Canelones libre de soja transgénica y en defensa del agua”. Los activistas desplegaron una pancarta en el centro de la plaza saucera. Una voz distorsionada por el megáfono,arremetía contra la espalda de los sauceños que miraban el desfile. “Es un llamado de atención a la población”, proclamaba. Otras voces irrumpieron en la escena, los parlantes anunciaban a los grupos que iban a desfilar por las calles y a las autoridades estatales subidas al estrado. Pero los canales abiertos de televisión comenzaron a entrevistar a los voceros de la comisión. Dos militares se acercaron para pedir que la manifestación se desplazara hacia los costados ya que “tapan el monumento de Artigas”.

El pasado 19 de junio la “Comisión por un Canelones libre de Soja Transgénica y en Defensa del agua” comenzó la campaña dedicada a la colecta de 10.000 firmas, que se entregarána la Intendencia de Canelones para que esta “termine con las plantaciones de soja”.

En 2015, Presidencia anunció que la cosecha de soja rondaba los 3,5 millones de toneladas. A su vez, se informó que de las 16,4 millones de hectáreas uruguayas 1,3 millones se dedican exclusivamente a la plantación de soja y que de los granos recolectados el 80% se exporta a China. La comisión denominó esta realidad como “invasión sojera”.

Álvaro Haume, integrante de la Comisión, sostuvo que más de 50.000 hectáreas del departamento de Canelones se dedican a este cultivo. Indicó que esta “masividad” relega del mercado al pequeño productor, quien convive con las grandes plantaciones de soja. La productividad en la zona decayó. Algunos productores “abandonan sus chacras, los ganaderos, los que plantan vid, los que eran productores avícolas, los que se dedicaban a la cría de abejas” debido a que se “vieron desplazados” por la contaminación del agua para el riego, como por las enfermedades respiratorias o crónicas que los afectaron.

A su vez, el vocero sostuvo que la soja causa “daños ambientales enormes”. Anunció que las fumigaciones con glifosato afectan la salud de la población. “Causan malformaciones, y hay muchos casos de cáncer”, proclamó.

Por otra parte, otro integrante de la comisión, Diego Jaume, detalló las consecuencias del uso del glifosato. En primer lugar determinó que a raíz de las fumigaciones aumentó la contaminación en la cuenca del río Santa Lucía, como se pudo comprobar con “el cierre de la planta de OSE que abastecía Sauce”. A pesar de que la fumigación aérea está prohibida, los productores utilizan “el mosquito”, un sistema de fumigación “que contamina lo mismo”.

Foto: SdR / Belén Casalás

Asimismo, Diego Jaume declaró que “las personas están equivocadas” ya que no hay “beneficios económicos en la plantación de soja”. Señaló que de cada “1000 hectáreas” se emplean a dos o tres trabajadores. A su vez, indicó que Uruguay solo se dedica a la exportación del grano. Apuntó que la venta se realiza a través de zonas francas como Nueva Palmira, por lo tanto, las exportaciones están “exoneradas de impuestos”.

Por otra parte informó que en la población sauceña hubo un aumento en el porcentaje de personas afectadas por el cáncer. Y atribuyó ese aumento a los perjuicios que provocan los agroquímicos. “A medida que te vas acercando a las zonas donde se planta soja, la concentración de personas afectadas aumenta un 4%”, concluyó.

Pasó la hora, la planilla con las firmas circulaba por las manos de alguna que otra persona que se acercaba. Álvaro Jaume agradeció a los representantes de las localidades La Armonía, Toledo, Cuchilla de Rocha y Suárez, por participar de la jornada. Las personas de la comisión comenzaron a dispersarse,;entre saludo y saludo, se escuchó decir: “No pases por ahí, mirá si tapás a Artigas con la sombra que tenés, gordo”.

Nadia Amesti