Fuerte represión contra los docentes de Oaxaca

MÉXICO DUELE

 

La Policía Federal apunta contra los maestros durante la protesta en contra de la "reforma educativa" el 19 de junio. AFP PHOTO / STR

Las imágenes traían enfrentamientos producidos entre pobladores y policías sobre el escenario de las rutas que unen al Estado con la ciudad de México. El domingo 19 de junio esas imágenes circularon por el mundo acompañadas de noticias sobre la represión a los docentes de Oaxaca, con muertos, heridos y detenidos.

Según las autoridades, en voz del presidente Enrique Peña Nieto, hay ocho muertos, 23 manifestantes a disposición del Ministerio Público y cerca de 100 policías heridos, 12 de los cuales permanecen hospitalizados. Según Eligio Fagúndez, vocero de los docentes, el número de muertos llega a 11 y el de detenidos a 27, pero además el gremio docente denuncia la existencia de 22 desaparecidos.

Durante el domingo 19 las autoridades se dispusieron a desalojar a los maestros de las rutas a como diera lugar, y para eso enviaron a la Policía Federal, la del Estado y la Ministerial. Los docentes contaban con el respaldo de los pobladores de los alrededores, quienes los acompañaron en la organización del bloqueo de rutas y se sumaron a los enfrentamientos cuando la policía comenzó la represión a sangre y fuego. Miles de policías estuvieron todo el día intentando el desalojo, pese al costo de vidas que trajo. Los bloqueos todavía continúan.

El conflicto detrás de las balas

Así las cosas parece que el conflicto no tuviera historia. Sobre todo que no tuviera causas. Sin embargo, además de sus antecedentes, este punto de inflexión se enmarca en un largo período de reclamos. Desde el año 2013 el gobierno de Peña Nieto ha impulsado, mediante una reforma constitucional, la “reforma educativa”.

La aplicación de esta la reforma está bajo la responsabilidad del Secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, quien hizo su maestría en la Universidad de Oxford de Inglaterra, donde, curiosamente, estudió la historia de México. Si bien el nombre con el que se difunde es el de “reforma educativa”, los cambios que propone están más cerca de una reforma del mercado de trabajo y busca flexibilizar la relación laboral de los empleados públicos, en este caso de la educación. El propósito es mejorar la calidad educativa, según sus defensores, o achicar los gastos, según sus detractores.

El salto hacia la calidad estaría dado por la evaluación docente. El Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE) se encarga de la evaluación de los docentes a través de una prueba común, de ocho horas de duración, en la que los docentes tienen que demostrar sus conocimientos. Los criterios de la evaluación son avalados por las autoridades que, por lo general, son cargos políticos sin formación en el área de la educación, como es el caso de Nuño, licenciado en Ciencias Políticas. De hecho, los docentes ni siquiera han podido corroborar la corrección de las pruebas ya que se les ha negado el acceso, lo que los expone a criterios discrecionales de evaluación.

En caso de no aprobar el examen, un docente que no es “permanente” pierde la posibilidad de trabajar y quien sea “permanente” es derivado a otro rubro. Pero tampoco se trata de una evaluación definitiva: quien la aprobó hoy puede perderla mañana, por lo que la estabilidad laboral desaparece. Los trabajadores de la educación además pueden perder derechos sociales que se consiguen gracias a la permanencia en el puesto de trabajo.

Esa evaluación aplicada a los cientos de miles de maestros a lo largo de la extensa geografía mexicana representa un ahorro que no necesariamente redunda en un beneficio para la educación. Según los críticos a esta reforma, su informalidad atenta con el rendimiento del docente y sus posibilidades de formación. Además, las limitaciones de un examen estandarizado para la realidad europea choca con la mexicana, ya que no se tomaron en cuenta las diferencias sociales existentes entre ambos contextos ni las condiciones de vida y trabajo de los docentes, las cuales difieren por ejemplo en cantidad de alumnos y salario.

La reforma se inspira en las recomendaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), institución basada en la defensa de la democracia representativa y la liberalización del comercio. Precisamente, para ingresar a esta alianza de países poderosos, el requisito principal es liberalizar los movimientos de capitales y de servicios. Sin embargo, según la propia OCDE, México es el miembro de esa organización con menor inversión educativa. Según los críticos, la reforma llevar a la privatización de la educación pública, un fenómeno similar al chileno, otro país latinoamericano que también integra la OCDE.

“El maestro luchando también está enseñando”

La reforma fue aprobada por el Poder Legislativo y promulgada por el Ejecutivo en febrero del 2013. En setiembre del mismo año, Peña Nieto promulgó mediante decreto la reforma a la Ley General de Educación, la Ley del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación y la Ley General del Servicio Profesional Docente.

Los maestros no fueron consultados y desde sus inicios se opusieron a su aplicación. La resistencia a estas reformas gubernamentales ha sido dinamizada por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Durante la segunda mitad del año 2013 esta organización del magisterio realizó movilizaciones, acampes y bloqueos contra la “reforma educativa” impulsada por Peña Nieto. También ha sido solidaria con la causa de los 43 normalistas de Ayotzinapa, desaparecidos en noviembre de 2014.

En noviembre y diciembre de 2015 el gobierno aplicó la evaluación a nivel nacional que estuvo enmarcada, según los maestros, por importantes irregularidades. Despidos, presos políticos y un maestro muerto fueron la respuesta del gobierno. Además del cese de la reforma, los maestros luchan por un aumento de salario, el incremento de los cupos en las escuelas normales, el reconocimiento de la CNTE y una mayor estabilidad laboral.

La lucha continuó en 2016, y se agudizó luego de la detención de dirigentes de la organización. Abril incluyó 18 maestros detenidos durante las fuertes movilizaciones en Chiapas. En mayo la CNTE llamó al paro general indefinido. La Marcha Nacional del día 15 congregó a decenas de miles, y continuó con un acampe en el zócalo de México, la toma de la sede de la Secretaría de la Educación Pública de Oaxaca y la huelga general. El gobierno respondió con la represión de la gendarmería. Los maestros fueron desalojados del zócalo y volvieron a Chiapas.  A fines de mes, una nueva marcha nacional fue reprimida.

Junio arde rojo

La mayoría de los maestros provienen de un origen social humilde y están fuertemente fundidos con el resto de la población, lo que incide en el curso de sus luchas: sus familias, sus hijos, sus comunidades indígenas los acompañan. Esto explica que en el sur de México la lucha por la educación pública sea una lucha de todo el pueblo. Esto explica también la respuesta generalizada a la represión del día 19 de junio. Y explica la generalización del conflicto que se extiende por México en los últimos días de junio.

Los días 11 y 12 los maestros bloquearon los accesos a empresas transnacionales y el día 13 realizaron un bloqueo generalizado de carreteras. El 15 de junio se dieron más bloqueos a las multinacionales y el 17 se realizó una nueva marcha nacional hasta el zócalo de la Ciudad de México.

Los días 18 y 19 fueron días de fuertes luchas para mantener los bloqueos en las rutas de Oaxaca. Mientras los maestros defendían un corte, los pobladores armaban otros bloqueos en la misma ruta y así continuaron durante todo el sábado. El domingo a la mañana arribaron las fuerzas federales pertrechadas con armas de fuego con la orden de desalojar las rutas como fuera necesario. Los pobladores se sumaron al enfrentamiento, la férrea resistencia de los manifestantes mantuvo los bloqueos, pero la acción represiva dejó el costo en vidas.

Después de esta jornada trágica la movilización se extendió. Se activó la acción solidaria de los trabajadores de la salud que sufren una reestructuración de similares características, y en los días que siguieron al 19 de junio se despertó un amplio repudio a la acción gubernamental y más rutas fueron bloqueadas. Hasta ahora, una movilización multitudinaria recorre el país, desde distintos sitios, rumbo a la Ciudad de México. Los maestros continúan su huelga levantando sus banderas por la educación pública, oponiéndose a la reforma que impulsa Peña Nieto y promueve la OCDE.

Bruno Lasa