El director de la CIDH cree que los Estados dejaron de financiar a la institución por sus denuncias sobre violaciones a los derechos humanos

CRISIS QUE INCOMODA

Activistas de Amnistía Internacional reclamaron en México que se reactive el apoyo económico a la CIDH. AFP PHOTO / YURI CORTEZ

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) atraviesa una grave crisis financiera que puede dejar al 40 por ciento del personal sin trabajo debido a que, el próximo 31 de julio, se vencen los contratos de 30 de los 71 funcionarios y no hay ningún aporte económico que pueda mantenerlos. Esto pone en riesgo la protección de los derechos humanos en el continente americano.

El director de la CIDH, James Cavallaro, en entrevista con CNN en Español, manifestó su preocupación al respecto ya que si bien la crisis económica no es algo nuevo, hasta el momento se mantenía el financiamiento. La decisión de Europa de retirar los fondos que destinaba a la CIDH agrava la situación.

El canciller uruguayo, Rodolfo Nin Novoa, instó a los Estados miembros a asumir el compromiso con dicha comisión y trabajar en soluciones conjuntas para asegurar su adecuado funcionamiento. Además, adelantó que Uruguay se ofrecerá para recibir en 2017 a la CIDH en Montevideo.

Números en rojo

“El presupuesto mínimo básico de la comisión en los últimos años ha sido de unos 10 millones de dólares. Unos 5 millones y medio vienen del fondo regular -contribuciones que los Estados hacen-; la otra mitad la tenemos que buscar a través de contribuciones a diversas fuentes”, expuso Cavallero. Sin embargo, en el último año los países latinoamericanos le han dado a la CIDH  “tan sólo doscientos mil dólares en contribuciones voluntarias. Los Estados europeos han reducido sus contribuciones por la crisis de refugiados en Siria y nos han dicho que los Estados americanos tienen que hacerse cargo de su sistema”, manifestó el director de la CIDH.

“Si los países no nos dan el apoyo necesario, tampoco van a poder quejarse de nuestra productividad”, comentó ante las críticas del embajador mexicano, Luis Alfonso de Alba Góngora. “Lo que necesitamos de los Estados en este momento es apoyo, no críticas. Tampoco necesitamos un nuevo proceso para ‘reformar’ a la comisión. Lo que precisamos es que nuestra autonomía sea respetada y tengamos los recursos mínimamente necesarios para cumplir la función importantísima de proteger y defender a los derechos humanos, función que nos ha sido dada por los propios Estados”.

Los recursos económicos que dependen de los Estados americanos han sido suprimidos. La CIDH alega que hay falta de voluntad política y varios conflictos de intereses ya que los mismos Estados tienen que financiar investigaciones sobre violaciones de los derechos humanos en las que ellos mismos incurren.

Retirado

Cavallaro apuntó que el año pasado publicaron “un informe muy duro sobre México. Dijimos que allí se vive una grave crisis de los derechos humanos. Curiosamente este país que, todos los años realizaba contribuciones al fondo regular, en 2015 y 2016 no hizo ninguna contribución voluntaria, y ahora ha dicho que en este momento no va a hacer. Es interesante ver: una crítica dura de la comisión y se cortan las contribuciones voluntarias. ¿Habrá relación entre esos dos hechos? Dejo la pregunta en el aire para que sea respondida, ojalá por la cancillería” mexicana.

Según un comunicado de prensa de la CIDH, México vive una grave crisis de los derechos humanos con énfasis en desapariciones, ejecuciones extrajudiciales, tortura, inseguridad ciudadana, limitación al acceso de la justicia e impunidad. El comunicado, escrito en marzo de este año, también aborda la situación de los derechos humanos de algunos grupos poblacionales afectados por la violencia en el país: incluye defensores de derechos humanos, mujeres, pueblos indígenas, niñas, niños y adolescentes, personas migrantes, personas lesbianas, gays, bisexuales y trans. También analiza la situación de asesinatos, violencia y amenazas contra periodistas, que ha hecho que México sea considerado como uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo.

Luego del caso de Ayotzinapa, donde hubo 17 heridos y 43 desaparecidos, la CIDH nombró -con consentimiento del gobierno mexicano y organizaciones civiles- a un grupo interdisciplinario de expertos independientes (GIEI) con la finalidad de ofrecer asistencia profesional en la investigación, búsqueda y no reiteración de los hechos.

Si bien la CIDH en los últimos años reconoce avances significativos en materia constitucional, legislativa e institucional, también visualiza la inefciencia del Estado mexicano para cumplir con lo establecido y señala que el 98 por ciento de los delitos no llegan a tener una sentencia y quedan impunes.

Caso grande

La CIDH presentó en 2015 ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos el caso de 12.066 trabajadores de la Fazenda Brasil verde, en la que se comprueban las condiciones irregulares de los trabajadores, su sometimiento a la voluntad del hacendado, pésimas condiciones de vivienda, alimentación, salarios ínfimos, endeudamiento e inexistencia del derecho al tiempo libre. También se constataron amenazas de muerte ante las fugas de los trabajadores que estaban expuestos a trabajo esclavo, discriminación y total exclusión.

Además, según eldiario.es, existen violaciones a los derechos humanos contra niños y adolescentes. En el primer trimestre de 2015 se registraron 233 denuncias diarias por violaciones de derechos a menores. Lo más alarmante fue que el 21 por ciento de los casos fue por violencia sexual, algunas por explotación con el fin de obtener dinero, otro gran numero refieren a casos de pornografía infantil y otras por acoso por redes (grooming) e intercambio de fotos de contenido erótico (sexting).

La mitad del presupuesto de la CIDH proviene del fondo regular de la OEA, en el cual “Brasil tiene una cuota grande de responsabilidad” porque ha sido históricamente el tercer mayor contribuyente, con aportes entre siete y diez por ciento del total (unos seis a ocho millones de dólares), informó Sputnik News.

“La Comisión critica las violaciones en todos los países del continente. Hemos insistido en el cierre de Guantánamo, criticamos a los Estados Unidos, hemos lanzado un informe duro sobre Canadá, publicamos informes sobre México, Venezuela, Argentina, Brasil y Chile”, argumenta el director, y sostiene que sus investigaciones no tienen ningún tinte político e ideológico como le han criticado. Entonces se pregunta: “¿Será que incomodamos?”.

Jorge Núñez