Cierre del proyecto "Más allá de la basura"

PROBLEMA DE TODOS

Mmanifestaciónnde recolectores de basura. Foto: universidad.edu.uy

La Universidad de la República (Udelar)  ha concluido su proyecto “Más allá de la basura”. Con el debate como herramienta, buscó fomentar la discusión y devolver a la agenda pública un asunto que cada vez preocupa más en Montevideo: los residuos.

La iniciativa fue desarrollada por docentes universitarios de diferentes disciplinas que se han dedicado desde 2008, a actividades de investigación y de extensión universitaria con colectivos de clasificadores. “El camino de construcción de la investigación fue el proceso de maduración de un equipo que empezó con prácticas estudiantiles con las cooperativas”, recordó el responsable del proyecto Fernando Texeira, que destacó la importancia de la experiencia adquirida “a partir de problemáticas surgidas de la intervención”.

Este evento es la conclusión y el complemento de otras cuatro instancias de debate, desarrolladas a lo largo de 2015, en las que se abordaron diferentes aristas de esta compleja problemática. Los debates se basaron en las vicisitudes de la cadena económica de los residuos, las políticas públicas y cómo afectan a los trabajadores, el problema ambiental y el derecho a la ciudad de los clasificadores.

En estos encuentros participaron integrantes de la Unión de Clasificadores de Residuos Sólidos Urbanos (UCRUS), universitarios y representantes de entes públicos, como el Ministerio de Salud Pública, entre otros.

Según Texeira, las autoridades que intervinieron en los debates mostraron una postura participativa, abierta a las críticas y a su vez destacó el rol catalizador que ha tenido la Universidad en este proceso porque “se han juntado actores que es muy difícil que se puedan sentar en otros espacios a dialogar juntos”.

La jornada desarrollada en la sala de conferencias de la Facultad de Ciencias Sociales ofició de cierre de este proceso y permitió profundizar aún más en el problema. Luego de que los organizadores hicieran un breve paneo general de todo el proyecto, se procedió a la presentación del documental “Más allá de la basura”. El cortometraje expuso las perspectivas y análisis de personas expertas en el tópico, así como buscó plasmar las vivencias y visiones de algunos clasificadores.

Con esas imágenes aún reverberando en la retina, se abrió el espacio de debate para compartir sensaciones, apreciaciones y preguntas sobre este asunto. Las exposiciones, en su mayoría extensas y con fundamentos consistentes, tocaron muchos puntos de la problemática.

Se recordaron y cuestionaron algunos hitos de la relación entre los clasificadores y las autoridades, como la ley 17.849 de “uso de envases no retornables” de 2004 (pero implementada en 2012) que no contempla la situación social de los trabajadores, o el decreto departamental 34.205 que restringía la labor de los carreros, excluyéndolos de zonas productivas como Centro y Ciudad Vieja.

Otros ahondaron sobre ese punto y acotaron que la política en materia de residuos, hasta el momento, ha sido errática. “Existe una gran fragmentación a nivel de gobierno para abordar este tema”, comentaron. En esa misma línea, algunos defendieron la necesidad de establecer un Sistema Nacional de Residuos, con el fin de unificar la gestión y hacer más eficiente y equitativa la cadena productiva.

También se abordó el asunto de la informalidad del rubro, aspecto que no se ha subsanado plenamente con el trabajo en las plantas clasificadoras. Se planteó que han habido avances en cuanto a condiciones de trabajo pero que aún existen grandes falencias en el sector. “La informalidad es funcional al sistema, porque si no 5000 trabajadores deberían poder vivir decentemente”, reflexionaron. La labor del clasificador todavía no se asume como un oficio, aunque un trabajador esgrimió que desde el sindicato piensan presentar un anteproyecto de ley sobre el reconocimiento del clasificador.

Algunos pusieron énfasis en la paradoja de las mejoras que se incorporaron y que han significado finalmente retrocesos. Según sus palabras, reflejo de esto son las plantas de compactación para generar gas, cuyas máquinas pueden procesar 90 toneladas por día, pero acarrean mucho residuo inútil que, a los trabajadores, se les hace difícil procesar.

Desde la perspectiva ambiental, todos coincidieron en lo imperioso que resulta un cambio a nivel cultural y de concientización a través de la educación. Incluso plantearon que la Udelar podría y debería ser un modelo en su gestión interna de los desechos, y que tendría que seguir trabajando para la visualización del problema.

Muchas voces hicieron un llamado a complejizar este problema, a reconocer que como sociedad todos somos generadores de residuos y que existen tanto responsabilidades compartidas como otras que atañen a determinadas autoridades y que hasta el momento continúan desatendidas. “La problemática de la basura es un tema que nos concierne a todos, y como sociedad tenemos que poder debatirlo”, comentó Texeira.

El objetivo de la Universidad, desde un principio, fue generar herramientas para que los clasificadores cuenten con un respaldo académico y puedan participar con más propiedad de las instancias de decisión de políticas. “Por mas que las políticas tomen medidas para encauzar el trabajo de los clasificadores, hoy hay, según datos oficiales, una realidad en la que hay un sector muy grande de más de 3000 personas que viven de la clasificación de residuos”, confesó el docente, e hizo hincapié en la importancia de abordar este asunto desde una perspectiva social.

En relación a la continuidad de esta iniciativa, financiada por la Comisión Sectorial de Investigación Científica (CSIC), el docente aclaró que el proyecto concluye porque ya se alcanzó la meta planteada, “pero lo que no se cierra es un colectivo dentro de la Universidad que viene trabajando la temática”, lo que posiblemente generará otros proyectos más adelante.

Maximiliano Silva