Importantes datos sobre la obesidad infantil, sus causas, consecuencias y cómo prevenirla

CUESTIÓN DE PESO

La nutricionista Lucía Alba alerta sobre los problemas de sobrepeso infantil. Foto: SdR

La obesidad y el sobrepeso infantil, uno de los problemas de salud pública de mayor preocupación en el siglo XXI en los países desarrollados, actualmente está afectando en mayor medida a los países en vías de desarrollo.

SdR consultó a la Licenciada en Nutrición Lucía Alba acerca del tema, quien explicó que en los países en vías de desarrollose está dando la llamada “doble carga”, donde “conviven los problemas de malnutrición por exceso, que son el sobrepeso y la obesidad, y también la desnutrición”.

Actualmente, según una encuesta sobre salud, nutrición y desarrollo infantil -realizada por la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) a través del programa Uruguay crece contigo, la facultad de Ciencias Económicas y el Instituto Nacional de Estadísticas (INE)-, el porcentaje de obesidad infantil en Uruguay es de 10, 5 %, cifra alarmante para lo que es la población infantil de nuestro país.

El cálculo para determinar que un niño sufre de obesidad es distinto al cálculo que normalmente se realiza en los adultos. La licenciada explicó que “una medición aislada de un niño no me está diciendo nada”, ya que ese peso tiene que estar relacionado con su edad y con su altura. Los índices que existen son: el peso para la edad, la talla para la edad, el peso para la talla, y el índice de masa corporal para la edad, que se van aplicando según la edad del niño.

Gracias al carnet del niño, que es entregado para que cada adulto responsable lleve a los controles pediátricos, es posible detectar de forma temprana la obesidad infantil mediante las distintas gráficas que allí se presentan, a las que los adultos y el pediatra deben prestar importante atención.

Lucía Alba afirmó que este problema de salud ya se ha transformado en una “pandemia: en el 2013 ya había 42 millones de niños con sobrepeso en el mundo, y se estima que si las tendencias se siguen manteniendo, esa cifra va a aumentar en el año 2025 a 70 millones de niños con sobrepeso y obesidad”.

La obesidad es que es uno de los principales factores de riesgo de mortalidad; un niño que transcurre su infancia con sobrepeso u obesidad, probablemente tenga unos diez años menos de vida que un niño que no presenta este problema, explicó la licenciada.

La obesidad es factor de riesgo de las llamadas enfermedades crónicas no transmisibles, como la diabetes, la hipertensión, algunos tipos de cáncer, problemas del aparato locomotor, “que son factores de riesgo graves de eventos cardiovasculares”.

El sobrepeso, según la licenciada, viene dado por un desequilibrio energético, “se ingiere más energía, calorías, de las que se gastan”, y esto da lugar a un aumento de peso, de la grasa corporal.

El aumento mundial del sobrepeso y la obesidad es atribuible a varios factores: “En primer lugar a lo que es el cambio dietético, que ha dado lugar a una ingesta mayor de los alimentos y bebidas híper calóricas, con abundante grasas de tipo malo, azucares, escasos en vitaminas, minerales y otros nutrientes saludables”; y a esto se suma la tendencia a la disminución de actividad física, “las actividades recreativas hoy en día son sedentarias y hacen que los niños pierdan la capacidad creativa y la imaginación”; esto es causa de la urbanización, de la globalización y del avance tecnológico.

Alba propone buscar alternativas y estrategias para que los niños realicen actividad física, y dice que es importante que los padres estén conscientes de esto, estimulen las actividades, “que sea un momento recreativo, un momento divertido, que no sea por la necesidad de hacer actividad física”.

La licenciada subraya: “cada vez se ve más la imagen de un niño frente a un televisor, tomando un refresco y comiendo un snack poco saludable, debido a que ha habido un remplazo de esas actividades al aire libre”; el sedentarismo no solamente contribuye el aumento de peso en el niño, acarrea otro montón de problemas como el stress, la ansiedad, la falta de sueño, el deterioro muscular y hasta tendencias depresivas.

Otro dato importante señalado por la entrevistada se refiere a que algunos cambios en los hábitos alimentarios familiares se producen debido a un acelerado ritmo de vida. “Como mama y papa tienen que ir a trabajar, no hay mucho tiempo para cocinar en casa” y se ha perdido la costumbre de cocinar en familia, compartir la comida casera, reemplazándola por alimentos pre elaborados saturados de conservantes y sustancias químicas, almidones, azucares y grasas, que no son nutritivos.

Otro fenómeno importante es la sustitución del agua por todo tipo de refrescos azucarados, “que lo que hacen es disparar los niveles de insulina en sangre sin aportar ningún valor nutricional y pueden llegar a desencadenar una diabetes”.

Se ha dejado de consumir frutas y verduras; raramente un niño alcance a comer una porción de frutas o verduras a diario, cuando la recomendación son cinco porciones, y hay niños que no llegan a consumir ni siquiera una vez por semana; también es muy esporádico el consumo de pescado en los niños.

El alto peso al nacer debido a la diabetes gestacional es un factor de riesgo de obesidad, pero con una buena alimentación y actividad física se puede controlar.

Otro factor de riesgo es la ausencia de la lactancia materna, sobre todo exclusiva en los primeros seis meses de vida. “Es importante saber que ninguna fórmula industrial ha logrado igualar la composición de la leche materna”

Existen también causas genéticas; la licenciada explicó que un niño que tiene un “normo” peso, (la relación entre peso y altura) ya tiene un 20% de probabilidades de ser obeso; un niño que tiene un padre obeso tiene un 40 % de probabilidades; y un niño que tiene los dos padres obesos tiene 80% de probabilidades. A esta eventualidad hay que sumar que “los niños son como esponjas y absorben los hábitos imperantes en sus casas, los hábitos alimenticios de los padres van a ser los del niño”; por eso se insiste en que el cambio debe empezar por los padres, asumir cuáles son los riesgos de que un niño tenga sobrepeso. “Es importante que le expliquen al niño que los cambios son por su bien, por su salud y por su futuro

Según la licenciada es importante que existan políticas sociales: en el ámbito educativo las meriendas saludables; y a nivel ciudadano en general es importante que surjan “espacios que estimulan la actividad física, como hay ahora en las plazas”.

Alba estima que se debe aprender a tener una alimentación inteligente que involucre una planificación a la hora de comprar los alimentos, “hay que invertir en salud, y en especial en la de los hijos”.

Andrea Fernández