El PIT-CNT reclama mejorar las pautas salariales y respetar los convenios colectivos

AFILADOS

Foto: SdR / Iván Fernández

Las lonjas de los tambores calientan las manos de la fresca mañana invernal. Los sonidos de una trompeta se escuchan por 18 de Julio. Banderas de distintos sindicatos llenan de color la Plaza de los Bomberos. En la acera de enfrente, la explanada del edificio central del Banco República es el lugar de concentración de los trabajadores de la bebida. Entre el bullicio, un canal de televisión entrevista a Fernando Pereira, dirigente del PIT-CNT. Una columna de cientos de personas con banderas rojas asciende por la calle Minas y toma la principal avenida de Montevideo al grito de “si esto no es el SUNCA, el SUNCA dónde está”. Los fotógrafos se acercan para capturar el momento que, intempestivamente, marca el comienzo de la marcha.

18 de Julio le abrió paso a los miles de trabajadores que se volcaron a la calle para mostrar su descontento por la política fiscal del gobierno. En Ejido, la cabeza de la movilización viró hacia el lado de la calle Colonia. Una descoordinación hizo que los ómnibus que trasladaron a los manifestantes quedaran apostados en Colonia entre Ejido y Yi, lo que dificultó la llegada al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), donde estaba ubicado el escenario que esperaba para dar lugar al acto de cierre.

“No es por el lado de la tijera, contra el trabajo y contra el salario de los trabajadores, que vamos a superar las dificultades. Hay que cambiar las pautas salariales y los criterios de la negociación colectiva del Poder Ejecutivo. Hay que barajar y dar de nuevo para proteger el salario de los trabajadores”, exclamó Marcelo Abdala, Secretario General del PIT-CNT y principal orador de la ceremonia.

Cortando grueso

Foto: Iván Fernández/SdR

“Rechazamos las medidas fiscales que ha tomado el Poder Ejecutivo”, sentenció Abdala y  agregó que si desde la dirección del Estado alguien pretende separarse del movimiento sindical se enfrentará al PIT-CNT y su dirección, que “jamás rehusara a su papel de luchar por las reivindicaciones de los trabajadores”. Además, sostuvo que entre las propuestas de ajuste que la central sindical le envío al Ejecutivo estaba aumentar el gravamen del IRPF en los salarios superiores a los 100.000 pesos mensuales (al final el gobierno llevó la cifra a los superiores a 50.000) y aumentar el IRAE del 25 al 30%  para gravar más al capital.

“Criticamos el ajuste desde la perspectiva de la clase obrera porque toca más los recursos que salen del trabajo que los que salen del capital. ¿Cuánto es la parte de la torta que se quedan los trabajadores?” se cuestionó el dirigente, quien aseguró que la cifra de la masa salarial de los trabajadores ronda el  30% de  la riqueza nacional. “Si toda la población asalariada se queda con el 30% de la riqueza, el otro 70%, ¿de quién es?”, se repreguntó.

Destacó la necesidad de un control de precios de los actores monopólicos. “La canasta de bienes básica, las cosas más elementales, deben tener un precio ajustado por el Ejecutivo porque es importante que nuestra gente llegue a fin de mes”, dijo el dirigente y agregó que se le va a reclamar al Presidente lo prometido: que no haya pérdida del salario real.

Para el secretario general del PIT-CNT, con los gobiernos progresistas “hubo una redistribución del ingreso pero no de la riqueza acumulada por el gran capital por los dueños del país, por la clase dominante. El PIT-CNT exige un cambio de rumbo en la política económica y social para que sea verdad la consigna artiguista de que los más infelices sean los más privilegiados”. Además, recordó que el próximo 14 de julio habrá un paro general de 24 horas, el primero en lo que va de 2016 y el segundo en el gobierno de Vázquez.

Tijeras Made in China

Foto: Iván Fernández/SdR

Debajo del estrado se instaló una improvisada textil. Una decena de máquinas de coser manipuladas por miembros del sindicato de la aguja, esperaban la llegada de la movilización. Mientras, confeccionaban uniformes blancos y les bordaban los nombres de los ministros Danilo Astori, Eduardo Bonomi y del subscretario Jorge Vázquez.

La compra de uniformes de origen chino para funcionarios del Ministerio del Interior (MI) desató la bronca de los trabajadores uruguayos que reivindicaron la mano de obra nacional y cuestionaron a qué “orientales” beneficiaba el negocio del MEF y del MI. “Si ese trabajo se hacía acá, nos evitábamos miles de seguro de paro. Fueron aportes patronales que no se hicieron. A veces lo barato sale caro porque se paga con desempleo”, dijo desde el escenario Abdala en referencia al tema y agregó que “se debe generar un sistema de compras públicas para crear puestos de trabajo de calidad. Hay decretos que favorecen la importación sobre la industria nacional”.

Abdala señaló que desde la central obrera se no van a tolerar cambios o violaciones a los convenios colectivos como las que se dan en la salud privada y adelantó que se van a pedir auditorías a las mutualistas, ya que hay personas que ganan 1 millón de pesos mensuales. Además, dijo que los recortes en el INAU, la salud y la educación pública, que el gobierno quiere disimular con otra nomenclatura, afectan directamente a los trabajadores. Considera que estos lugares se dedican de lleno a las políticas sociales, atendiendo a los más desposeídos y que el gobierno está incumpliendo su palabra de no recortar en políticas sociales.

También estuvo presente la situación de los “cincuentones” que fueron obligados por el Estado a ingresar al régimen de las AFAP en 1996. “Exigimos en forma inmediata la instalación de un ámbito de dialogo para negociar una seguridad social universal, solidaria, intergeneracional y sin fin de lucro”, disparó el dirigente. Este lugar aseguraría a las personas con más de 50 años que saben que su jubilación por el sistema AFAP será perjudicial, puedan volver a BPS, y ubicar allí sus recursos para que “se jubilen como siempre debieron haberse podido jubilar”.

Además de Abdala habló el secretario de la Federación de Empleados Municipales, Daniel Urquiola, quien denunció el retiro de la negociación colectiva de la bancada de intendentes del Partido Nacional, así como la precarización de algunos trabajadores municipales que tienen contratos zafrales y que por una misma función ganan menos salario. También denunció los cargos en las intendencias del interior que son destinados a apoyos políticos “que son los que después te ponen un pasacalle o te doblan una lista”.

Daniel Baldassari, en representación de Organización Nacional de Jubilados y Pensionistas del Uruguay, se mostró preocupado por el retraso en el aumento de las pensiones más bajas, que deberán aguardar hasta enero para recibir un ajuste, cuando desde hace 9 años éste se hace el primero de julio de cada año. El ajuste programado para enero no será mayor al 5%, lo que en las jubilaciones más bajas, de 8.700 pesos, significan apenas 435 pesos de aumento.

Iván Fernández