Evaluación del Sistema Nacional de Salud

LA REFORMA SANITARIA “SE QUEDÓ SIN AIRE”

 

CTI para niños del Hospital de Tacuarembó. Foto: presidencia.gub.uy

El Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS), “se sigue fragmentando y estratificando”, manifestó el doctor en Gobierno y Administración Pública, Guillermo Fuentes. El especialista considera que el problema está en que “la reforma se centró en la parte financiera y pospuso políticamente las discusiones de atención y de gestión”, por lo que “se quedó sin aire”.

En diálogo con Sala de Redacción, Fuentes analizo el estado actual del SNIS. Interrogado sobre qué evaluación se puede hacer del funcionamiento actual del mismo, explicó que “hoy es indiscutible que la situación es mejor que la que se tenía en 2004, en términos de gasto, en equiparar o reducir inequidades entre el sector público y el privado, reducción los costos para los usuarios y en materia de recursos humanos.

De todas formas aclaró que el cuestionamiento que se le puede hacer a la reforma pasa por “las cosas que aún no abordó”, y sobre todo, “qué va a pasar cuándo cambie el viento de la economía uruguaya”.

Entre los aspectos que el doctor en Gobierno y Administración Pública entiende que no fueron abordados por los gobiernos del Frente Amplio (FA), aparecen la “calidad de la asistencia y el tiempo de espera, la progresividad y redistribución por devolución de aportes del Fondo Nacional de Salud (FONASA) que se vio recortada y perdió equidad y la poca capacidad del Estado para regular de forma racional la incorporación de nuevas tecnologías y medicamentos de alto costo”.

Por otro lado Fuentes, que participó en el libro “Economía, política y economía política para el acceso y la cobertura universal de salud en Uruguay” y dedicó su tesis de doctorado al Sistema de Salud, indicó que el SNIS solamente incorpora al FONASA a las personas que están integradas al sistema formal de empleo. A su juicio esto es un “problema estructural” porque en “un escenario de aumento del desempleo e informalidad la gente que no está dentro del mercado de trabajo va a recaer de nuevo en ASSE y el Estado va a pasar a tener menos recursos”.

“El espiral que llevó a la crisis de comienzos del 2000 se puede volver a repetir en un esquema que aparece como muy endeble, con un sector privado fuerte que sólo reacciona si recibe recursos y en donde no existe capacidad de reorientar las conductas de buena gestión ni en ASSE ni en el sector mutual”, advirtió.

Precisamente sobre el sistema privado, manifestó que las empresas que lo integran “son las mismas que colapsaron hace 20 años, que recibieron muchos recursos económicos y una gran cantidad de asociados pero que no ajustaron su gestión”. A esto se suma que de la masa de socios que tienen, la mayoría son “asalariados que se ubican en el sector medio y medio bajo por lo que algunos usuarios antiguos del mutualismo vieron reducida su calidad de atención y los que están en la clases altas se ha visto tentados de pagar una diferencia e ir a los seguros privados o contratar en las propias mutualistas servicios diferenciales”, hecho que ha contribuido a fragmentar y estratificar al sistema, explicó.

Cobertura si, acceso no

Fuentes apuntó a la diferencia presente entre la cobertura universal y el acceso efectivo a la salud. “Siendo estrictos la cobertura siempre fue universal en Uruguay, así lo establece la ley”, el problema está “en el acceso a los servicios”.

“Mucha gente ante la posibilidad de ingresar al mutualismo migró de Salud Pública a la privada pero en el mutualismo los usuarios deben pagar tickets y órdenes que, en los hechos muchas veces no pueden abonar”. De esta situación se desprende el problema de la falta de acceso. En síntesis, “la reforma se centró en la parte financiera y pospuso políticamente las discusiones de atención y de gestión”, por lo que “se quedó sin aire”, opinó.

Fuentes recordó que en 2004 “los actores del SNIS vivieron la crisis y estaban frágiles” pero ahora “se encuentran empoderados y pueden bloquear los cambios profundos que se planteen”.

A esto se suma, según el especialista, que las administraciones del FA “no se pueden evaluar como un continuo” porque “los empujes que le dieron las autoridades de cada Gobierno a la reforma han sido distintos”. Por último está en el camino la dificultad de que el partido de Gobierno “tampoco tiene un discurso claro de lo que quiere hacer con la reforma”.

No hay cuórum

Consultado sobre qué resultados efectivos puede tener la reforma del Hospital de Clínicas (HC) que se viene negociando entre la Universidad de la República y el Gobierno, el doctor en Gobierno y Administración Pública comenzó explicando que existe un error sobre el punto en el que se centra la discusión y disparó que el proyecto universitario, así como está planteado, “no es para este sistema ni para ser llevado adelante por este Gobierno”.

“Creo que hay definiciones que faltan sobre el HC, entre otras cosas, no está claro el rol del sector público en el SNIS, si va a competir por el número de afiliados con el mutualismo, si va a contener a las personas que están en la informalidad y a los pacientes del sector salud metal, entre otras interrogantes”, dijo.

Fuentes agregó que en este marco, “mucho menos se sabe cuál será el rol del Clínicas y los universitarios, y qué va a pasar con la formación de los estudiantes”. La inexistencia de una línea clara “hace que las partes se concentren en aspectos instrumentales como si se hará o no a través de una iniciativa de participación Público Privada (PPP), cuando eso no es el centro”.

El especialista sostiene que la ley vigente en Uruguay en materias de proyectos PPP, si se compara con experiencias de otros países, “salvaguarda al Hospital por el miedo existente a la posibilidad de una privatización del sistema de salud”. Ocurre que las organizaciones estatales “deber tener mucha más potencia técnica para controlar la gestión y que el privado no les pase por arriba”.

“El proyecto en si esta muy bien hecho, pensado por gente que se nota que quiere al HC” pero Fuentes advierte que así como está planteado “no es para este sistema ni para ser llevado adelante por este Gobierno. No estas alienadas las fuerzas políticas para poder concretarlo”, sentenció.

Fortalezas y debilidades

Por otro lado, el flamante director en representación de los trabajadores en ASSE, Pablo Cabrera, se refirió a cuáles son, a su juicio, las fortalezas y debilidades que actualmente tiene el sistema y los puntos a atacar desde la representación social para mejorar la atención.

“En 20 años como funcionario de la Salud, hemos visto muchas cosas. Sin duda eso nos permite decir que hay una diferencia muy clara entre el sistema sanitario de hoy con el de hace algunos años”, expresó Cabrera y comentó: “Si tengo que pensar en una fortaleza, esa es la propia fortaleza que tiene el país, hoy hablamos que tenemos un sistema público no estatal de Salud, que se sustenta por un fondo público como el del FONASA”.

En materia de debilidades Cabrera reflexionó: “Uno de los mayores problemas está en la construcción de los RRHH porque “la alta demanda de construir un sistema sanitario hace que el país no tenga todos los profesionales que precisa”.

Además puso el acento en la necesidad de “usar la complementación de los servicios en igualdad de condiciones, para eso el Ministerio de Salud Pública debe ser el gran articulador porque ASSE es la mutualista mas grande que sigue teniendo una población muy grande con costos altos”.

“Tenemos un sistema que debe ser visto como una responsabilidad de todos, como un gasto país”, concluyó.

Martín González