IRPF pierde simetría tras cambios en el esquema de deducciones

PROGRESISTAS MENOS PROGRESIVOS

El presidente Tabaré Vázquez junto a los jerarcas de Economía, Danilo Astori y Pablo Ferreri. Foto: Presidencia

El sistema tributario permite que los trabajadores puedan realizar descuentos en el pago del Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF), denominados deducciones. El actual esquema de deducciones destaca por su calidad progresiva con tasas desde 10% y la equidad que otorga al sistema tributario, ya que busca beneficiar a través de descuentos en el IRPF a quienes deben pagar un alquiler o tienen hijos a cargo, teniendo en cuenta las diferentes realidades de los contribuyentes.

Al anunciar los cambios tributarios incluidos en la Rendición de Cuentas, el ministro de Economía, Danilo Astori, informó que se equiparaban en 8% las deducciones del IRPF para todos los niveles. Luego de negociar modificaciones con la bancada de legisladores del Frente Amplio, se adoptó una solución para el sistema de deducciones que no parece distar mucho de la original: hasta la tercera franja de contribuyentes al IRPF ($ 50.100) tendrán deducciones del 10%.

Esta nueva propuesta elimina las franjas progresivas en el esquema de deducciones, ya que pasarán a depender del monto de los sueldos cuando anteriormente eran independientes. Lo que continúa con tasas progresivas son los aportes por IRPF, que aumentarán por encima de la tercera franja según la reforma tributaria presentada por Astori.

“Hay un criterio para el gravamen y otro para las deducciones, hay una asimetría que no es correcta” afirmó a SdR el economista Pablo Moya, director del Departamento de Análisis de Coyuntura Económica y Proyecciones de la consultora Oikos.

El nuevo sistema de deducciones iguala en 8% el beneficio para todos los sueldos superiores a $ 50.100, por lo que a partir de esa franja todos los salarios que deducen se verán afectados. En los sueldos inferiores a $ 50.100 los afectados serán quienes deducían por encima de $ 10.020, donde las franjas progresivas comenzaban a descontar mayores montos.

El economista Antonio Elías, máster en administración pública y miembro de la Red de Economistas de Izquierda, expresó en diálogo con SdR que el IRPF no representa los ideales de izquierda si partimos de la base que favorece al capital. “Se paga mucho más por IRPF al trabajo ahora (12%), que lo que se pagaba en total por IRP (Impuesto a las Retribuciones Personales) en su momento (5%)”, señaló.

Además, Elías planteó: “¿quién paga el IRPF? Aproximadamente más del 80% lo paga el trabajo y menos del 20% lo paga el capital. Si uno analiza el ingreso nacional disponible, lo que reciben los trabajadores sería aproximadamente un 30%, según estudios realizados siempre imprecisos pero cercanos; entonces diría que desde su inicio (el IRPF) no fue de izquierda”.

Por otra parte, el integrante de la Red de Economistas de Izquierda explicó otra de sus críticas al impuesto: “el salario no es una renta, porque la renta se genera cuando existe una inversión de capital y se obtiene un beneficio luego de deducidos todos los costos, esa ganancia es la renta que paga impuestos. En el caso del trabajador lo que cobra de sueldo es calificado como renta y obviamente no corresponde”.

Por todos estos aspectos, Elías concluyó que el IRPF “no fue de izquierda nunca pero ahora es claramente contraproducente porque agravó la discriminación negativa contra los trabajadores” tras los cambios introducidos.

Franjas actuales para la deducción del IRPF

Haciendo números.

Con el esquema actual de tasas progresivas, el total del descuento que le realizan al trabajador sobre el IRPF corresponde al monto que suman las partidas en cada franja. Para ejemplificar esto, sobre un total deducible de $ 20.000, hasta $ 10.020 suma $ 1.002 por el 10%, y por la diferencia entre $ 10.021 y $ 20.000 ($ 9.979) descontará $ 1.496,85 por el 15%. En este caso se deduce del IRPF la suma de $ 2.498,85.

Con el cambio planteado por el gobierno equiparando en 8% la tasa de deducción para todos los sueldos superiores a $ 50.100, el ejemplo anterior descontará $ 1.600 del IRPF.

Un informe del programa No Toquen Nada (Océano FM) detalló que las diferencias en los montos deducidos del IRPF entre el nuevo esquema y el anterior, se vuelven significativas para quienes ganan por encima de $ 50.000. A su vez, la porción salarial más afectada por esta modificación en las deducciones son los sueldos superiores a $ 94.560.

Gabriel Oddone, economista de CPA Ferrere, afirmó al diario El País que las modificaciones tributarias anunciadas por el gobierno “aportarán US$ 269 millones, de los que US$ 169,9 millones provienen del cambio en las tasas (de aportes al IRPF) y US$ 99,2 millones del cambio en las deducciones”.

Consultado sobre estos montos, el economista Ignacio Munyo de la Escuela de Negocios de Montevideo dijo a SdR que “esas estimaciones son muy difíciles de realizar”. Agregó que “para realmente tener la recaudación extra que se puede llegar a observar operan en realidad efectos directos e indirectos” y señaló que “la recaudación puede terminar siendo bastante menor de la que se espera”.

Al respecto, el economista Marcelo Sibille de la consultora KPMG explicó a SdR que “el ajuste fiscal por definición es contractivo y cuando sos contractivo estas afectando el nivel de actividad y eso de alguna manera puede hacer reducir la base imponible (los sueldos). Entonces, si baja la base imponible por más que subas el impuesto podrás recaudar más pero no tanto como si la base imponible hubiera permanecido estable”.

Medida discutible.

La modificación en el esquema de deducciones recorta un subsidio indirecto del Estado a los trabajadores que tienen hijos a cargo o pagan un alquiler, al tiempo que busca aumentar la recaudación impositiva.

“Básicamente empeora la calidad del diseño del impuesto, es un sacrificio de calidad del sistema tributario. Además, hay un retroceso de un avance que había tenido el IRPF al permitir deducciones por número de hijos y fomentar determinados aspectos que habían intentado cada vez más hacerlo un impuesto a la renta y menos un impuesto a los sueldos, y con esto se da una marcha atrás priorizando la necesidad recaudatoria”, analizó Munyo.

Moya también visualiza que “al no considerar la progresividad en las deducciones se pierde equidad o justicia” a la interna del IRPF.

Mientras que Elías sostuvo que estos cambios “generarán desigualdades importantes: hay estudios realizados donde se demuestra que van a pagar más IRPF las familias con hijos y cuantos más hijos peor. Al deducir a 8% aquellas personas que tengan mayores compromisos familiares serán más afectados que el que no tiene compromiso, lo cual es injusto e inequitativo”. El economista consideró que se trata de “una medida contraproducente y creo que es una demostración de desprolijidad del equipo económico”.

“Es un momento en el que buscan obtener recursos de cualquier manera y eso impacta sobre los trabajadores y en este caso en tomar medidas que técnicamente son muy discutibles”, sentenció Elías.

Gerardo Barbieri