Hillary Clinton puede convertirse en propulsora de los derechos de las mujeres

MUJERES DEMÓCRATAS

Hillary Clinton, en su gira por la presidencia, llega a Ashland, Ohio. Foto: Justin Sullivan/Getty Images/AFP

Quizás lo novedoso de las elecciones presidenciales que se acercan en Estados Unidos el próximo  noviembre, sea el hecho de que se posicionaron como candidatos dos aspirantes con perfiles radicalmente diferentes: un outsider de la política, empresario y magnate inmobiliario y una mujer política y ex secretaria de Estado con vasta experiencia en el gobierno.

Hillary Clinton es poseedora de una larga carrera política en los Estados Unidos y a lo largo de los años se ha destacado como una figura influyente, quizás también sea muy recordada en el mundo por ser la Primera Dama durante la presidencia de Bill Clinton, quien fuera el primer mandatario del país norteamericano desde el año 1993 hasta 2001. Pero además ocupo importantes cargos de gobierno, desempañándose como Senadora por el Estado de Nueva York (2001-2008) y Secretaria de Estado durante la administración de Barack Obama (2009-2013). Probablemente el mayor hito y desafío de su carrera política sea ser la primera candidata mujer a la presidencia de un partido grande como es el Partido Demócrata en los Estados Unidos y posteriormente convertirse en la primera presidenta de los Estados Unidos.

¿Qué significa para un país de 323 millones de habitantes que por primera vez en su historia una mujer se convierta en presidenta? Clinton acaricia la posibilidad tras alcanzar en las elecciones primarias la mayoría de delegados requeridos para obtener la Candidatura a la presidencia por el Partido Demócrata. No es la primera vez en la historia de los Estados Unidos que una mujer se presenta como candidata a la presidencia, pero sí es la primera vez que lo hace una mujer dentro de uno de los dos partidos grandes.

Sdr dialogó con Glenda Roldán, ex diputada,  mujer con una larga trayectoria en la política uruguaya y fundadora de la Red de Mujeres Políticas del Uruguay. Al consultarle a Glenda de qué forma influiría en la política del país norteamericano que por primera vez una mujer se convierta en su presidenta, ella respondió que sin duda habría repercusiones ya que una mirada de una mujer, no es igual a la mirada de un hombre, por mejor presidente que sea”. Subrayó también que Clinton es una mujer que “está comprometida con algunos temas que a mí me parecen interesantes, como son los de género, salud sexual y reproductiva y también con lo relativo a los inmigrantes”. Igualmente hizo énfasis en que todo deseo e interés en llevar a cabo diferentes políticas de gobierno son relativos de acuerdo a la conformación que adquiera el congreso norteamericano, “no todo es lo que quiere un presidente. Pero es más, ojalá gane”, afirmó.

Glenda Roldán recordó que la candidata demócrata visitó Uruguay en el año 1998 cuando era primera dama con la intención de conocer la Red de Mujeres Políticas del Uruguay, que fue la primera organización de su tipo en crearse en el mundo. Esta red nuclea a las mujeres integrantes de los cuatro partidos políticos que tienen representación parlamentaria en Uruguay y tuvo sus precedentes durante la dictadura. “Empezamos a trabajar los temas de género durante la dictadura, porque nadie se daba cuenta qué significaban. Entonces nos dejaban pasar material, libros que venían del exterior. Después vino la Conapro (Grupo de Trabajo- Condición de la Mujer en la Concertación Nacional Programática), cuando hubo cierta apertura. Ahí trabajamos muchas mujeres, algunas directamente y otras como alternas. Después algunas tuvimos diversos cargos y otras no porque se dedicaban a otras cosas. Después de la Conapro nos dimos cuenta que podíamos trabajar juntas, más allá del partido que fuéramos. Entonces fundamos la Red de Mujeres Políticas, un grupo de mujeres de todos los partidos, que tiene veinte y pico de años”, reseñó Roldán.

Sobre la situación actual de las mujeres en los cargos de gobierno en Uruguay, Roldán opina que las mujeres son el 52% de la población del país y se pregunta cuántas de ellas hay actualmente en cargos de gobierno. “Yo estoy muy contenta porque tenemos unas cuantas ministras, subsecretarias, directoras generales de empresas públicas, pero mira el Parlamento. Realmente la cuota fue una trampa porque si yo pongo una mujer y dos hombres, y la mujer renuncia, es lo mismo que la cuota no existiera”, señaló.

En lo que refiera a políticas de género la entrevistada piensa que Clinton profundizaría en el tema, y que “quizás apunte a la clase media para abajo, ya que eso para ella era una preocupación –cuando vino a Uruguay- y no tiene por qué haber cambiado”. Recalcó la importancia de brindar a las mujeres que tienen dificultades económicas instrumentos para que puedan salir de esa situación y que puedan ser libres e independientes, ya que “no hay nada más preciado que la libertad y la independencia para poder elegir”.  Al mismo tiempo expresó que una mujer que se encuentra en una situación delicada económicamente se enfrenta a muchas cosas que no puede elegir, y se preguntó a sí misma si desde el punto de vista político esa persona tiene condiciones para elegir en libertad, si tiene información o solamente tiene una parte de ella, “creo que ella va a profundizar mucho en todo eso porque siempre le preocupo” afirmó.

Roldán cree que Estados Unidos puede cambiar al ser “gobernado por una mujer con mirada de mujer”. Afirma que esto significaría quizás tener una relación diferente con los demás países. La entrevistada explica su opinión haciendo un paralelismo con el funcionamiento de un medio de comunicación: “imagínate  -no existe actualmente en Uruguay- un medio muy poderoso al estilo El País de Madrid, por ejemplo, que la directora y la editora fueran mujeres, ¿cambiaría el medio o no cambiaría? Claro que sí, porque somos diferentes, porque tenemos visiones diferentes. Esas visiones lo tienen que ser es complementarias”.

Con respecto a las diferencias que tiene Clinton en relación a otras mujeres que han ocupado los primeros cargos políticos en algunos países como por ejemplo Cristina Fernández, Dilma Rousseff y Angela Merkel, la exdiputada cree que no se pueden comparar porque son muy diversas entre sí. Igualmente, comentó que en el caso de Merkel piensa que podría marcar una diferencia en lo que tiene que ver con los temas de género, ya que cree que la Canciller alemana no es una mujer que la haya visto interesada en esos temas”.

En lo que tiene que ver con política exterior y relaciones internacionales, Roldán manifiesta que los estados deben comerciar con el mundo, “porque en eso le va la vida a algunos países, como el Uruguay por ejemplo, tal vez a los Estados Unidos no, pero al Uruguay sí. Entonces a mí, no me importa demasiado la postura ideológica si le da trabajo a los uruguayos, siempre que no se comprometan los principios democráticos que hacen la república”. Finalmente afirmó que si Clinton estuviera en la presidencia de los Estados Unidos “va a comerciar ya que todos en el fondo quieren hacerlo, o por lo menos la mayoría”.

María Nan