Escuela de Formación Popular Elena Quinteros, una apuesta político pedagógica

EN CLAVE POPULAR

Al momento de descubrir la placa que designa la escuela Elena Quinteros

Hay una sensibilidad muy especial con Elena Quinteros por los distintos roles que jugó en su militancia política. A nivel humano, significa para nosotros convicción, pasión y lucha hasta el último segundo por la transformación de la realidad”, cuenta Gabriel Soto, integrante de la Escuela de Formación Popular Elena Quinteros.

Maestra y militante política desaparecida en la última dictadura cívico militar, su nombre está estrechamente vinculado al trabajo en territorio y al compromiso con los más desposeídos en pos de una sociedad más justa. Fue pionera de las misiones sociopedagógicas en el interior del país en la década de los 60. Como estudiante integró la Asociación de Estudiantes de Magisterio del Uruguay, como docente estuvo vinculada a la Federación Uruguaya de Magisterio y, en la década de los 70, formó parte de la Federación Anarquista del Uruguay (FAU) e impulsó la fundación del Partido por la Victoria del Pueblo.

El 26 de junio de 1976, Elena fue detenida por las Fuerzas Conjuntas y llevada al centro clandestino de torturas 300 Carlos. Dos días después se hizo llevar a las cercanías de la embajada de Venezuela para “entregar un contacto”. Esa mañana Elena intentó escapar. Saltó un muro e ingresó a la embajada de Venezuela. Gritó y pidió asilo político. Policías y militares uruguayos ingresaron a la finca y, tras la resistencia de Elena y el personal de la embajada, la volvieron a secuestrar y la llevaron, esta vez con una pierna quebrada, al Batallón de Infantería Nº13 donde fue torturada y vista por última vez.

40 años después de la desaparición de Elena, en la lucha por más presupuesto para la educación, un grupo de militantes de los sindicatos de la educación deciden formar un espacio de formación política con su nombre: Escuela de Formación Popular Elena Quinteros. El proyecto se centra en la formación a través de la práctica en clave popular donde se forman, aprenden herramientas y conocimientos que colaboran con la transformación social.

Soto destaca la ética político militante de Elena, su participación en la resistencia obrero-estudiantil de la FAU que ayudó a “buscar militantes y generar síntesis en la lucha contra el autoritarismo” y su compromiso por “transformar la realidad no como algo lejano, sino en la transformación cotidiana, en los vínculos y relaciones interpersonales”.

Germinal

Desde la educación popular planteamos espacios para formarnos, generar procesos alternativos y multiplicarlos. Es importante que esto no se quede solo en la Escuela Elena Quinteros. Tiene que ser como un semillero de ideas que puedan propagarse”, expresa Soto y define al proyecto como“una propuesta que consiste en procesos formativos y educativos alternativos a los que propone el sistema capitalista”.

La escuela está enfocada en la formación popular, el colectivo organizó diversas charlas en este sentido: Formar para transformar: prácticas educativas desde los sujetos populares, con el militante y sociólogo argentino Hernán Ouviña; Coyuntura latinoamericana: análisis y perspectivas, con el economista brasilero Marcelo Carcanholo y Luchas sociales y gobiernos progresistas, a cargo del sociólogo mexicano Massimo Modonessi.

Además de estás actividades, se prevé un seminario de formación y la inauguración del local de la escuela, que compartirán con el colectivo feminista Minervas, en el mes de agosto. “Tenemos que dar unos cuantos pasos antes de plantear un espacio educativo alternativo”, dice Soto. “Hacemos cursos para tomar herramientas y luego realizar un proyecto de educación popular”, aclara.

Para Soto, la autonomía política y la autorganización son bastiones esenciales para la transformación de la realidad, “el cambio no está en asaltar el poder o construir una vanguardia para tomarlo, sino en llevar adelante acciones cotidianas que permitan romper el cascarón del sistema viejo y generar cosas nuevas”.

Un faro para la escuela son los movimientos sociales argentinos que aportan desde el marxismo crítico una forma de pensar la política y la educación popular. También lo es la Escuela Popular Florestan Fernandes del Movimiento Sin Tierra de Brasil Soto cuenta que en la charla con Carcanholo, docente de esa escuela, se trabajó “la coyuntura latinoamericana y el nuevo giro hacia la derecha”. Para él, “los gobiernos progresistas llegan a una fase de agotamiento donde a nivel electoral y de masas pierden apoyo, lo que genera un ciclo de reconquista de la derecha”. A lo que se cuestiona: “¿Cómo pueden generar los movimientos sociales un nuevo ciclo de lucha para responder a esta situación, sin caer en alternativas que den continuidad al sistema?”.

En esa construcción del día a día de la que habla Soto, toma un rol central la lucha feminista. Para quienes integran este colectivo, la lucha contra el sistema capitalista es integral y apuestan a pelear por la igualdad de género en la base de las organizaciones. “Nos parece imposible que se pueda cambiar la realidad en una organización que no reconoce la opresión de género, que reproduce roles patriarcales, que violenta a las compañeras, que no les permite tomar la voz, que las delega a tareas administrativas. Si nuestra organización se dedica constantemente a reproducir la normativa del sistema capitalista patriarcal, no vamos a transformar nada”, asegura.

Iván Fernández