Estudiantes y trabajadores marcharon contra el recorte de presupuesto de la enseñanza

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Un millar de estudiantes, docentes y trabajadores en la marcha contra el recorte. Foto: SdR / Eugenia García

El callejón es un pasaje que separa dos bloques enormes que se alzan por encima del horizonte visual: la casa central de la Universidad de la República y la Facultad de Derecho, del edificio principal de la Biblioteca Nacional. Pasar este umbral significaba ir encontrando de a poco caras amigas. Semanas atrás la Intergremial Universitaria colocó en la escalinata de la Universidad una tijera enorme. Este modelo en tres dimensiones había permanecido inerte, inmóvil e incluso inadvertido para algún despistado. Para sorpresa de algunos, ayer por la tarde este armatoste cobró vida a través de cuatro brazos humanos, que representaban los brazos de miles. Pero no despertó porque sí, tenía un claro objetivo: encabezar la marcha contra el recorte de presupuesto de la Educación Pública.

La reciente discusión presupuestal sobre la educación motivó un sentimiento agridulce que se pudo respirar en la calle. Lo dulce del sentimiento estaría en la aprobación del artículo 6 de la Rendición de Cuentas, que modifica los recortes planeados por el gobierno a la Universidad de la República (UdelaR) y el Hospital de Clínicas. De 1.500 millones de pesos que se querían recortar, la cifra bajó a la mitad. Lo agrio sería que los recortes planificados para la Administración Nacional de la Educación Pública (ANEP), continúan sin modificaciones. Dicho esto, legisladores del gobierno se comprometieron a conseguir el resto del dinero que permita completar unos 850 millones de pesos. En conclusión, si bien el recorte disminuyó, el presupuesto destinado a la educación pública todavía está lejos de cumplir aquella vieja promesa del 6%.

SiHayRecorteHayLucha”, fue la consigna que convocó a un millar de estudiantes, docentes, funcionarios y trabajadores, durante la jornada del pasado 9 de agosto en el centro de la capital, así como en diversos departamentos del interior. Tímidamente se fueron aproximando a la explanada de la UdelaR distintas agrupaciones gremiales estudiantiles, docentes y de trabajadores. La Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU); Agremiación Federal de Funcionarios de la Universidad de la República (AFFUR), Asociación de Docentes de la Universidad (ADUR); La Unión de Trabajadores del Hospital de Clínicas (UTHC); el Frente de Participación Estudiantil SP-AEM y la Asociación de Estudiantes de Medicina (AEM-FEUU); y otros centros de estudiantes de diversas casas de estudio: Información y Comunicación; Psicología; Derecho y Bellas Artes, entre otros.

Por un instante, las bocas parecían modular palabras, frases, cantos; pero ningún sonido se escuchaba. Tocaban un bombo, aplaudían, y bailaban, pero todo transcurría en cámara lenta. Las luces de la principal avenida de la ciudad se encendieron y varias cabezas subieron hacia el cielo, la procesión estaba comenzando. Paraguas azules y amarillos brotaban del suelo tapando los rostros de los encargados de sostenerlos. Los números “6+1%”, recordaban la vieja promesa electoral del Dr. Tabaré Vázquez de destinar el 6 % del PBI para la educación, más un 1 % para actividades de investigación. Al frente, detrás de la enorme tijera, una hilera de autoridades manifestó su presencia ante los estudiantes y las cámaras: Roberto Markarian, Rector de la Universidad de la República; Fernando Tomasina, Decano de la Facultad de Medicina y Marcelo Abdala, Secretario General del PIT-CNT.  El rojo intenso del cartel que encabezaría la marcha llamaba la atención, letras blancas formaban “En defensa de la educación pública”, abajo, “No al recorte” resaltaba en negro. Se necesitaron varias manos, caras tapadas con pañuelos rojos, rostros partidos a la mitad por tijeras; para atravesar la avenida 18 de Julio y llegar hasta la explanada del Palacio Legislativo con esa proclama.

A comienzos del siglo XX una mente inquieta fundó el “Centro de Estudios Ariel”, Militante de las luchas en la Universidad Nacional de Córdoba, las cuales tuvieron grandes repercusiones en nuestro país. Con el tiempo se volcó a la abogacía, la política, publicó múltiples ensayos, y por último encontró su vocación en el periodismo. Fue así que decidió fundar y tomar la dirección del semanario “Marcha”. Ese hombre era Carlos Quijano, su nombre está grabado en la calle que atravesamos. En la esquina, una señora discute con una chica sobre el sentido de la marcha. Llegamos a la principal arteria de la avenida, una glorieta de luces verdes y azules cuelgan desde la Estatua de la Libertad, estamos en la Plaza Cagancha. Un muchacho carga sobre su espalda la funda de una guitarra de la que cuelga un pequeño llavero de elefante en un extremo; una chica lleva puesta una boina y unos lentes redondos negros al estilo Lennon.

El recorrido de las marchas usualmente incluye una pequeña visita al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF); la calle Paraguay parece el atajo más certero. A los lados un vendedor de licores observa mientras se fuma un cigarro. En la intersección con Colonia, a lo alto se ve una ventana encendida donde dos personas tocan una cacerola. A lo bajo, una chica y un chico sacan un esténcil, y rápidamente pintan la frase “Gorilas en el parlamento, 0 %”.  Ya frente al Ministerio los cánticos se tornan un poco más referenciales, “ahí están, ellos son, recortando educación”, aludiendo al ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori.

Foto: SdR / Eugenia García

En la esquina de Nicaragua y Libertador, un esténcil con la cara de Vázquez y un bigote negro aparece grabado en una bajada para discapacitados. A medida que el caudal de gente se aproxima al Palacio Legislativo la música se hace cada vez más fuerte, el gigante de mármol comienza a aparecer. Fotógrafos y camarógrafos corren cuesta arriba, es momento de la postal clásica de toda marcha, un río de gente flanqueado por la avenida Libertador. Ya en la explanada, un hombre en lo alto de una especie de nave color aluminio, vende choripanes, panchos y hamburguesas.

Luego, todo transcurrió muy rápido, el camión que sirve de escenario en todas las manifestaciones tomó su lugar; también estudiantes, trabajadores, docentes y las cámaras: la oratoria de los representantes gremiales y de la educación había comenzado.

Martín Randall, representante de la FEUU, tomó el micrófono que fue circulando por las manos de los voceros de las diversas agrupaciones. Daniel Olivera, de AFFUR, aseguró la existencia de recursos que en vez de ser destinados a la educación se derivan a la  construcción de Plantas Papeleras; así como a empresas públicas donde se apuesta a la privatización y tercerización. “Denunciamos una nueva postergación que se ha planteado en estos días del congreso de la educación, porque no se quiere discutir con los estudiantes, sindicatos ni trabajadores; se quiere hacer acuerdos con el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, para llevar adelante la privatización de la educación”. El escándalo que produjo la propuesta del IR de eliminar las exoneraciones fiscales a las universidades privadas no pasó desapercibido: “arman escándalo y amenazan con sacar becas y recortar beneficios, a estudiantes que tienen que ir a la educación privada porque no encuentran lugar en la pública, porque todavía hay cupos en el ingreso, en cursos. Si eso pasa con el presupuesto, mucho menos lo vamos a revertir con el recorte”.

Aplausos y bombos comenzaron a sonar, “no queremos discursos por la televisión, queremos presupuesto para la educación”, era uno de los cánticos que interrumpían cada tanto algún discurso. Rodney Colina, presidente de ADUR, destacó que quieren que se haga real la vieja promesa del “6+1%” para educación e investigación. “La investigación es parte del desarrollo del país. No podemos seguir formando jóvenes que generan su título de grado, maestrías y doctorados, para después decirles que tienen que emigrar porque no tienen trabajo en nuestro país”. Recalcó que otro punto importante son los sueldos que están percibiendo actualmente maestros, docentes de secundaria y docentes universitarios, cuyos bajos montos tienen consecuencias como el pluriempleo y la baja calidad de la educación.

La Unión de Trabajadores del Hospital de Clínicas (UTHC) también dijo presente, destacando el carácter esencial de la salud, así como de la educación, para el país. Otra promesa incumplida de Vázquez es la inversión de 100 millones de dólares para la planta física del Hospital de Clínicas. La solución planteada desde el gobierno es un modelo de financiación del Hospital Universitario a partir de la Participación Público-Privada (PPP), alternativa firmemente rechazada por los trabajadores, “Si comparamos al Hospital de Clínicas con un paciente con falta de oxígeno, le colgamos una máscara, y cuando ya no da más pega el manotazo, ahí se encuentran los buitres que le ofrecen las PPP”.

Para terminar, la FEUU reafirmó necesidades y reclamos cuya no satisfacción continúa poniendo en riesgo a la educación pública. Por ejemplo, la creación de un fuerte sistema de becas que asegure el acceso igualitario a la educación universitaria; la eliminación de los cupos, que solo el año pasado dejaron a 3 mil estudiantes fuera del sistema terciario; el aumento de los turnos; contemplar las condiciones edilicias así como la masividad estudiantil.

La música se apagó, los flashes dejaron de buscar la toma perfecta, los grupos de amigos comenzaron a despedirse. Pero algo iba a quedar durante esa noche, y quién sabe cuántas noches más: la tijera del recorte volvió a ser un objeto estático, inerte, inmóvil; pero esta vez frente al despacho de quienes la utilizan.

Eugenia García

UNA MANIOBRA

“Hubo una clara intención de adelantar los plazos, buscando una desmovilización del grueso universitario”, expresó a título personal Daniel Olivera, secretario general de la Agremiación Federal de Funcionarios de la UdelaR (AFFUR). En conversación con SdR, afirmó que el interior “es uno de los factores de mayor desarrollo de la Universidad y se va a ver afectado” por el recorte.

La pasada semana, AFFUR emitió una declaración frente a la votación del Artículo 6 de la Rendición de Cuentas, en la que se expresa una valoración positiva de “la lucha llevada adelante por nuestro sindicato en conjunto con la Intergremial Universitaria y las autoridades de la Universidad de la República, que permitieron revertir el planteo inicial del Poder Ejecutivo de recortar los incrementos”. Sin embargo, el comunicado también expresa que“queda confirmado de todas maneras un importante recorte en los recursos para la Educación Pública, que de mantenerse en el Senado, aleja las perspectivas de cumplimiento de la promesa del 6% del PBI”.

La agremiación realizó e diversas medidas de lucha, entre ellas, hablar con los legisladores tanto del oficialismo como de la oposición para plantearles las dificultades que presenta esta situación. Consultado por el resultado de estas medidas, Olivera expresó que “se hizo una evaluación general de lo que fue el conflicto hasta ahora, la difusión, el trabajo en prensa, las giras por el interior, reunión con parlamentarios”. El secretario agregó que existieron algunas dificultades en la movilización, pese a que hubo “una convocatoria buena para el poco tiempo de preparación”, porque “influyó negativamente los descuentos por paro, entonces hay funcionarios que no se movilizaron”.

Consultado por la adhesión de otros gremios universitarios, Olivera afirmó que “nosotros no valoramos la acción o inacción de los otros gremios porque respetamos la autonomía de cada uno”. Añadió que “la FEUU había planteado la dificultad de movilizar en un periodo de receso”, hecho que, según Olivera, habría sido premeditado por parte del Parlamento. “Si vos tenés el tratamiento de Rendición de Cuentas cuando tenés una marcha el 14 de agosto, no sirve”, sentenció.

Exoneraciones a universidades privadas

“Tenemos una postura clara respecto a un estudio que hicimos de las exoneraciones que reciben las universidades privadas”, expresó el secretario de AFFUR. “Becas en la universidad privada hubo siempre, antes de la reforma tributaria de 2007. Si hablamos de apuntar a una cuestión de equidad, partimos de la base de que la universidad pública está realizando su aporte del 20% por concepto de aporte patronal, y la universidad privada no”.

Olivera apuntó a contextualizar la discusión en términos más generales: “Lo positivo de esto es que se instale una discusión, que no puede ser específicamente de las universidades sino a nivel general por parte del Estado. Hablamos de montos multimillonarios, 3.500 o 4.000 millones de dólares que el Estado deja de recaudar por exoneraciones y subvenciones, algunos que no generan ningún tipo de riqueza, como los juegos de azar”.

Franco Sena