Marcha por los mártires estudiantiles

LA VOZ DE LOS AUSENTES

Foto: SdR / Federico Anfitti

El domingo es un día para estar en familia, descansar, hacer un asado o quizás ir a tomar mate en la rambla con amigos. Sin embargo, este domingo cambió su rutina, se encargó de reunir a cientos de jóvenes que dijeron presente en la calle 18 de julio para manifestarse una vez más en memoria de los que ya no están: es 14 de agosto.

El frio del invierno desapareció por un rato, los ruidos molestos de los vehículos que generalmente invaden el centro de nuestra capital, fueron reemplazados por los cantos populares de los jóvenes en defensa de sus derechos y en contra de la represión. Los comercios estaban cerrados, salvo algunos pocos que aprovecharon la situación para abrir su local y hacer algunos pesos. Los vecinos se acercaban a preguntar qué pasaba porque ignoraban qué día era. “Ya estoy acá, ¿vos dónde estás?” decía un joven por su teléfono buscando a su amigo. El callejón de la Universidad dejó de pasar música y comenzaron a guardar los parlantes que desde temprano estaban sonando a todo volumen. La marcha estaba por comenzar.

Foto; SdR / Federico Anfitti

Agiten y canten muchísimo, pero no vayan muy rápido así no nos separamos”, advirtió uno de los organizadores a un grupo de jóvenes que se los veía muy entusiasmados sosteniendo la principal pancarta de la marcha antes de comenzar a caminar. El ambiente ya estaba pronto: fotógrafos, periodistas, agrupaciones sindicales, niños, jóvenes y adultos decoraban el paisaje, listos para emprender su camino hacia la plaza “Primero de Mayo”.

48 años atrás, la realidad de nuestro país cambió para siempre. El joven Liber Arce, estudiante de odontología y militante de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU) fue asesinado por las fuerzas policiales uruguayas mientras realizaba una manifestación junto a otros estudiantes en la Facultad de Veterinaria. Desde entonces, cada aniversario de su fallecimiento se utiliza como símbolo de protesta. Liber Arce no fue el único estudiante asesinado, fue el primero y en él se recuerda y conmemora a todos aquellos que padecieron el mismo destino al intentar defender sus derechos.

La marcha comenzó su camino a paso lento y bajo la consigna “El mejor homenaje es seguir luchando”. Los cantos no se hicieron esperar, la protesta por el recorte presupuestal de la nueva rendición de cuentas estuvo presente en todo el recorrido. Banderas, pancartas, fuegos artificiales, bombos, redoblantes y hasta una trompeta decoraban el momento. El camino era largo, había que llegar hasta la “Plaza Cagancha”, pasar por el Ministerio de Economía, tomar la calle Libertador y finalmente llegar al punto final de encuentro.

Foto: SdR / Federico Anfittu

Compañero Liber Arce… ¡presente!, compañera Susana Pintos… ¡presente!, compañero Hugo de los Santos… ¡presente!” y esto prosiguió con los nombres de cada uno de los estudiantes asesinados. Ellos no estaban ausentes, se encontraban allí, más presentes que nunca pese al paso del tiempo, porque las generaciones de estudiantes se renuevan pero el recuerdo y la lucha se trasmiten, nadie los quiere olvidar y no quieren que el resto de la sociedad los olvide.

La marcha llegó a la calle Libertador que se vio inundada de jóvenes que, a medida que veían que se acercaban al gigante palacio de mármol en dónde los políticos deciden nuestro futuro, acrecentaban los cantos y la energía. El final se acercaba. Ahora eran miles.

Los vecinos no estaban ajenos a la situación, muchos se asomaban a sus balcones, acompañaban los gritos y los cantos al ritmo de sus cacerolas o de golpear cualquier objeto que causara algún ruido que ayude a la situación. El ambiente estaba unificado, personas de todas las edades y estratos sociales se encontraban allí, reunidos por una misma causa y solidarios entre ellos.

Los fotógrafos se subían a contenedores de basura, escaleras y árboles para alcanzar a fotografiar el mar de gente que se aproximaba a la Avenida de las Leyes. El ruido era ensordecedor.

Se llegó a la plaza y comenzaron los discursos. Estudiantes de Secundaria y de la FEUU se encargaron de recordar a aquellos que ya no están, de reclamar por mejoras presupuestales y de incentivar la lucha estudiantil. La fiesta estaba pronta; personas reunidas en una plaza por una misma causa y teniendo presente los hechos del pasado reciente que marcaron nuestra historia, para que no vuelvan a suceder. “Arriba los que luchan, compañeros”, fue la frase de cierre de los discursos dando paso a la música.

Liber Arce, Walter Medina, Ramón Peré, Silvia Reyes, Íbero Gutiérrez, Hugo de los Santos, Susana Pintos, Nibia Sabalsagaray y todos aquellos estudiantes que murieron en defensa de sus derechos, siguen presentes y quienes asistieron a la marcha se van a encargar de que sigan estando en el recuerdo de todos.

Federico Anfitti