Básquetbol para todos; bandera de la integración

UN TRIPLE A LA INCLUSIÓN

 

Defensor Sporting impulsa proyecto de básquetbol inclusivo. Foto: SdR/Aldo Mattos

Con 20 títulos en su palmarés, Defensor Sporting es el monarca del básquetbol uruguayo, un equipo que siempre es el gran animador de cada temporada. Sin embargo, la institución no solo se aboca a la competitividad, sino que también da espacio a la inclusión de personas con capacidades diferentes. En el gimnasio ubicado en Jaime Zudáñez y Enrique Muñoz, el fusionado del Parque Rodó inculca a chicos con síndrome de down y autismo el apasionante deporte de la guinda naranja, en el marco del proyecto social Básquetbol para Todos. Sala de Redacción conversó con Patricia de los Santos y Diego Brega, entrenadora y profesor de educación física respectivamente, quienes son parte de un equipo multidisciplinario que realiza esta noble tarea.

El emprendimiento comenzó en agosto de 2013 por iniciativa del profesor Santiago Canto, hombre que hoy está a cargo de uno de los grupos del programa. No estuvo solo en el inicio, porque el entrenador Julio Galli, con casi 30 años en el deporte de los aros, se unió a la actividad movilizado por su nieto, quien padece síndrome de down. Ambos conversaron con las autoridades del club, que les cedió la cancha y materiales para poner motores en marcha.

En lo que respecta al presupuesto, ambos encargados afirmaron que no hay conocimiento sobre la inversión destinada a la actividad, pues todo lo que se realiza es de forma voluntaria. “En realidad no lo tenemos muy pensado porque el proyecto nació por la inquietud de Santiago y Julio. Comenzó desde lo voluntario y nos fuimos sumando a medida que íbamos cayendo”, comentó Brea.

El programa tampoco cuenta con el apoyo de instituciones relacionadas a estos trastornos, pero tampoco han ido en busca de ayuda en las mismas. Afirman que por lo general, son los padres quienes están relacionados con estas organizaciones.

La convocatoria a sumarse a Básquetbol para Todos comenzó de forma satisfactoria, pero comentan que en 2014 sufrió un descenso; no obstante afirman que al día de hoy la capacidad está colmada. El número elevado de participantes llevó a que las horas de dedicación a la actividad se vieran limitadas al cuerpo docente. “Este año fue un arduo trabajo el resolver cómo nos íbamos a dividir, pero si pudiésemos tendríamos más”, comentó de los Santos. Agregó que la convocatoria suele disminuir a causa de las patologías de los chicos, las condiciones meteorológicas o por la rutina de los padres. “Tratamos de estar encima para que no abandonen; es una vez a la semana y si no vienen, es muy difícil que el chico se integre de la misma manera, que tome el mismo ritmo”.

De los Santos contó que en 2015 se dividieron los grupos, uno entre semana y otro los sábados de tarde, pero el resultado fue desfavorable, porque la asistencia disminuyó considerablemente. Para contrarrestar, los organizadores optaron por volver a la jornada sabatina, aunque modifique la rutina de los padres. “La convocatoria es más fuerte y exitosa los sábados de tarde, pero es verdad que mueve a toda una familia”.

Para un mejor desempeño, estos cracks del deporte fueron divididos en dos grupos, uno de seis a 16 años, y otro de 17 en adelante: “Tratamos de mezclarlos, porque entre ellos mismos se fortalecen y suma”, dijo la entrenadora. “El grupo de los grandes está dividido por nivel técnico, porque también están esas diferencias, algunos logran determinado nivel que a otros les cuesta más, entonces, respetando esos ritmos es que hicimos esas divisiones”, agregó. Gracias a estos avances, dos chicos que concurren a este programa viajaron el año pasado a Los Ángeles, para participar en las Olimpiadas Especiales. Asimismo, el profesor dejó en claro que el emprendimiento es de carácter social, aunque poseen una postura abierta a la hora de preparar a algún participante que tenga la oportunidad de asistir a esas actividades extras. “Nosotros practicamos básquetbol y buscamos la técnica, nuestro proyecto es social. Obviamente que si mejoran técnicamente y vienen las Olimpiadas Especiales o espacios extras a través del deporte, bienvenidos sean, pero no es nuestro objetivo”.

La relación que mantienen los encargados con las familias es buena, ya que consideran que el proyecto ha tenido una buena recepción. Existe cierta independencia entre los profesionales que trabajan y los padres, pues consideran que pueden manejar diferentes tipos de situaciones en la que los chicos estén enrolados; aunque en algunos oportunidades no dudan en pedir ayuda a los progenitores.

Desafíos a futuro

Todo proyecto que trate sobre personas con capacidades diferentes lleva a plantearse grandes desafíos. Brea expresó que uno de los retos que se plantean es la metodología a desarrollar para que los chicos aprendan la técnica del básquetbol. “Queremos que terminen la clase picando la pelota con las dos manos, nosotros adaptarnos a como van respondiendo a las tareas que les ponemos e ir modificando lo que sea necesario para que ellos lo logren”.

Patricia de los Santos comentó que otra de las tareas a desempeñar es que los participantes se entusiasmen con la consigna planteada. “Tratamos que terminada la practica se vayan con algo. Individualmente hay avances siempre, a nivel colectivo capaz que cuesta un poco más verlo en algunos grupos, pero ellos están contentos y se van con técnica”. Pero uno de los más importantes y que aún fluye, es el relacionamiento con los padres para que “entiendan que la idea de esto es crear un espacio para ellos y que la familia tenga su momento para hacer otra cosa”.

Si bien la base del emprendimiento es el básquetbol, sumado a jornadas de encuentros con sus pares del barrio Capurro, los chicos también disfrutan de otras actividades como un taller de música y en breve, clases de cocina. Ambos referentes recordaron también el viaje que hicieron al interior del país en 2014 con todos los integrantes del programa. En definitiva, el club es la segunda casa de estos chicos, y en base a esta afirmación, de los Santos reflexionó: “Defensor Sporting significa ese espacio, hay muchos que no lo tuvieron nunca. Es la primera vez que lo tienen, de sentirse iguales como cualquier otro chico, es increíble pero lamentablemente no les pasa, ni siquiera en las escuelas especiales”.

Poco a poco pero con ganas, la inclusión va ganando terreno en el deporte uruguayo, y ésta es una muestra clara de ello. Estos gladiadores de la vida, una vez por semana y con la mejor onda, luchan día a día para superarse, en este mundo “chambón y jodido”, como escribió Eduardo Galeano en una de sus obras.

Aldo Mattos Olmedo