Entrevista con Javier Miranda

EL DESAFÍO DE “ESTRUCTURAR IDEOLÓGICAMENTE” A LA IZQUIERDA

 

Presidente del Frente Amplio, Javier Miranda. Foto: Presidencia

El presidente electo del Frente Amplio (FA), el independiente Javier Miranda, expresó que concibe a la presidencia del partido de Gobierno como “la continuidad de la militancia en materia de DDHH” que ha formado parte de toda su vida y agregó que la “doctrina” al respecto debe ser “capaz de estructurar ideológicamente” a la izquierda. Interrogado sobre cómo se imagina administrando las crisis internas de la izquierda, indicó que de esas situaciones “se sale dialogando y consensuando” sin “rehuirle al debate”.

Con los resultados aún frescos de su victoria en las elecciones internas del Frente Amplio, el nuevo presidente de la coalición oficialista no ocultó su satisfacción por el triunfo admitiendo que dio la sorpresa. “Creo que hubo una cuota de sorpresa en mi victoria. Estaban los que pensaban que de ninguna manera podía ganar, esos que creían que había de una lucha entre aparatos” pero “yo salí a jugar y a ganar , se puede perder pero esta vez me tocó ganar y estoy súper contento”, admitió.

Consultado sobre los motivos que lo motivaron a pasar de su militancia social -que lo llevó posteriormente a la conducción de la Secretaría de DDHH de Presidencia- a desarrollarse en la actividad política, Miranda respondió que para él esta nueva etapa no es más que “la continuidad” de su trabajo de años en el ámbito de los DDHH. “La militancia es la misma que nació en el liceo en el año 1977. Sin pretender engolar la voz, se trata de una vocación social de toda la vida, yo elegí al movimiento de los DDHH y él me eligió a mí por ser hijo de un detenido desaparecido”, y agregó: “Hoy en términos ideológicos creo que la doctrina de DDHH es aquella capaz de estructurar ideológicamente a la izquierda”.

“Esto, que suena como una frase armada, tiene detrás un bagaje muy grande de contenido teórico e ideológico. Yo concibo a la presidencia del FA como la continuidad de la militancia de DDHH en la que voy a seguir trabajando. Vengo del Gobierno trabajando en la materia” pero “creo que hoy es la hora del partido político, al que hay que fortalecer, en el que se debe trabajar para meter el tema en el debate. Ahora es una gran oportunidad”.

Consenso en el disenso

Interrogado sobre cómo imagina su gestión administrando las futuras crisis internas de la izquierda, el presidente del FA manifestó que si bien “es cierto que existen perfiles y ambiciones sectoriales y personales en el Frente a las que hay que limar en aras de la unidad”, cree que hay que dialogar, consensuar “como decía Líber Seregni”. “No hay que rehuirle al debate, porque la democracia es la articulación de los disensos y yo creo en eso. Por eso creo en la política, porque es el arte de la articulación de esos disensos”, añadió.

Citó como ejemplo la forma en la que se resolvió la tensión generada entre el presidente de la República, Tabaré Vázquez, y la cúpula del Pit-Cnt entorno a los reclamos de modificaciones en las pautas salariales que exigía la central. “Yo vi bárbaro como se cerró el tema, así se hace, sentándonos a dialogar. Nadie derrotó a nadie ni nadie le ganó a nadie. Siempre que la solución pase por derrotar a otro no es buena solución”.

El camino del cambio

En referencia a las primeras señales que piensa dar desde la presidencia del FA para cambiar los aspectos que considera más críticos dentro de la fuerza política, explicó que “se debe tener en cuenta es que el desafío de renovación ante el que estamos es muy importante” pero aclaró: “No creo en las refundaciones, el FA está muy bien fundado, tiene cimientos muy sólidos aunque necesita aggiornarse”.

El presidente electo del partido de Gobierno expresó que el momento que se vive es el de “un cambio de época en la política, la generación fundacional del 71 y la que ha conducido políticamente a Uruguay desde la salida de la dictadura, por razones de la biología, está saliendo de escena. El mundo cambió y hay que hacerse cargo de esos cambios”. El titular del FA se observa a él mismo “ubicado en medio de una etapa que está entre dos épocas, recogiendo el testimonio de mucha gente y pasándolo a los más jóvenes que son los que van a seguir adelante, es un precioso desafío”.

Al Ñato lo que es del Ñato

Al cierre de la entrevista reflexionó sobre la figura del recientemente fallecido ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro, quién en más de una oportunidad protagonizó choques con el grupo de Familiares de Detenidos Desaparecidos.

“Carlos Quijano decía que Uruguay era un lindo país para después de muerto. Yo lo conocí a Fernández Huidobro y con él dialogamos muchas veces. Nunca estuve de acuerdo ideológicamente, el era nacionalista yo internacionalista. Nunca compartí con él la idea de los dos demonios pero era un tipo súper inteligente y provocativo, con una forma para mi inaceptable de dirigirse”, expresó.

Para Miranda “se fue una parte importante de la historia del país, un tipo contradictorio y valioso” y recordó cuando le “pegaron” desde las organizaciones de DDHH porque “supuestamente lo defendí al decir que la culpa de la impunidad no era de él y que los que pensaban eso caían en una simplificación. A mi me gusta el pensamiento complejo y el debate de argumentos”, concluyó.

Martín González