Con Yeni Capobianco, la primera conductora en arribar a la terminal de Tres Cruces

LA PRIMERA EN LLEGAR

Foto: cortesía de Yeni Capobianco

Por temas de horarios y cercanías, el punto de encuentro fue en la terminal de Tres Cruces. Para salir del bullicio de la gente en el shopping y aprovechando el día templado, nos sentamos afuera a dialogar de su trabajo. Yeni comenzó a trabajar en una línea interdepartamental este año, pero “manejaba camiones desde que tengo 13 años, y ahora surgió esta posibilidad. Nada que ver una cosa con la otra, del camión a un ómnibus. Por ahora soy la única que está entrando a Tres Cruces. Me anoté en la empresa, pero nunca pensé que me fuesen a llamar”, cuenta entre risas.

-¿Por qué?

-“Y…, por ser mujer, además Cita es más del estilo de contratar hombres, nunca se escuchó que fuesen a poner mujeres. Arranque primero de guarda, y ahora estoy haciendo las licencias de los choferes”.

La idea de la empresa es que ella hiciera la línea Montevideo-Casupá (ciudad del departamento de Florida), aunque no descarta que le pueda tocar la línea a Florida, San José o Libertad para cubrir algunos de sus compañeros. Generalmente le toca manejar cerca de 220 quilómetros ida y vuelta a Montevideo, pero ya está acostumbrada, debido a su trabajo anterior . “Con el ómnibus tengo trayectos cortos, pero manejando camiones yo siempre iba a Salto, Paysandú, Tacuarembó”. Afirma que lo diferente es que en el camión siempre surgen viajes para todos lados, en tanto en el ómnibus el recorrido es más fijo.

En Montevideo se ha visto un aumento considerable de conductoras en las líneas internas. Ella cree que está muy bueno que cada cual haga lo que le gusta y deja una opinión al respecto: “El respeto se lo gana uno, en la calle hay que hacerse respetar. Pero no creo que el rubro sea algo de hombres, cada vez hay más mujeres”. El ida y vuelta que tuvo la gente con la conductora al comienzo era distinto, ya que las personas se sorprendían al subir al ómnibus y comentaban: “Ay, qué bueno una mujer manejando” y cosas así”.  En los semáforos se ha encontrado con aquellos que la miraban sorprendidos, y otros que le señalaban con el pulgar hacia arriba, en un gesto de confianza y aceptación.

Foto: cortesía de Yeni Capobianco

También opinó cómo es la conducta de las personas en el tránsito, ya que cada vez hay más vehículos, y en las horas pico es muy complejo poder desarrollar su labor: “con estos coches te tienes que cuidar mucho, yo por suerte tengo 35 años, manejo desde que tengo 13 y nunca he tenido un accidente. Pero hoy andamos todos como locos con el horario, siempre corriendo, pero eso ya es así del uruguayo”. Para la primera conductora interdepartamental, las mujeres tienen más cuidado con las normas de tránsito y no se considera ni mejor ni peor que nadie por manejar un ómnibus. Nunca le pasó nada y resaltó que el coraje es muy importante en su rubro: “Yo pienso que muy mal no debo manejar, a mí me sobra el coraje, porque si no, quizás te subís un ratito y te bajaste enseguida”, dice entre risas.

En los últimos años han ocurrido cambios en materia de equidad de género, y la participación femenina en los trabajos antes considerados exclusivamente masculinos ha crecido. Mabel Simois, psicóloga y presidenta de La Casa de la Mujer, consultada por estos temas, dijo que su organización fue la primera “en poner a mujeres a arreglar veredas, por ejemplo de Bulevar Artigas, también mujeres en la construcción, hemos sido pioneras en impulsar trabajos no tradicionales para mujeres”. Y la respuesta por parte de las constructoras que han tomado mujeres como empleadas ha sido muy buena, “me dicen que son más detallistas, más prolijas”. También se refirió a las dificultades, por ejemplo que en su momento no había baños para mujeres, pero eso es algo que se ha ido cambiando.

Un hecho importante es la discriminación sobre las mujeres en los trabajos tradicionalmente masculinos, por lo que la psicóloga aclaró que “los cambios, como todo en la sociedad, no son bruscos, a los hombres les cuesta dejar sus lugares, se ponen mal, piensan que le vamos a robar el trabajo. Pero el margen de discriminación se ha reducido, ahora queda por hacer que sean más masivas las experiencias y no tan puntuales”.

Andrés Ciancio Bruni