La Marcha del Filtro: a 22 años de la muerte de Fernando Morroni y Roberto Facal

OPERACIÓN FILTRO

 

Marcha del Filtro. Foto: SdR/ Iván Fernández

La policía custodia el Hospital Filtro. Un cordón policial separa la entrada al centro de salud de los cientos de manifestantes que reclaman el asilo político de tres ciudadanos vascos. Los uniformados tienen el objetivo de sacar a los vascos del Filtro y llevarlos al Aeropuerto de Carrasco, donde un avión de la Fuerza Aérea de España los espera. Es 24 de agosto de 1994 y al día siguiente, el presidente Luis Alberto Lacalle celebrará los 169 años de la declaratoria de la independencia. Al caer la tarde, tras incipientes intentos fallidos, la policía reprime brutalmente a los manifestantes. Cachiporra, gas lacrimógeno y perros. Sables y escudos. Cientos de civiles sufren en carne propia la brutalidad policial y quedan heridos. En el desequilibrado enfrentamiento, alguien muere. En Bulevar Artigas y Cufré, una escopeta recortada pone fin a la vida de Fernando Morroni.

A las seis de la tarde el tránsito por Bulevar Artigas es imposible. Desde Av. Rivera es una hazaña cruzar transversalmente en auto. Las bocinas son el eco de la impotencia por llegar a destino, de una noche de la nostalgia y un feriado que se acerca. En el Obelisco hay una concentración de personas. Dos muchachas que circulan en bicicleta encuentran algunos rostros conocidos: “¿Hay marcha hoy?”, pregunta una de ellas a algún conocido que estaba en la concentración. Una voz femenina le responde afirmativamente y la invita a sumarse. 22 años después de lo ocurrido en el Filtro, diversas organizaciones sociales y agrupaciones políticas, con la Plenaria Memoria y Justicia a la cabeza, llaman a marchar en repudio del terrorismo de Estado y la impunidad.

Waldemar Rosas Ruiz, fue agente de radiopatrulla e integrante del Departamento de Hurtos y Rapiñas y la Brigada de Asaltos. En 1994 era guardaespaldas de uno de los comisarios que llevó adelante la represión en el Filtro. A Norma, la mamá de Fernando, le llegó la información de que a Rosas Ruiz se le oyó jactarse más de una vez de haber descargado 12 tiros sobre un manifestante en el Filtro. “Yo le vacié la pajera, yo lo maté”, habría dicho el ex agente. “El Estado no ha dado respuesta en todos estos años para encontrar a los responsables. Reclamamos que (con esta nueva información) el Poder Judicial actúe de oficio”, expresó a SdR Irma Leites, militante y referente de Plenaria Memoria y Justicia. Al igual que con los archivos de crímenes de Estado de la dictadura, los archivos de inteligencia sobre la operación policial en el Filtro no han sido entregados.

Marcha del Filtro. Foto: SdR/ Iván Fernández

A partir de las siete de la tarde la concentración empezó a crecer en número. Una hora después, con unas 500 personas, comenzó la marcha. En sus inicios era convocada por el PIT-CNT y contaba con el apoyo de varios gremios del movimiento sindical. Al inicio de la década del 2000, diferencias entre la central y algunos sectores tildados de radicales generó una fractura en la convocatoria. Quienes asistieron a las primeras ediciones, la marcha era multitudinaria. Desde el alejamiento de la central de los trabajadores y otras organizaciones sociales que le han quitado el apoyo, la participación en la movilización descendió considerablemente.

Fue un error dejar de participar de convocatoria a la marcha del Filtro”, dijo a SdR Luis Puig, diputado del Frente Amplio, que en la época de la masacre del Filtro era dirigente de la Unión Autónoma de Obreros y Empleados de la Compañía del Gas. En aquel entonces, Puig estuvo a favor de que el PIT-CNT siguiera participando en la marcha, ya que allí se reivindican los derechos humanos y la solidaridad del pueblo uruguayo. Sin embargo, la mayoría de la central sindical optó por alejarse de la convocatoria de la marcha que desde 1995, todos los 24 de agosto, circula desde el Obelisco hasta Bulevar Artigas y Rodríguez Larreta. Cuenta Puig que, durante un tiempo, la central llamó a una concentración paralela a la marcha en la que se colocó una placa en memoria de Morroni y Roberto Facal. Esta iniciativa no perduró.

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Mikel Ibáñez, Jesús María Goitia y Luis María Lizarralde llevan 13 días de huelga de hambre. Desde la noche del 18 de agosto están recluidos en el Hospital Filtro, donde fueron trasladados desde la Cárcel Central al agravarse su estado de salud por la falta de alimentos. El primer día en el Filtro agudizaron su reclamo: dejaron de ingerir líquidos. El día de la revuelta, el puño de uno de los vascos asoma por el agujero del tejido mosquitero de una ventana del hospital. Desde allí, tienen una vista panorámica de cómo pega la policía. En la noche terminan la huelga de hambre y se realiza su extradición. “Dennos leche”, dijeron.

A las 23:35 despegaría el avión de la Fuerza Aérea de España con los tres vascos rumbo a la península ibérica para que sean juzgados. Allí, los fallos fueron disímiles: 40 años de cárcel para Luis, 15 para Jesús María y libertad con pedido de disculpas para Mikel, ya que su nombre había sido arrancado mediante tortura a militantes de Euskadi Ta Askatasuna (ETA) en España.

En 1992, en Montevideo, 28 ciudadanos vascos presuntamente involucrados a acciones terroristas de ETA -comando que luchaba por la independencia del País Vasco- fueron detenidos por el Ministerio del Interior. También fueron acusados por delito de falsificación del documento uruguayo. El gobierno de España pidió su extradición. En las afueras del Filtro, el pueblo uruguayo brindó su apoyo a los detenidos. En el ámbito parlamentario, los diputados frenteamplistas realizaron gestiones para evitar la salida de los vascos  ya acordada por el Poder Ejecutivo del gobierno de Lacalle.

La Trainera es un tipo de embarcación de origen vasco. Funciona mediante sistema de remos, aunque a veces puede impulsarse por el viento mediante velas y es utilizada para el desarrollo de la actividad pesquera. Su nombre deriva de “traína” o “traíña”, una red utilizada para la pesca de anchoas y sardinas. Boga boga, es una canción popular vasca que se canta en las embarcaciones durante la pesca. En euskera, boga es la acción de remar, aunque también hace referencia a un tipo de pez. En Montevideo, La Trainera y el Boga-Boga fueron dos restaurantes de elite donde altas figuras de la esfera política solían asistir. Desde su llegada a Montevideo, los supuestos etarras se dedicaron a la preparación de comida típica vasca en esos restaurantes. Allí, la policía los detuvo. El operativo más grande contra los vascos fuera de España y Francia.

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Las fuerzas policiales irrumpieron en el Filtro. Desde falsas ambulancias, dispararon a los manifestantes que se dispersaron para escapar de los garrotazos y las balas de plomo. Un grupo corrió por Bulevar Artigas rumbo a los galpones de CUTCSA. Allí, quedaron sin salida. A merced de la policía que, con crueldad y vehemencia, arremetió en su contra. Muchos se desmayaron de tantos golpes. Otros terminaron con heridas graves. Los enfermeros los atendían bajo una balacera. Esteban Massa, del Servicio de Emergencia Médico Móvil, recibió cuatro balazos por la espalda mientras intentaba asistir a los heridos. Carlos Alejandro Font, estudiante del IPA, sufrió pérdida de masa encefálica. En uno de los límites de los galpones mataron a Morroni.12 disparos. Cuatro metros de distancia. Doce postas se incrustaron en su cuerpo. Un enfermero lo encontró e intentó brindarle auxilio. Morroni llega al Hospital Policial pero ya es demasiado tarde.

Marcha del Filtro. Foto: SdR/ Iván Fernández

Mientras se desataba la bataola, CX 44 Radio Panamericana y CX 36 Radio Nacional transmitían en dúplex los sucesos. Panamericana era la frecuencia de AM que tenía el MLN-Tupamaros, o lo que quedaba de él. Radio Nacional tenía en la dirección a Federico Fassano. En un acto de censura, el Poder Ejecutivo sancionó a las dos emisoras por incumplir con el Decreto-ley de Radiodifusión, aprobado por la última dictadura cívico militar. Según el texto, dos emisoras no podían transmitir en simultaneo la misma programación sin el consentimiento de la Dirección Nacional de Relaciones Públicas, a menos que la transmisión formara parte de una cadena de la Asociación Nacional de Broadcasters del Uruguay, fueran realizadas por emisoras de distintos departamentos o se tratara de un comunicado de las Fuerzas Conjuntas. A Radio Nacional se le suspendió la frecuencia por 48 horas. Panamericana no tuvo la misma suerte, su permiso fue revocado.

En la madrugada, una muerte más. Roberto Facal era fotógrafo. Había asistido permanentemente a la concentración en las afueras del Filtro llevando agua y café, según cuentan los que lo conocieron. Esa noche Roberto se despidió de un amigo y acordaron:“Vos llamá a la CX 36 y yo llamo a la CX 44”. Llegó a su casa en el barrio Simón Bolivar. Vivía en la iluminada calle Juan José Quesada al 3278. Esa noche un apagón oscureció la zona. Él vivía en el frente, sus padres en el fondo. Los visitó por última vez. Regresó a su casa de madrugada, la policía lo estaba esperando. Lo sacaron y lo llevaron a la esquina de Quesada y Benito Juárez. Lo metieron en una camioneta. Lo torturaron. Con 12 puñaladas le arrebataron la vida. El operativo lo devolvió a su casa. El cuerpo muerto yacía sentado en el piso. Degollado. Sin camisa. La policía aseguró que se trataba de un crimen pasional. Le dijeron a Blanca, la mamá de Roberto: “¿Su hijo se vestía de mujer?”. El exabrupto policial quedó enmascarado en un “asunto de homosexuales”.

Esos viejos galpones de CUTCSA hoy en día se transformaron en el Nuevo Centro Shopping. No hay una placa. No hay un espacio donde se dé cuenta de lo que allí sucedió. De la presencia de la muerte. De los exabruptos más grandes de la policía desde el retorno a la democracia. Una construcción contemporánea, elegante, con una cascada y las dos torres más altas de Jacinto Vera son el corolario. Mientras los oradores se preparan para leer la proclama por vigésima segunda vez para reclamar justicia, cientos de personas cenan una hamburguesa con papas fritas y ven, por el amplio ventanal, una actividad a la que, desconociéndola o no, le imprimen la fuerza del olvido.

En ese lugar, a las 9 de la noche, la marcha llega a su fin. Un camino largo y complejo. Algunos manifestantes se tuvieron que correr porque los conductores no se detenían. Un hombre se bajó a putear al que cortaba la calle: “Yo paro si quiero”, repetía molesto. En la movilización, prevalecieron los cánticos y arengas de los distintos sectores que apoyaron la convocatoria. Frente al Ejército un grupo encapuchado realizo algunas pintadas. Algunas vallas también volaron. En el destino, es la hora de los discursos. La noche se pone fría y parte de quienes marcharon abandonan el lugar durante la proclama. Frente al Hospital Filtro está la Seccional 16. Un vallado corta la calle Cufré a la altura de Bulevar Artigas. Las luces rojas y azules de las sirenas están prendidas. 22 años después, unos 50 policías están armados a la espera de una orden para comenzar la represión.

Iván Fernández