Destitución de Dilma Rousseff

“ES EL SEGUNDO GOLPE DE ESTADO QUE ENFRENTO EN MI VIDA”

 

Una defensora de Dilma Rousseff se manifiesta en contra del nuevo presidente de Brasil, Michel Temer, el 31 de agosto de 2016. AFP PHOTO / YASUYOSHI CHIBA

Dilma Rousseff fue destituida por el Senado brasileño, a partir de 61 votos afirmativos y 20 en contra del impeachment. De esta manera finaliza el gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) y asume el cargo el presidente interino Michel Temer del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), hasta el 1° de enero de 2019.

Sin embargo, Rousseff no fue inhabilitada para ocupar cargos públicos, por lo tanto la mandataria podrá mantener los derechos políticos y presentarse en próximas elecciones. Se necesitaban 54 votos positivos para que la inhabilitación se efectuara por un período de ocho años; se obtuvieron 42 a favor, 36 en contra y 3 abstenciones.

“Voten contra el impeachment, voten por la democracia”, demandó sin éxito Dilma Rousseff  en la última sesión del proceso de juicio político en su contra, cuando una amplia mayoría del Senado decidió que su mandato finalizara.

Rousseff denunció que se atentara contra la democracia y el Estado de Derecho del país a través de la “retórica jurídica”: “No lucho por mi mandato, ni por vanidad, ni por el poder. Lucho por la democracia, por la verdad, por la justicia. Lucho por el pueblo de mi país”, declaró durante el juicio. Para la ex presidenta el juicio responde a motivos políticos que esconden intereses económicos y se declaró inocente ante la acusación de violar normas fiscales: “Esta es la segunda vez en mi vida en que, junto a mí, se juzga a la democracia”, exclamó, comparando así a la dictadura de la década del 70 con la situación actual. Agregó que hoy tampoco dejará de actuar en base a los principios que siempre la guiaron.

Dilma Rousseff durante el impeachment en el Senado, el 29 de agosto de 2016. AFP PHOTO / EVARISTO SA

Rousseff fue apartada de la presidencia el pasado 12 de mayo cuando 55 senadores votaron a favor y 22 en contra de la acusación de violación de normas fiscales, que se originó por el supuesto maquillaje del déficit presupuestal. “Curiosamente, seré juzgada por crímenes que no cometí, antes que el ex presidente de la cámara – Michel Temer-, acusado de haber cometido gravísimos actos ilícitos”, denunció Dilma durante el proceso.

El nuevo presidente Michel Temer tuvo un cambio en su postura durante el período de gobierno: en 2010 resultó electo como compañero de fórmula de Rousseff, en marzo de este año se retiró de la coalición de gobierno pero no de su cargo de vicepresidente, permitiéndole hoy asumir la presidencia. “Lo que quiero es dejar la economía mejor, el Estado pacificado, sin la división que encontré”, resaltó Temer en sus declaraciones al diario O Globo.

La presidenta destituida manifestó no creer en un gobierno que no obtuvo sus votos en las urnas. Hoy, tras confirmarse su destitución, publicó en su cuenta de Twitter: “No me gustaría estar en el lugar de los que se juzgan vencedores. La historia será implacable con ellos”, y luego pronunció un discurso en el que vuelve a resaltar que se constituyó un golpe de Estado y afirmó: “Volveremos, volveremos para continuar”.

Aiara Camacho