¿Qué pasa con los animales de Villa Dolores?

VIVE Y DEJA MORIR

El zoológico de Villa Dolores cerró sus puertas en 2014, luego de que la Intendencia de Montevideo (IM) dispusiera transformarlo en un parque urbano, en una medida en principio interpretada como a favor de los muchos animales que se encontraban allí. Casi dos años después, la inmensa mayoría de éstos animales permanecen en cautiverio.

Eduardo Tavares, actual director del Sistema Departamental Zoológico de la IM declaró a SdR que “si bien las gestiones se siguen realizando, todavía no se sabe cómo va a continuar el proceso, porque el fondo capital no fue como esperábamos y está todo prácticamente detenido probablemente hasta fines del año próximo”.

Las gestiones para poder ingresar al zoológico no fueron sencillas, ya que Tavares  y Araceli Paleo (ex directora de Villa Dolores, aún con funciones en el zoológico) negaron el acceso a SdR para comprobar el estado de estos animales. Sin embargo, SdR logró ingresar a retratar a la mayoría de los animales que todavía están allí y su ojo pudo verlos a todos.

Durante todo el recorrido quedó claro cuales son los únicos animales que realmente disfrutan y están en un paraíso hecho a medida para su especie: centenares de gatos habitan el zoológico y lo merodean libremente, contemplando agazapados las aves exóticas que adornan el paisaje. Pavos reales, flamencos y una gran variedad de pájaros terrestres deambulan por el predio libremente y en plenitud de sus funciones. Su permanencia allí parece inexplicable existiendo un lugar como el Parque Lecocq, también de la Intendencia, donde estas aves podrían tener una mejor vida, sin involucrar traslados caros ni santuarios lejanos.

Algo similar ocurre con los ñandúes y el avestruz. Si bien parecen algo descuidados, aún lucen como animales plenos a pesar del encierro, que podrían vivir mejor en un lugar que les permita correr más o sentir un poco de libertad.

La situación más dramática de las aves la protagoniza el cóndor andino. Habita una gran jaula, de más de diez metros de altura, pero se mantiene apoyado en el piso, y a pesar de ser un ave de gran envergadura cuando despliega sus alas, se mantiene acurrucado en el suelo dando la sensación de ser un pichón de paloma que se cayó del nido, y al que le queda poco tiempo de vida. A su alrededor, decenas de gatos que penetraron en su jaula lo observan agazapados, esperando su final para poder comérselo. La voluntad humana dispuso que esta ave de carroña natural de las cumbres andinas, se haya transformado en la carroña misma de estos pequeños felinos que aguardan para hacerse un festín con sus restos.

Un importante número de carneros y ovejas todavía permanecen confinados en Villa Dolores, en pequeñas divisiones de tierra. Su lana está crecida y seca, endurecida por la mugre. Habitan en el Uruguay millones de estos animales en campos privados y también algunos en libertad pero, aun así, no se ha encontrado en un año y medio un lugar mejor para que vivan, lo que evidencia que las gestiones realizadas por la IM han sido escasas si es que existieron.

Las llamas y los ciervos se mantienen en buen estado a pesar del prolongado cautiverio. Sin embargo, se espantan con los ruidos de la transitada  Av. Rivera. Si bien los ciervos son animales autóctonos del país, la comuna los mantiene en estas pequeñas jaulas en una zona céntrica de la ciudad. Teniendo un lugar como el Parque Lecocq a disposición, parece extraño que estos animales cuyo traslado no resultaría difícil sigan ahí. Aún para los parámetros lentos y muchas veces omisos de nuestro gobierno departamental, resulta raro.

La hiena ya no se ríe desde que su compañero ha muerto, sufre de soledad y una gran ansiedad. Mira atentamente y persigue todo lo que pasa alrededor de su jaula, corriendo como loca de un lado al otro de su precario hábitat de tierra. Sus movimientos repetitivos no parecen normales, ésta conducta que vimos además de en la hiena también en los felinos allí encerrados, es una patología que suelen desarrollar los animales en cautiverio llamada comportamiento estereotípico o zoocosis, y el mismo Tavares, reconoció que existe. A veces puede venir acompañado de atrofia sexual, trastornos en la alimentación e incluso automutilación.

El lobo marino vive sólo en su piscina, la que recorre cansinamente en búsqueda del pescado que le tiran. Según uno de los empleados del zoológico, de los muchos que todavía se desempeñan allí, el lobo está tuerto de un ojo y además ya no podría ser liberado por todos los años en cautiverio que vivió. Ya no hay vuelta atrás para éste mamífero acuático autóctono, su mala suerte determinó que él no pueda ser uno de los miles de lobos que disfrutan nuestras aguas, y haya visto su vida pasar a través de sus ojos heridos encerrado en un improvisado hábitat artificial.

Foto: SdR / Ignacio Díaz

La jirafa apenas se asoma de su casa para ver qué sucede, pero prefiere no salir. Es un día gris, nublado y frío para este animal natural del África, de otro clima y otro hábitat obviamente. Si no fue posible trasladar aves en un flete de Villa Dolores al Lecocq, parece poco probable que esta jirafa llegue a su tierra originaria. Según Tavares es un animal muy arisco que vivió toda su vida en el mismo sitio, y no estaría apto para vivir en otro.

El “estanque” donde vive el hipopótamo es extremadamente chico para un animal de su tamaño, la piscinita apenas le permite dar una vuelta para toparse con una pared, y está bastante sucia. El gran mamífero permanece sumergido y no se deja fotografiar, aunque en realidad, ni siquiera puede salir del agua.

La población de cebras de Montevideo y sus alrededores se distribuye de la siguiente manera: hay más de veinte ejemplares en el Parque Lecocq y solamente una en Villa Dolores. La cebra no parece estar en malas condiciones, sin embargo, sigue presa con su traje a rayas ideal para su reclusión.

A pesar del cautiverio, los leopardos logran mantener intacta su belleza y su imponente presencia. Su mirada, más allá de haber un material indestructible de por medio, intimida a cualquiera. Ante un tímido golpe en su ventana, un macho responde abalanzándose y tirando zarpazos al vidrio separador. La humanidad no ha podido destruir su espíritu salvaje, aunque se ha esforzado en hacerlo.
Sin embargo, el encierro sí ha dejado secuelas en estos impresionantes depredadores. Ellos también se mueven repetitivamente demostrando el mismo trastorno que la hiena.
Lógicamente trasladar a estos felinos, dado su porte y su peligrosidad no es tarea sencilla, pero no es imposible.

También es muy complicada la situación de los tigres. El macho sale rápidamente a ver que ocurre y luego repite el mismo extraño comportamiento, moviéndose de un lado al otro de su llamativamente pequeña jaula (de no mas de diez metros de una punta a la otra). La hembra no aparece, según un cuidador del zoo, está muy mal y apenas puede caminar, está descaderada y vive echada. El daño indudablemente ya está hecho y es demasiado tarde para ella, pero no para todos. ¿O sí?

Tavares, dijo que “aproximadamente veinte animales han sido relocalizados en estos casi dos años , 12 de ellos monos que fueron transferidos al Lecocq con otros de su especie”. Además expresó que para los leopardos que están viviendo allí se confeccionó un nuevo hábitat, mucho más espacioso y con mayor posibilidad de moverse, y que los tigres serán donados a un santuario, los trámites fueron iniciados por su sector pero la gente de Animales Sin Hogar recomendó el santuario y se hará cargo del traslado, aunque quedó demorado temporalmente.

Expuso además que no es tan fácil poder liberar animales y que en su experiencia los que están acostumbrados a vivir en cautiverio no responden de buena manera al encontrarse en otra situación. Por ejemplo la jirafa nació y vivió toda su vida en el zoo, o el hipopótamo que por edad ya se encuentra en la etapa final de su vida.

Gato encerrado

La IM, en una medida que en principio fue tomada como en pro de la calidad de vida de los animales, determinó que el zoológico se transforme en un parque urbano, aunque ya hace casi dos años está cerrado. La obra, sin embargo, está detenida por falta de recursos, ya que del pedido inicial para esta reforma se obtuvo aproximadamente un 5%. Con esos escasos fondos se intentó mejorar algunas de las condiciones de los animales, aunque no dio para mucho. Rápidamente el proyecto quedó desplazado por otros, que son la prioridad del gobierno departamental, a diferencia de éstos animales. “Ahora la prioridad y lo primero es mejorar el tema de los animales”, expresó Tavares.

Uno de los empleados del zoológico, de los muchos que todavía se ven allí trabajando, afirma que en realidad trasladar a estos animales no es tan fácil como parece, y que si trasladan a muchos animales al Lecocq, tendrían que hacer lo mismo con muchos de los empleados de mantenimiento, y a ellos no les sirve porque les queda muy lejos.

“El Lecocq nos queda lejos y a trasmano”, reconoció uno de los empleados del zoo, lo que evidencia que los trabajadores de allí se benefician con la permanencia de los animales en su jaula. “Siguen trabajando como siempre, unos pocos fueron reubicados y son integrantes del Sistema Departamental Zoológico por lo que si son transferidos no podrían hacer nada al respecto”, manifestó además desconocer un posible malestar ante traslados, y que además muchos trabajadores serán necesarios también en el parque que se proyecta para el futuro, por ahora lejano de Villa Dolores.

Los hechos no permiten asegurar que este sector de la IM mantiene ahí a los animales tristes, enfermos y a veces moribundos para mantener contentos a sus empleados. Aunque es más factible que haya un paro de empleados del zoológico a que haya un paro de animales del mismo. Lo que sí está claro es que hace dos años el zoo cerró al público, en teoría por el bien de los animales, pero ellos siguen presos.

De los pocos animales que fueron trasladados, varios no fueron gracias a la Intendencia, el traslado de los leones que dejaron Villa Dolores para ir al santuario “The Wild Animal Sanctuary” en Estados Unidos, fue gestionado por la ONG “Animales Sin Hogar”, que siempre se manifestó afín a cerrar el zoológico y reubicar los animales en lugares más adecuados y a sus empleados, contrariamente que a los animales, les queda muy cómodo Villa Dolores.

Cada uno puede sacar sus propias conclusiones.

Ignacio Díaz