Comenzó a funcionar la restricción de horario para el ingreso a los boliches

BICHOS Y FLORES

 

Foto: www.montevideo.gub.uy

Entre priorizar la diversión de los jóvenes o el descanso de quienes viven allí, se divide el debate en la “zona de influencia”. Así le denominan los vecinos al espacio que va desde las calles Canelones y Jackson a Bulevard España y Juan Paulier. El “boom” de la noche despabiló a un barrio que de golpe vio surgir más de 15 boliches en menos de dos años.

La Intendencia de Montevideo (IM) busca armonizar la comodidad de los vecinos y el buen pasar económico de los comercios.  Entre la IM y los propietarios acordaron restringir el horario de ingreso a los boliches: de domingos a jueves el plazo vence a la medianoche, mientras que los fines de semana se extiende hasta las tres. Además, para evitar aglomeraciones , no se permite que salgan a fumar, al sector delimitado con vallas, más de 10 personas a la vez.

La IM, que meses atrás planteó un plan piloto para cambiar rotundamente el horario de funcionamiento de los boliches (de 18.00 a 2.00), reconoció que el cambio debe ser progresivo. En los últimos días lanzó una campaña, cuya consigna es el hashtag #BuenasNochesMVD y busca fomentar la convivencia entre la diversión de quienes deciden salir y el descanso nocturno.

Dentro de este escenario, SdR charló con Luis, quien prefirió identificarse como “Luis, del Bar Las Flores”, mozo del comercio ubicado en el corazón de la “zona de influencia”, uno de los lugares que más mutó con la llegada de la movida nocturna. Sorprendentemente  también ocupa el rol de vecino, ya que vive frente al bar.

Luis relató que los cambios más significativos están en el horario de cierre y en la cantidad de gente que visita el lugar en la noche, casi 800 personas los fines de semana. Los trabajadores que antes, en casos muy excepcionales, terminaban su jornada a las cuatro de la mañana, ahora culminan a las siete los sábados y domingos. Luis, quien llegó de su Artigas natal en 2004 y desde entonces es empleado del bar, resalta que, a pesar de la competencia, en la oferta gastronómica este bar mantiene “el viejo estilo”.

La movida nocturna se apoderó de la zona y Las Flores pasó a ser el lugar elegido para “las previas”. Dentro del público que visita el lugar, se suman aquellos que no pueden entrar a los locales bailables porque “están saturados”, relató Luis y agregó que los fines de semana de invierno queda gente “parada y amontonada”, mientras que en verano “Blanes pasa a ser peatonal”, ilustró.

Recuerda que “era un barrio tranquilo” , que en los últimos dos años se transformó en “el boom del momento”, aunque cree que será pasajero por las experiencias similares en zonas como Ciudad Vieja o Pocitos.

De miércoles a domingos hay movimiento intenso, se escuchan bocinas, parlantes de autos, motos con caño de escape libre, botellas rotas y personas que cantan y hablan contra las ventanas. “No es fácil vivir así, los ruidos más molestos son los de la calle” reconoció el artiguense, y agregó: “salís y te encontrás con gente en la puerta de tu casa, es algo a lo que no estábamos acostumbrados”.

Pero reconoce que a pesar del movimiento nocturno, la zona no sufre problemas de inseguridad: “esperemos que no termine pasando como en la Ciudad Vieja”, afirmó. Luis contrapone a la bonanza económica de los boliches, la caída en los valores de las viviendas, explicó que muchos propietarios buscan mudarse a otro barrio para ganar en tranquilidad, pero los precios están devaluados y se les hace difícil vender, ya que nadie busca comprar o alquilar en esa zona.

Este vecino y mozo opina que los cambios “deben ser paulatinos” y con acuerdos de todas las partes, para no ir solo contra los derechos del comerciantes. Asume que se viene mejorando en distintos aspectos, y pone como ejemplo que al término de cada noche hay una empresa contratada por los comercios que limpia la zona. Agrega que además se mejoró la acústica de los boliches y no se permite salir con ningún elemento de vidrio (botellas/vasos) afuera de los locales.

No todos son bichos, también están las flores: aumentó el caudal de fuentes laborales, ya que los comercios elevaron el número de empleados y los trabajadores del lugar viven una realidad económica impensada hace un par de años. Luis dice encontrarse “entre la espada y la pared”, disfrutando y padeciendo por la misma razón. Explicó que “la cabeza va para los dos lados” y que “como trabajador me gustaría que siga varios años más, da muchos réditos esta movida, pero como vecino quiero que se termine mañana”. El dilema está instalado.

Mauricio Panizza