Con el economista José Antonio Rocca sobre la instalación de una tercera planta de celulosa

SE PLANTA LA TERCERA

José Antonio Rocca. Foto: joserocca.org

El economista José Antonio Rocca, en diálogo con SdR, sostuvo que la instalación de una tercera planta de celulosa será “pan para hoy y hambre para mañana”, mientras que “la gran beneficiaria” sería la empresa UPM. Además, aseguró que desde el gobierno “tiran cifras sin ningún fundamento real”, cuando se hala de la cantidad de puestos de trabajo que la empresa generaría y los puntos de PBI que esa industria incrementaría.

-UPM instalará la tercera planta de celulosa de Uruguay. ¿Cuáles serían las aspiraciones del Estado uruguayo para embarcarse en ese proyecto?

-Si uno se pusiera en el rol de defensor del proyecto, diría que la generación de empleo: fomentar una inversión que permita que trabajadores de la construcción y la metalurgia obtengan fuentes de trabajo, pero todo esto también tiene una contrapartida muy grave. Por un lado, la creación de toda una infraestructura al servicio de la empresa. Uruguay se endeudaría para construir toda esa infraestructura, porque es una de las condiciones que pone la empresa. Es decir que Uruguay construiría caminos, carreteras, vías férreas, un puerto, no con la intención de integrar el país, de acercar a los niños a las escuelas en el ámbito rural, de que lleguen más baratos los alimentos a la mesa de los uruguayos, sino simplemente para crear un canal por el cual una empresa extranjera, que tiene plantaciones de eucaliptos, pueda venderle a una planta de celulosa, que también es de la misma empresa, para que luego se lleve ese producto al puerto y se exporte a través de canales comerciales que son también controlados por esa misma empresa. Es decir que el beneficio para Uruguay sería muy poco o casi nulo, mientras que por otro lado, la empresa sería la gran beneficiaria de esto. Con otro agravante: que toda planta de celulosa exige una masa crítica de cantidad de árboles, de madera, que incitarían a que más plantaciones de eucaliptos sustituyan otra producción, es decir, la tierra que se usa para plantar eucaliptos deja de utilizarse, por lo menos en gran parte, como tierra para producir cereales, ovinos, lechería, y todas esas actividades generan más empleo que la producción de eucaliptos, con lo cual el saldo sería, también por este lado, negativo para el país. Y el otro agravante es que ya se le prometió a la empresa una zona franca, con lo cual también habría una renuncia fiscal para el Estado y también a favor de la empresa.

-¿Sería una zona franca similar a donde está alojada ahora UPM?
-Sí. Todo el proyecto de celulosa se basa en la idea de zona franca. Es decir, tanto UPM como Montes del Plata, las dos plantas existentes hasta el momento, están en zona franca. Y no solo eso. Por ejemplo, en el caso de Montes del Plata hay toda una zona alrededor de la planta que se declara de interés forestal y, por lo tanto, son beneficiarios de una serie de prerrogativas, de una serie de prebendas que también sirven al mismo grupo económico. La tercera planta no va a ser la excepción, sin duda las condiciones van a ser las mismas o aún peores y más lesivas para el país.

-¿Hay un alineamiento político entre las mayores fuerzas y entre el gobierno nacional y los gobiernos departamentales?
-Sí, porque el Frente Amplio, el Partido Nacional, el Partido Colorado y el Partido Independiente están de acuerdo en que todo el proyecto de crecimiento del país debe basarse en la gran inversión extranjera.

-¿Reafirmaría a nuestro país dentro de las políticas extractivistas, como el lugar que nos ha tocado en el mundo, en el diseño de los grandes capitales?
-Sí, sin duda, porque más allá de que es una actividad en apariencia productiva, en realidad lo que se está vendiendo es el agua subterránea del Uruguay, el aire, la calidad de vida. Detrás de un eucalipto se exporta también agua, se exporta clima, se exporta, de alguna forma, la riqueza de las propiedades de la tierra.

-¿Este fenómeno puede llegar a tener algo con la baja de la soja?
-Si bien se inscriben el Uruguay de la soja y el Uruguay del eucaliptus en un mismo paquete, la evolución del precio de la soja tiene más que ver con el mercado chino y su evolución.

-¿Seguir ampliando el espacio geográfico destinado a eucaliptus puede tener relación con que los precios de algunos commodities, como la soja, han bajado?
Pienso que no, por lo menos en lo inmediato, porque son proyectos de muy largo plazo. Es más, aquí ya se está previendo la demanda de la década de 2020. La empresa, cuando hace sus declaraciones, tiene la idea de abastecer la supuesta o futura demanda. El gobierno de (Luis Alberto) Lacalle, a principio de los 90 promovía la plantación de eucaliptus en Uruguay, continuando una política que había comenzado el gobierno de (Julio María) Sanguinetti en la década del 80.

-Es algo que se concreta ahora pero viene de larga data.
-Claro. Y hubo un continuismo absoluto. También hace unos dos años fue el presidente (José) Mujica a Finlandia a ofrecer condiciones. Allí el proyecto fracasaba, precisamente, porque Uruguay no tenía la infraestructura adecuada para la inversión. Ahora lo que propone Uruguay es construir esa infraestructura.

-Se dice que con esta inversión aumentarían 2 o 2,5 puntos del Producto Bruto Interno (PBI), ¿esto se altera por el hecho de que se establezcan en una zona franca?
-Creo que el PBI tiene un grave error de concepto. O, por lo menos, tengo una diferencia de cómo se maneja el concepto, en cuanto el PBI marca la producción interna de un país. Lo que no marca es cuánto queda directamente en el país, que eso es lo que se llama, contablemente, el producto bruto nacional, no PBI. Entonces, lo que interesa es, fundamentalmente, que crezca la parte de la producción que después genera ingresos dentro del país. Porque que crezca mucho la producción pero después los frutos se vayan al extranjero, al país no le sirve demasiado.

-Es muy conocida la experiencia de Botnia: por algunos años hubo un aumento importante de puestos de trabajo en la zona de Fray Bentos, pero una vez terminados los trabajos en la fábrica descendió notoriamente. Ahora se habla de unos ocho mil puestos de trabajo además de los que generaría a través de los proveedores nacionales que abastecerían esta industria. ¿Qué se estima para este caso?
-Creo que las estimaciones están todas en el aire. Ni siquiera se sabe el volumen real de la inversión que hará la empresa. Por otra parte, estos trabajos serían, fundamentalmente, en la construcción y metalurgia en la fase de construcción de la planta. Además, no son trabajos simultáneos. ¿A qué me refiero? A que la construcción tiene como característica que mientras se arman las paredes no se está armando la parte interna de la planta. Cuando se pasa a producir una nueva fase dentro de la construcción, otra parte de los trabajadores queda sin empleo o, por lo menos, deben reconvertirse. Estas cantidades no estarían reflejando ocho mil puestos de trabajo simultáneos, en primer lugar, sino durante toda una fase de construcción. Una vez construida la planta ya el trabajo que se genera en las plantas de celulosa es muy poco. No llega a cien trabajadores. Es decir que se produce mucha cantidad con muy poca cantidad de trabajadores. Y, por otro lado, habría una expulsión de trabajadores de actividades alternativas y, por lo tanto, el saldo final va a ser de mayor desempleo. Estamos viendo que incluso después de toda esta fase de crecimiento de plantas de celulosa, Uruguay viene incrementando sus tasas de desempleo y viene, también, incrementando la cantidad de trabajadores en seguro de paro. Incluso Fray Bentos es una de las ciudades con mayor índice de desocupación, o sea que hay una demostración palpable de que esto es “pan para hoy y hambre para mañana”.

-Entonces, ¿estima que si se suman los mil millones de dólares que invertiría Uruguay a la renuncia fiscal, lo que ganaría el país sería un porcentaje muy escaso?
Sí, prácticamente diría mínimo. Porque incluso cuando se habla de esa magnitud de crecimiento del PBI se está considerando el global, que una parte ya, hoy por hoy, se exporta como eucaliptus. A mi modo de ver tiran cifras sin ningún fundamento real.

Bruno Lasa

 

José Antonio Rocca quien ha investigado profusamente estos fenómenos económicos, y cuyo último libro es, precisamente, “Tierra, agua, soberanía”. Rocca nos acerca su mirada aportando algunas coordenadas para analizar las distintas aristas de este tipo de emprendimiento protagonizados por empresas extranjeras y de alto impacto en la vida de un país.
El presidente Tabaré Vázquez anunció que el gobierno uruguayo y la multinacional UPM acordaron la instalación de la tercera planta de celulosa, la segunda de esta empresa con sede en Finlandia.
En 2009 UPM compró las operaciones de Botnia en Uruguay. Esto incluye la planta de celulosa instalada en Fray Bentos y la compañía Forestal Oriental que desde los años 90 se dedica a la plantación de eucaliptus. Actualmente sus propiedades se extienden a lo largo de todo el país ocupando una superficie de más de 200 mil hectáreas. Junto a Montes del Plata, dueña de la otra planta, que cuenta con una superficie similar, son los mayores propietarios de tierra en el país.
En julio comenzó a circular la información de que era posible instalar una tercera planta de celulosa. No estaba confirmada pero hubo movimientos que anunciaban la posibilidad cercana. Al comentarse que sería sobre el Río Negro los intendentes de Durazno, Tacuarembó y Cerro Largo fueron a las oficinas de UPM a ofrecer las mejores condiciones para que se instalara en su departamento.
A su vez, el vicepresidente Sendic viajó a Medio Oriente a pedir una inversión de 1000 millones de dólares para cumplir con la infraestructura que exige la empresa, entre carreteras, puertos y vías férreas.
Precisamente, hace dos años Mujica viajó a Finlandia para pedirle a la empresa que se instale con este nuevo emprendimiento pero la empresa puso la condición de que se le brinden la infraestructura que ella requiera.
Parece que el compromiso del gobierno en cumplir con estas demandas ha sido suficiente y este emprendimiento seguirá su curso. Según palabras del presidente Vázquez su instalación sería en las cercanías del cruce entre el Río Negro y la ruta 5, cuando el curso de agua ya pasó la ciudad de Paso de los Toros, aunque el lugar exacto no está definido aún.