Trump empareja la puja electoral a menos de dos meses de los comicios

EL VUELO A LA CASA BLANCA

Los aviones de Donald Trump y Hillary Clinton en el aeropuerto nacional de Washington Ronald Reagan, el 16 de setiembre de 2016. AFP PHOTO / Brendan Smialowski

Agosto fue el  mes más duro para el candidato republicano Donald Trump, que se vio a 7 puntos por debajo en la intención de votos de la ex secretaria de Estado, Hillary Clinton. Sin embargo, en lo que va de setiembre el magnate repuntó y se posicionó a menos de 2 puntos de la ex primera dama, en lo que supone la recta final hacia la presidencia de Estados Unidos.

El sitio especializado en encuestas políticas del estado norteamericano de Chicago, Real Clear Politics, publicó en el último sondeo realizado una ventaja de 1,5 por ciento sobre la intención de votos favorable a la candidata demócrata. Con este resultado, Clinton se haría con la presidencia por sobre el republicano; sin embargo, y teniendo en cuenta el nefasto agosto del excéntrico Trump, esto supone un serio llamado de atención a la jerarca, ya que Trump acortó más de 4 puntos en menos de un mes.

Habrá que esperar hasta el 8 de noviembre, fecha en la que serán llevados a cabo los comicios finales, para ver quién se hará finalmente con la llave de la Casa Blanca y el correspondiente poder nuclear ilimitado que reposa en sus escritorios. “La volatilidad de Trump, que bien reflejada ha quedado durante toda la campaña política, abre una  interrogante altamente riesgosa en cuanto a lo que haría el magnate si se hace con en el maletín nuclear de los Estados Unidos”, dijo el periodista y analista internacional, Ricardo Galarza, en entrevista con SdR, haciendo énfasis en lo impredecible de la personalidad del republicano. Otro tema nada menor es el de la política exterior, donde el especialista explica que Trump “muestra un total desconocimiento, limitándose a leer en sus discursos lo que  sus asesores le redactan”.

Hillary Clinton, en cambio, cuenta con una vasta experiencia en política exterior. Fue secretaria de Estado durante “La Primavera Árabe”, en donde -entre otras cosas- apoyó la invasión norteamericana en Libia. Galarza remarcó lo “desastrosa” que fue la gestión de la candidata demócrata en ese rol, y no duda en sostener que ella seguirá la línea del actual presidente Barack Obama, recordando que la gran deuda del actual comandante en jefe es la situación que se vive hoy en Siria y sus alrededores, donde la intervención de los Estados Unidos no hizo más que agravar la crisis humanitaria en esa parte del mundo. En resumidas cuentas, dice Galarza, “de Clinton cabe esperar una política belicista. Lo que no estamos seguros es qué haría Trump en caso de obtener la victoria. Si bien se ha mostrado en contra de la permanencia de tropas norteamericanas en Siria, no parece tener una solución clara y contundente al conflicto. Mire uno para el lado que mire, ninguno de los candidatos hace prever que la crisis en Siria pueda terminar pronto. Por lo tanto, resta esperar más de lo mismo”, reflexionó el periodista, que parece igual de desencantado que un grueso número de la masa electoral de la súper potencia mundial.

En este aspecto, y en el foro Commander in Chief de la NBC, Trump y Clinton expusieron sus planes sobre seguridad nacional y política exterior. Clinton hizo especial hincapié en el Estado Islámico (ISIS), donde detener a su líder Abu Bakr al-Bagdadi sería fundamental en su administración, sentenciando que “eso enviará un fuerte mensaje: nadie puede idear ataques contra Estados Unidos y quedar impune”. Trump, mientras tanto, alegó que si llega a ser presidente, en 30 días de asumido el cargo tendrá ideado junto a sus generales un plan para acabar por completo con ISIS: “Tengo fuertes posibilidades de ser presidente, no quiero revelar mi plan al enemigo”, sostuvo el multimillonario magnate, quien planea aumentar significativamente el presupuesto de defensa de su país, al que ve como “excesivamente debilitado”.

Cesar Duarte