Charla filosófica

MÁS QUE UN APELLIDO DIFÍCIL DE PRONUNCIAR

Darío Sztajnszrajber. Foto: Radio Universidad Nacional de la Plata

El esclavo salió de la cueva y como epifanía tuvo contacto con la luz. La alegoría de la caverna invita a ver el mundo legible más allá de las sombras. Este mito de un mundo sensible cobró vida a través de las palabras de Darío Sztajnszrajber, quien invitó a la sala repleta del Pit-Cnt a pensar y repensar el mundo en el que se vive hoy.

Por medio de la pregunta “¿para qué sirve la filosofía?”, el profesor y presentador del programa televisivo argentino Mentira la Verdad desplegó el paño de las relaciones humanas y el contacto con todo lo que lo hace ser una red.

Sztajnszrajber apuesta a una deconstrucción de los fundamentos con los que la sociedad se sesga. Acota la cotidianeidad a lo obvio o a las imágenes proyectadas por un televisor. Esta acción de no cuestionar lo que sucede deja las mismas huellas que se asemejan a una sociedad de individuos en modo automático.

La postura individualista no permite el asombro, más bien, induce a vivir de modo estacionario y da por sentado la manera de concebir la sociedad. “Vivir desde afuera lo que debe vivir desde adentro”. El consumo y la jerarquía de poderes son otras de las aristas de la postura, marchitan los vínculos humanos y detienen la construcción de una conciencia colectiva.

Con un público atrapado por el discurso, la dialéctica con el filósofo permitió esclarecer la postura de preguntarse por todo lo que existe, en desafío por desprender al mundo de las corrientes estacionarias y de los cuerpos anestesiados que viven la conjunción del tiempo y el contexto social como una rutina insípida.

La filosofía como acción innata de ver más allá de los meras sombras proyectadas habilita una actitud crítica que escapa de la cultura normalizada. Los nuevos términos de productividad dan lugar a la acción de ver los hechos “como si fuera la primera vez”.

Bajo el argumento que “la filosofía no soluciona problemas sino más bien los crea”, problematizó las situaciones diarias que cada sociedad vive en un constante contacto con los ideales, creencias y psicomagia que cada ser ha decidido ver. De esta manera lo incuestionable deja de serlo y la sociedad abandona la intención de dejarla en manos de la divinidad para revisionar los sedimentos del colectivo social.

Como actores de la propia realidad y en contacto con los medios de comunicación, Darío Sztajnszrajber construye y siembra un camino hacia una nueva televisión. “Otra forma de televisión posible que aduce otro consumo de sentidos”, que democratiza los medios y permite una perspectiva diferente.

Apropiarse del lenguaje filosófico no solo produce una colisión neuronal de ideas, sino también permite incorporarlo a la vida diaria, al trabajo y estudio para finalmente ser dentro de este juego de preguntas y respuestas un ser amplio en conocimiento.

Este articulador de las relaciones entre el ser y haber, vuelve a Uruguay el 8 de octubre a la sala Zitarrosa, bajo el amparo de las preguntas más efervescentes de los más grandes filósofos de todos los tiempos.

Sofía Sánchez