Con Ricardo Pisano, creador de la serie animada Billy the Krill

A LA URUGUAYA

Billy the Krill. Foto: Coyote Sociedad Audiovisual.

Ricardo Pisano, director de Coyote Sociedad Animada, es un autodidacta que dirige una de las primeras productoras de animación locales que funcionan en Uruguay. Con 20 años de trayectoria, su voz firme y sonrisa cómplice denota que trabaja con pasión y vocación. Su principal fuente de trabajo es la publicidad. Además, se arriesga y realiza proyectos a corto o mediano plazo como la serie Billy the Krill. Esta animación es un audaz proyecto de entretenimiento interactivo sobre la vida de un crustáceo de cinco centímetros, último en la cadena alimenticia, de actitud desafiante y mirada provocativa que, mediante sus planes perversos, intentará vengarse de sus enemigos a través de un perfil de Facebook con el que generará conflictos en la base antártica uruguaya.

-¿Cómo fue que iniciaste el camino de la animación?

-Trabajé muchos años en diseño gráfico, ilustración, revistas universitarias y en 1983 trabajé para Guambia y Brecha. Me inicié por el lado tradicional con el dibujo animado y me acerque más a la animación cuando comencé a trabajar en video. En ese tiempo, trabajé con un equipo en el que estábamos experimentando y haciendo nuestras primeras armas. Me formé de manera autodidacta porque el único que hacía estas cosas era Walter Tournier y el estudio Rodríguez Castro que le daba servicio a Disney para latinoamérica.

-¿Cómo ves la animación en Uruguay?

-Ahora es diferente de cuando empecé, hay cursos para formarse en la ORT, Campus y Aman. Como disciplina integral tenés que tener varias materias como lenguaje cinematográfico, historia del cine y diseño gráfico. Es bueno diferenciar que una cosa es ser operador de software y otra es ser animador. El operador utiliza el programa de animación como una herramienta y la animación en sí misma contiene un lenguaje. Para saber animar tenés que saber narrativa cinematográfica y códigos que son diferentes al del cine.

-¿Cuáles son la expectativas de los que estudian o ya son animadores?

-Las personas aspiran a entrar al mercado internacional ya que en Uruguay el espacio es muy reducido. Se trabaja mucho en publicidad y también en cortometrajes a través de los Fondos Concursables del Ministerio de Educación y Cultura (MEC), como para entrar en un circuito de festivales, hacerte conocer acá y sobre todo en el exterior.

-¿Como surgió el proyecto de Billy the Krill?

-El proyecto Billy the krill comenzó con una invitación del instituto Campus a una clase de animación. Fui para transmitir un poco de mi experiencia. Me llamó la atención el trabajo de una joven porque el personaje era sumamente interesante, aunque la historia no estaba desarrollada con la intención que yo quería. Le comente que si se me ocurría algo le avisaba. En la primera etapa, llamé a Fernando Schmidt (guionista) porque trabajamos juntos y teníamos buena sintonía. Se me ocurrió hacer una historia vinculada con la Antártida y faltaba alguien que le pusiera un guión. Comenzamos a rodar el proyecto con lo esencial en animación que es el personaje y la historia: un krill, que es un crustáceo pequeño pero muy importante en el ecosistema de la Antártida que simboliza al uruguayo pequeño que sobresale en el mundo como una apología de nuestra identidad. Luego de la primera etapa de guión, era necesario llevarlo a la animación pero la no teníamos los fondos para armar una serie, así que nos presentamos a los Fondos Concursables del MEC y ganamos la financiación. Planificamos la producción animada en diez meses, porque se calcula un segundo de animación por día y por persona. Con un equipo chico, un esfuerzo grandísimo de largas horas y por si fuera poco la financiación que ganamos venía en cuotas, nos llevó dos años hacer cuatro capítulos de siete minutos cada uno.

-¿Cómo fue el lanzamiento del proyecto?

-Acordé con Fernando y Mariana López, la creadora del personaje, presentarnos en el primer festival que saliera y así fue. Nos fuimos a Buenos Aires que había un festival organizado por productoras europeas apuntando muy ambiciosamente a vender nuestro producto a Cartoon Network y Nickelodeon. Fernando armó una presentación muy buena, nos disfrazamos de biólogos y a partir de ahí el proyecto comenzó a caminar, nos dieron una muy buena devolución aunque no nos trajimos nada concreto y nos invitaron al próximo festival que se hacia en México. En  2010 vino México y fuimos con un esfuerzo grandísimo porque había que pagar inscripción en dólares, hotel cinco estrellas y smoking, porque estas cosas se hacen a lo grande. Nos dio un apoyo grande el Instituto de Cine y Audiovisual del Uruguay, armamos una delegación de tres y nos financiaron el 70% de los gastos.

-¿Cuáles han sido los avances del proyecto?

-No se sabe nada y son lentísimas estas cosas. Se comienzan con los contratos y acuerdos de producción, depende de cómo se maneja el país con respecto a la producción de cine, por suerte Uruguay se puso bastante a tiro con estas cosas. Nosotros tratamos de entrar al mercado internacional con el beneficio de que el producto intelectual es nuestro y con suerte podés negociar un 20% más o menos de lo que genere la serie. Eso sería realmente la gloria para nosotros. Además que ingresás inmediatamente en una agenda internacional, te invitan a festivales sabiendo que hiciste algo para una cadena importante y de seguro puede haber interesados para pedirte más proyectos en otras instancias.

-¿Cuáles son los desafíos de ahora en más?

-Ahora lamentablemente el proyecto permanente es mantener el estudio funcionando y prepararnos para el verano que hay más propuestas. La publicidad uruguaya tampoco se tira mucho por la animación, a su vez hay pocas personas que escriban para esto. Se piensa mucho en el rodaje con actores.La animación se escoge como opción alternativa porque tiene costos y tiempos mayores que el cine pero da muy buenos resultados de recordación por mediciones comprobadas.

-¿Recordás alguna campaña exitosa que hayan tenido?

-Recuerdo una campaña de prevención contra el cáncer de piel que tenía una canción del Cuarteto de Nos, lo que fue una combinación fantástica ya que tuvo una llegada importante en el público. Salimos de enero a febrero por 20 días y quedamos en tercer lugar después de Coca-Cola y Pilsen que salieron al aire todo el verano. Otra fue la campaña de Aldeas Infantiles, con Catalina y Lorenzo, que un informativo televisivo se ofreció para pasarla gratis en el horario central porque los llamaban para preguntarles cómo se hizo. Después hubo una en particular que fue la campaña política de la Vertiente Artiguista en 1999. Fue la primera campaña que se la jugó toda por la animación. Era osada debido a que se basaba en un sitcom de una familia tipo, como los Simpsons pero uruguayos, y sumamente audaz para ser de política. Los candidatos Mariano Arana y Alberto Couriel casi ni salieron en la campaña, fue toda animada. La abuela de la familia, que no escuchaba bien, decía que a Couriel se lo tildaba de feo pero era lindo. Ese fue el caballo de batalla del candidato toda la campaña: “Yo soy lindo”, repetía y la gente que lo seguía se descostillaba de la risa. Fue la vez que ese sector sacó mejor votación en la historia, no te digo que fue solo por nosotros porque el sector tenía su propuesta, pero podemos demostrar que este tipo de publicidad es dinero bien invertido.

Jorge Núñez