Con el músico Walas Menoni

EN CONSTANTE PEREGRINACIÓN SÓNICA

Walas Menoni siempre estuvo rodeado de música.  Cuenta a SdR que sus padres le compraron su primera guitarra eléctrica y que fue a clases con una gran profesora “que se bancó bastante mis caprichos pedagógicos en cuanto a lo que quería aprender”.  Luego de la guitarra, vino el bajo, y con él su incursión en Los Picapiedras, banda que fue telonera de La Trampa.

Menoni es un músico salteño que desde finales de los años 90 se destaca por fusionar distintos géneros y concluir en un estilo único, algo así como una marca personal. Ha formado parte de distintas bandas, también se ha desempeñado como solista y productor, destacándose en el rock y la música electrónica. Durante dos años consecutivos (2013-2014) se llevó el premio Graffiti en la categoría de mejor DJ set.

En marzo de este año se editó el disco El Otro, producido en Estados Unidos por el sello discográfico Division 87. De este disco salieron hasta el momento dos cortes de difusión con sus respectivos videoclips: “Never Close my Eyes” donde canta John Kunkel de la banda norteamericana The New Division y también “Mal día” con la participación del músico uruguayo Fernando Santullo.

Después de tocar con varios grupos Walas quiso ir más allá, y se volvió una especie de científico de la música, un investigador y ensamblador: “Como me aburro con bastante facilidad me puse a investigar por el lado de la electrónica -que era el lugar donde me parecía que el espíritu del rock había emigrado-, esa parte de la investigación y de la experimentación siempre me mantuvieron enganchado a la música y creo que ya no la tenían los estilos por donde había transitado antes”. En este sentido, Walas empezó a experimentar con los sintetizadores, los secuenciadores y “con todo bicho electrónico que me llamara la atención”.

A la hora de definir su estilo cree no sabe si quiere definirlo, pero no se considera purista, “lo fui hace bastante tiempo, creo que por inmadurez y por idiotas influencias, maniqueas sin dudas, pero aprendí que los estilos y las reparticiones no sirven para nada más que para querer tratar de ordenar una realidad y eso no tiene nada que ver con la música ni con nada”. Cree que las nuevas generaciones de músicos ya no cargan con ese pesar de “si sos esto, no sos aquello” y lo considera muy saludable, “prefiero que quien escucha algo de lo que yo hago también lo trate de hacer desde ese lugar, desde la no presión de ningún tipo”, asegura.

No sos vos, no soy yo, es El Otro

-En Marzo salió tu nuevo disco  ”El Otro” ¿por qué le pusiste ese nombre?

-Estoy muy contento con la salida de este disco en Uruguay, porque ya había sido editado en Estados Unidos por el sello Division 87 unos meses antes, y había que editarlo en casa. El nombre puede tener tantas lecturas como personas intenten leerlo. De hecho yo tengo variadas lecturas. La más cercana es quizás la que parte de una fotografía que hizo la fotógrafa Gabriela Cardozo -quien luego se encargó de la parte visual del disco-, que era una imagen desde adentro de un automóvil BelAir con el parabrisas roto, que me pareció genial. Le pedí la fotografía y es la tapa del disco. A raíz de eso, se me ocurrió la idea de matarme a mí mismo y eso fluctúa en todo el arte del disco, la idea de matarme y renacer en otra cosa. Otra lectura, puede ser que el tipo que tiene la máscara (figura central del arte del disco) quizás esté más asociado a lo que yo hacía a nivel electrónico, a los mashups y a lo de dj -donde más gente me conoció en cierto momento-, y que “maté” esa faceta para hacer un disco más orgánico, desde un lado más del músico, hecho desde otro yo, desde “El Otro” Walas.

-El nuevo material tiene participaciones de Fernando Santullo, John Kunkel, Antonio Birabent, entre otros ¿las canciones se construyeron con particularidades especiales para que ellos las interpreten o a partir de los intérpretes surgieron las características musicales de las canciones?

-Fue un reto muy interesante que tuve con este disco en particular. Cada uno de los invitados fueron convocados porque me parecen de lo mejor que hay musicalmente hoy en día. Cada cual en lo que hace y con la pasión con la que lo hace y además han sido influyentes para lo que yo hago musicalmente. Cuando se fue gestando la idea de este disco se fusionaron en mí el trabajo de productor, de compositor y de músico. La música la compuse totalmente, así como casi todas las letras del disco. Cada  cual hizo su aporte con total libertad y en todo caso, el tratamiento de la canción fue distinto, pero genial y resultó un hermoso aprendizaje y reto. Intenté sacar de ellos lo mejor a nivel estilístico en cada uno de los temas y me ayudaron a que eso fuera una realidad. Cada tema fue trabajado muchísimo para que cada uno se sintiera en su casa sónica. Y la verdad, como yo lo llamé en algún momento, esta “peregrinación sónica” en la búsqueda de las voces y los sonidos de este disco no me ha dado más que satisfacciones en todo sentido. Trabajar con ellos ha sido de las mejores cosas que me han sucedido en la vida.

-¿Qué objetivos personales como músico tienes con este nuevo disco?

-La idea con este disco es presentarlo en vivo lo más que se pueda, en todos los países que se pueda. Ha sido un trabajo bastante complejo ya que a este disco lo grabé a nivel instrumental totalmente solo, y entonces hubo que armar una banda que entendiera lo que traté de hacer en cada tema, lo cual no es fácil, sobre todo la parte técnica de llevar al formato en vivo todo lo que está en el disco. Por suerte ya estamos en esa etapa y ya lo hemos podido tocar en vivo en varias ocasiones en Uruguay y en Argentina junto a la banda que me acompaña, que son Joaquín Derrégibus en bajos, guitarra, sintes y voces, Robert Godoy en teclados y guitarras y Pamela Cattani en voces, más los invitados que van y vienen dependiendo de sus agendas. Estamos pensando en presentarlo en vivo en diciembre en Salto y luego en Montevideo con todos los invitados del disco lo que será algo grande en escena y un encuentro musical muy lindo.

-¿En qué te inspiras para componer tus canciones?

A nivel musical lo que me inspira es el trabajo musical, desde lo técnico a lo compositivo y todo lo que escucho. Me gusta muchísimo el trabajo de laboratorio en la composición, buscar sonidos, diseñarlos, jugar con los sonidos y con todos los aparatos. Mis influencias musicales van desde Chopin hasta Zitarrosa, pasando por un montón de cosas hermosas que han pasado en la humanidad musical.  No tengo problemas en dejarme influir. Compro vinilos viejos en las ferias para samplear, por ejemplo, trato de ser lo más esponjoso y linkeante en todo lo que escucho. Y en cuanto a las letras, soy lector de Onetti, de Felisberto, de Cortázar y soy muy cinéfilo así que de ese combo salen las letras que escribo, ya sean en castellano o en inglés. Me gusta mucho escribir y además son momentos muy distintos e igualmente disfrutables cuando hacés una canción. La inspiración viene laburando como ya dijo Picasso, cuando más tiempo estés con la cabeza en modo “composición” más links se te van a aparecer en la cabeza, lo que tenés que hacer es tratar de meter el mayor input que puedas para después poder linkear mejor, lo que no te asegura nada, pero el goce es mayor, con más información, cuando te salen algunas frases hermosas.

-¿De qué forma un músico y productor independiente como vos logra sobrevivir y seguir produciendo material con las limitaciones económicas que puede haber en el mercado de Uruguay?

-Y la verdad que es bastante complicado. De igual manera, creo que lo que he tratado de hacer siempre es hacer lo mejor sin tener que llegar a poner en jaque la música que siempre quise hacer. Y eso es lo que te mantiene vivo a lo largo del tiempo. Estoy convencido de que la honestidad artística es lo único que vale la pena en todo esto. Eso se palpa, se trasluce en lo que hacés desde el momento en que lo componés, se respira en tus canciones.

-¿Qué aportes pueden dar los videoclips a tus canciones?

Creo que les da a las canciones una mirada nueva, al mismo nivel compositivo que tuvo inicialmente el tema. Por ejemplo con el videoclip de Never Close My Eyes -que lo tuvimos que hacer muy rápidamente por el contrato que nos pedía un videoclip para editar el disco en Estados Unidos-, tuvimos que hacer una relectura a nivel visual de la canción y eso fue genial. Con todo eso, y con más tiempo pudimos hacer el videoclip de “Mal Día” con Fernando Santullo. Es como poder mezclar algunas de tus pasiones juntas, la música y el cine, es poder releer en varios formatos una misma composición. Lo lees cuando lo componés, cuando lo grabás, cuando lo tocás en vivo y en otra versión cuando lo filmás, que es un lenguaje totalmente distinto y a la vez sumamente disfrutable de hacer. Habrá muchos videos de este disco definitivamente.

María Nan