AEBU denuncia falta de negociación en el BROU por cierre de sucursales

PALABRAS NECIAS

AEBU en asamblea no descarta la ocupación en el interior. Foto: Portal AEBU

“El objetivo de incluir financieramente excluye la inclusión social”. Aunque parezca un acertijo, así explicó Carlos Márquez, secretario del Consejo del Sector Financiero Oficial en la Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay (AEBU), el alcance que tiene el cierre parcial de 21 sucursales del Banco República (BROU) en el interior del país; decisiones adoptadas en el marco de la Ley de Inclusión Financiera. El consejero sindical advirtió en conversación con SdR que “si se mantienen (desde la institución bancaria) con ese nivel de necedad, las acciones van a confluir en diversos sentidos”. Incluso no descartó la ocupación de algunos locales, ya que AEBU denuncia que la medida que se tomó desde la cúpula del BROU no consideró las opiniones del sindicato.

Ocurre que AEBU rechaza la decisión del directorio del Banco República que modifica el régimen de atención al público, restringiéndolo a tres días en la semana en 21 sucursales del interior del país. Siete de estas dependencias ya se habían incorporado a este régimen en el año 2013: Tomás Gomensoro y Baltasar Brum (Artigas), Conchillas (Colonia), Tambores (Tacuarembó), La Paloma (Durazno), Nuevo Berlín (Río Negro) y Velázquez (Rocha). En julio de este año, el directorio resolvió incorporar a las de Villa del Carmen (Durazno), Cerro Chato, Santa Clara de Olimar y Vergara (Treinta y Tres), Fraile Muerto (Cerro Largo), José Batlle y Ordóñez (Lavalleja), Minas de Corrales y Tranqueras (Rivera), Quebracho (Paysandú), San Gregorio (Tacuarembó), San Javier (Río Negro), Casupá (Florida), Migues (Canelones) y Palmitas (Soriano).

Alejandro Gómez, también integrante de AEBU, comentó a SdR que “muchas veces se argumenta que las sucursales que se cierran son poco rentables”, sin embargo, las de Baltasar Brum y Velázquez, por ejemplo, son de las que dan ganancias. En dichas localidades las tres cuartas partes de la población firmó por el no cierre. Es más, el sindicato está realizando cabildos abiertos con los vecinos en distintos puntos del país para intentar contrarrestar las medidas del BROU.

Gómez recordó que partir de la ley de inclusión financiera y de la transferencia a medios electrónicos de determinadas operaciones bancarias, la gente ha tenido que trasladarse a una forma de bancarización que “le trae muchas dificultades”. Particularmente a partir de la creación de corresponsalías -pasaje del negocio bancario a redes de gestión privadas-, donde hay una transferencia de capital, porque “tanto Redpagos como Abitab le van a cobrar a los usuarios por las operaciones. Hoy te puedo nombrar bancos que no existen en el interior y que a partir de las redes de cobranza privadas van a tener la misma competencia que el Banco República”.

Otro problema latente es que en las localidades donde ya está en marcha el régimen de apertura de tres días a la semana, han existido situaciones que dificultan la accesibilidad de los vecinos a estos servicios. “En Conchillas se rompió un cajero automático y estuvieron dos días para retirar dinero, y si no se tienen que trasladar, como muchas de las poblaciones en cuestión, 100 kilómetros hasta otra sucursal, lo cual implica en algunos casos gastar $ 200 en boletos”. Alejandro Gómez añadió a modo de ejemplo que en La Paloma (Durazno), se cierra la sucursal dos días por semana, pero los trabajadores están dentro haciendo operativas internas. “No se entiende por qué no se abre”.

En una instancia anterior, Jorge Polgar, presidente del directorio del BROU, explicó en declaraciones a la prensa que la medida tiene como fin “racionalizar el esfuerzo que hace la institución para estar presente en todo el país”. En tal sentido Carlos Márquez de AEBU recordó que “el convenio colectivo (de este sector) establece taxativamente que toda decisión de este tipo tiene que ser discutida con el sindicato. Nosotros no hemos participado de ningún ámbito donde se nos planteara que se iba a continuar con los cierres parciales”.

Es así que la molestia de AEBU no sólo tiene que ver con la falta de negociación colectiva, sino también con el argumento expuesto desde el Directorio de la institución: “Todos sabemos que el BROU tiene áreas que son superavitarias, precisamente para cubrir aquellas actividades que por su función el banco debe garantizar”. Incluso el sindicalista opina que muchas de las diferencias que hoy existen entre ambas partes, responden al desconocimiento que tienen las nuevas autoridades sobre las características del relacionamiento con AEBU. “El propio vicepresidente de la institución, que es el encargado de relacionarse con la organización sindical, es un actor externo, de hecho, hemos tenido reuniones en las que hay que ponerlo al tanto sobre cómo se establece el relacionamiento entre AEBU y el BROU. Falta un poco de boliche”, opinó.

Franco Sena