¿Qué se esconde detrás de estas protestas?

RASPANDO LA CACEROLA

Las pancartas de la protesta. Foto: twitter @NatiGold13

Nadie puede afirmar que la inseguridad no existe, en primer lugar porque refiere a una sensación, lo que la hace tan subjetiva como difícil de medir o cuantificar. En segundo lugar, se informa constantemente sobre asesinatos, rapiñas y otros crímenes, que evidencian que la violencia y la delincuencia están presentes en nuestra sociedad y en un nivel que crece día a día, según la opinión de destacados actores políticos.

Lo que sí es legítimo preguntar es si el debate sobre este flagelo social es objeto de manipulación, y en ese caso, ¿por quienes? Y ¿para qué?

En la madrugada del sábado 1 de octubre, en Carrasco Norte, Heriberto Prati fue asesinado de un tiro en la frente, después que quiso impedir que un delincuente armado robara a una amiga que había acompañado a su casa.

El terrible hecho motivó un cacerolazo conjunto en los barrios Carrasco y Pocitos, dos de las zonas más exclusivas de Montevideo. Los manifestantes fueron covocados en las redes sociales por vecinos de la víctima, aunque hubo gente de otros barrios, así como organizaciones y personajes famosos, desde políticos a princesas, que también golpearon cacharros.

La misma noche del asesinato de Prati, Bálmer Lucas fue asesinado de siete puñaladas, en Manga, cuando salió en defensa de una vecina que también estaba siendo asaltada; afirman los vecinos que el asesino está plenamente identificado, pero sigue suelto. El día anterior, viernes 30, fue asesinado José Luis López de dos balazos en la cabeza, en un asalto a su casa, en Sayago. El pasado sábado 24 cerca del estadio de Peñarol, River Cerpa, de 69 años fue asesinado de un tiro para robarle la moto, delante de sus nietos.

Aunque conmocionaron barrios de Montevideo y destruyeron hogares, ninguna de estas muertes generó marchas ni cacerolazos.

Otro de los factores desencadenantes de esta protesta fueron las declaraciones del Ministro del Interior, Eduardo Bonomi a la mañana siguiente de los sucesos. La mayoría de los medios de comunicación se encargaron primero de difundir lo que dijo Bonomi, antes de ventilar los detalles del mismo.

“No es conveniente resistirse a la rapiña” dijo entre otras cosas el ministro en el programa En Perspectiva. Esas declaraciones fueron tomadas como inoportunas y faltas de sensibilidad, por tratarse de una persona que había sido asesinada recientemente. Sin embargo, horas después se conocieron algunos detalles que le daban un poco de coherencia a las declaraciones del ministro.

La víctima le había dicho al asaltante que le apuntaba a la cabeza “Vos no te animás a dispararme a mí, sos muy cagón”. En el contexto de un ciudadano que muere a manos de un delincuente armado de un disparo, intentando impedir un asalto, las declaraciones de Bonomi no parecen tan inoportunas, seguramente poco felices, pero no inoportunas, teniendo en cuenta todos los detalles que en un principio no se difundieron y, por tanto, no fueron elementos del debate.

La marcha y protesta que se generó tras el violento final de la vida de Prati, se dio también después de una semana con varios asesinatos, aunque en los cacerolazos no hubo ninguna pancarta con el nombre de Cerpa, ni con el de López, ni con el de Lucas, ni ninguna de las otras víctimas que mueren violentamente después de un velorio, unos breves minutos en las noticias policiales del informativo, y dejando una familia devastada igual que la de Prati.

Hago ruido por el Negro Prati” decían las pancartas por la calle Arocena; otra decía lo mismo y abajo le habían agregado con letra más chica “y por todos los uruguayos”. El único con identidad fue el vecino de los manifestantes.

Entre las personalidades que se pudieron ver en esta marcha estuvieron la senadora nacionalista Verónica Alonso, la princesa Laetitia d´Arenberg y Roberto Canessa, el sobreviviente de Los Andes que oficia como vocero de los vecinos (de una parte) de Carrasco.

Canessa sugirió que la Policía debe confeccionar un fichero para registrar los datos de las personas que viven en el asentamiento Acosta y Lara, aledaño a Carrasco. “Yo no soy policía pero hacer un relevamiento de todas las personas con antecedentes está en la tapa del libro”, opinó. “Acá la línea está entre los chorros y la gente honesta, no es un tema de ricos y pobres”, agregó.

La siguiente convocatoria de los vecinos es la propuesta de realizar un “paro cívico nacional”, que consistiría en no pisar la calle, no abrir los comercios, no ir a la escuela, ni hacer nada hasta que Bonomi sea separado de su cargo; en los hechos representa un paro cívico indeterminado. Estiman que la adhesión a la medida logrará “demostrarle al gobierno y al mundo entero que los uruguayos somos inteligentes y podemos salir de un gobierno que no nos cuida”, según el texto de la convocatoria.

También marcó presencia en la protesta la Cámara de Seguridad Ciudadana, que forma parte ni más ni menos que de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios del Uruguay, la alta clase empresarial uruguaya.

Circularon, además, volantes firmados por la Cámara con otra convocatoria, que fue cambiada para el 3 de noviembre. El texto invita a “los expresidentes Jorge Batlle, Julio María Sanguinetti, Luis Alberto Lacalle, y a los señores candidatos Pedro Bordaberry y Luis Lacalle y a todos los políticos que quieran, un cambio radical en las políticas de seguridad”.

La Cámara tiene sus preferencias, y no se sonroja en exhibirlas. Uno de sus seleccionados, Pedro Bordaberry, montó en los días siguientes un show político-mediático que empezó con la ya habitual interpelación al ministro del Interior (aprobada por el Senado); pero Bordaberry decidió ir más lejos pidiendo la censura del ministro, apoyado por su aliado de turno, Jorge Larrañaga. “Si sigue Bonomi, que se llame a elecciones parlamentarias” reclamó Pedro en diálogo con “Desayunos Informales” de canal 12. Hasta dentro del propio Partido Colorado, fueron muy críticos con esta postura. Fernando Amado lo calificó de demagogo, oportunista y desestabilizador, “Me parece muy jodido que este tipo de drama humano, familiar, se use políticamente de la peor forma”, expresó Amado, y agregó que “hay un oportunismo de sentir que quizá en algún sentido se acarrea agua para el molino cobrando al grito de la tribuna, cuando son temas muy delicados como para tratarlos con demagogia”.

El resto de la oposición criticó la propuesta de disolución de cámaras, porque se sabe de antemano que no tendría los votos necesarios para llevar a cabo este mecanismo previsto por la Constitución. El mismo Bordaberry, en su charla con el programa matutino, dijo que no estarían los votos, pero “está bueno” hacerlo.

Otro de los invitados por la Cámara de Seguridad, el senador Luis Lacalle Pou, tildó al gobierno de insensible, y agregó “Yo sé que la palabra represión no es una palabra simpática, pero hay que reprimir el delito, hay que cuidar a la gente de bien”.

Quizás por la historia del cacerolazo en nuestro país, vinculada a la resistencia a la dictadura militar primer. y a la crisis financiera del 2002 después, se puede presumir que esta medida de protesta siempre estuvo vinculada a la izquierda o a las clases populares. Sin embargo, los primeros cacerolazos tuvieron connotaciones similares al de hace unos pocos días en Montevideo.

Se afirma que el cacerolazo o caceroleo como medida de protesta nació en Chile a fines del año 71; en ese entonces, la oposición al gobierno socialista de Salvador Allende personificada en las familias más ricas de Santiago, salió de sus lujosas casas a protestar golpeando sus ollas y cacerolas. Se les llamó inicialmente “marchas de las ollas vacías”, por el desabastecimiento que sufría Chile.

Se descubriría luego que sectores empresariales, especialmente de derecha, habían especulado y acaparado productos esenciales para generar inestabilidad política y disconformidad con el gobierno. Después del golpe de Estado encabezado por Pinochet en 1973, mágicamente los productos aparecieron y el desabastecimiento terminó.

Ignacio Díaz