El taller de Norma Berriolo en el FILBA

PONÉ EL CUERPO

El cuerpo en juego, letras y expresión corporal. Foto: Facebook | El cuerpo en juego

Montevideo fue por tercera vez consecutiva sede del Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires (FILBA). Por tal razón, entre el 23 y el 26 de setiembre en varios espacios culturales de la capital se realizaron charlas, conferencias y talleres, bajo el lema Cuerpo Presente. Precisamente en esa frontera entre las letras y la expresión corporal se posicionó el taller El Cuerpo en juego, que impartió Norma Berriolo sobre la base del libro homónimo de su autoría.

La bailarina, coreógrafa y docente de la Escuela Multidisciplinaria de Arte Dramático, coordinó este laboratorio de expresión y comunicación que se realizó el lunes 26 en el Centro Cultural de España. Se trató de una instancia en la que cada participante puso su cuerpo en juego; un juego personal, un juego que cada uno eligió y transmitió corporalmente a través de las distintas reglas que dispuso la coordinadora.

La consigna de Berriolo era simple: con música de fondo los participantes debían recorrer el espacio libremente valiéndose de las expresiones corporales que quisieran. Cada uno eligió una forma de caminar, inspirado por la música y utilizando cada parte de su cuerpo. A medida que avanzaba el ejercicio, los movimientos de unos contagiaron a los demás cuerpos en acción, con lo que se formó una especie de coreografía espontánea. Luego, también al ritmo de la música, cada uno de los presentes decidió hacer su propia interpretación de esa danza grupal.

La siguiente consigna les pedía escribir con el cuerpo; nuevamente utilizando la música como musa inspiradora. Primero fueron letras sueltas, que luego formaron palabras y que más adelante se transformaron en frases con significado; en poemas personales, en cuerpos libres expresando su sentir.

Diez personas participaron de esta actividad, cada una distinta, con diferentes expectativas y diferentes personalidades, que generaron con sus peculiares maneras de expresión, un ambiente fantástico. Al final del encuentro hubo una instancia de expresión donde cada persona transmitió, ahora sí con palabras, cómo se sintió. Fue un momento emotivo en el que cada participante se abrió frente a las otras personas, desconocidas, como si fueran compañeros de toda la vida.

Andrea Fernández