Otra forma de economizar el mundo

PRIMAVERA CONSTANTE

 

Organización de los fractales. Ilustración: Sofía Sánchez / SdR

Ante la poca capacidad de generar dinero de manera tradicional, una nueva alternativa económica se extiende cada vez más por Latinoamérica a través de la idea de la abundancia financiera comunitaria o como una gran estafa piramidal. Gestado bajo el nombre de Telar de Mujeres o Telares de la Abundancia, el sistema funciona a través de una asociación de personas unidas por la confianza. Tiene como fin cambiar la visión de escasez y comenzar a visualizar más la abundancia mediante un depósito económico que luego se multiplicará en una cifra mayor de la invertida. El crecimiento monetario solo se logra mediante el trabajo grupal y la adhesión de nuevas personas, con el propósito de obtener una mejor vida económica a través de valores de empoderamiento.

Este sistema visualizado como el gráfico de una flor o un mandala, propone invertir como única vez, sumas que van desde los 190 dólares a más de mil dólares -depende del mandala- para transformarlo luego en una ganancia de ocho veces más de lo invertido. Las sumas monetarias están delimitadas según las probabilidades y condiciones de inversión de los integrantes, como también la capacidad de atraer más personas que integren el esquema de inversión y permitan su funcionamiento.

Como alude su nombre, inicialmente el Telar de Mujeres estuvo pensado por y para féminas, no se permitían hombres así como tampoco abogadas u oficiales de gobierno. La viralización del sistema dio un giro al incluir a toda persona de cualquier sexo que se rija por los valores de buena voluntad y trabajo en equipo.

Cada flor está compuesta por quince personas divididas en cuatro niveles, nombrados cada uno como un elemento de la naturaleza: agua, tierra, aire y fuego. El centro de la flor o estado “agua” está ocupado por una persona y cuando se está en esa posición es que se recibe el regalo económico. El nivel anterior, que corresponde al estado “tierra” y está compuesto por dos personas, permite adoptar el rol de apoyo motivacional para que los cuatro integrantes del estado “aire” consigan ocho participantes. Los ocho “fuegos” que conforman el último estado tienen la tarea de avivar el fractal económico, con el depósito del dinero que se entrega al beneficiario central (en el estado “agua”, quien recibe ocho veces su inversión inicial, cuando estuvo en el lugar de fuego).

Una vez realizado el depósito, la persona del centro abandona la flor de la abundancia y permite que sus dos precedentes, en modo mitosis, formen cada uno una flor distinta en rol de centros o estado “agua”. Los que representaban “aire” pasan a ser “tierra” de las nuevas flores, y los “fuegos” pasan al estado “aire”, de manera que dejan ocho lugares en cada flor para ser integrados por nuevos fuegos que le dan vida al sistema de crecimiento económico.

Organización de los fractales / Ilustración: Sofía Sánchez/SdR

La sustentabilidad de esta asociación se basa en la adhesión constante de personas para conformar los fractales o flores de manera extensible. Sobre esta sustentabilidad arraigada a una visión diferente del uso del dinero, la necesidad de confianza y la buena voluntad de cambio, el tramado impone como regla confiar en los otros, despojarse de la hegemonía que delimita la plata y pensar en un todo más que en la suma de las partes para abandonar la posición unitaria.

México y Perú fueron ya escenarios de estas estructuras económicas no formales que dejaron a muchos sin poder cobrar siquiera lo que habían invertido. Para entonces surgió un contradiscurso que tacha a este tipo de organización de gran estafa, que solo hipnotizan con la idea de multiplicar ganancias que nunca van a materializarse.

La Estafa Piramidal o Esquema Ponzi plantea un quiebre en el funcionamiento por necesitar siempre nuevos integrantes que realicen el depósito y permitan la conformación de los Telares de forma continua. Esta argumentación plantea que el acuerdo llega a un punto de quiebre, donde el beneficiado convence y engaña al resto de los participantes. La necesidad de extensión es infinita y continua. Siempre ha de necesitar personas nuevas que integren las flores pero también aquellas que fueron centro y recibieron el dinero, pueden volver a conformar otra flor de igual o mayor depósito de dinero. Las posibilidades de participar y la integración de los roles jamás se acaban si los propios involucrados quieren que prospere ese empoderamiento.

En Uruguay se ha hecho viral en los últimos meses y ha logrado la adhesión de integrantes de cualquier edad. Inclusive en el caso de no llegar al monto -por ejemplo, 190 dólares- existe la opción de asociarse entre dos o más para representar un pétalo de la flor y repartir luego las ganancias que se produzcan en la etapa final.

Para no perder fuerza, los fractales se han adherido a redes de comunicación que le permitan el incremento y la latencia de los valores. Grupos de Whatsapp que dan la bienvenida a la conformación de los telares, guían la distribución de las personas, alientan a conseguir nuevos integrantes y funcionan de referencia para hacer los depósitos de dinero por agencias de giros o bancos.

Para algunos, la idea tiene poca probabilidad de prosperar y deshacerse de las formas tradicionales económicas resulta imposible. Para otros, la base de confianza, la unión de fuerzas y la conciencia grupal permite nuevas formas de administrarse, eludir viejos sistemas y ser abundantes, lejos de la competencia entre unos y otros.

Sofía Sánchez