Un film que rinde tributo a la cantante tropical Gilda

CORAZÓN VALIENTE

Foto: Facebook "GILDA, no me arrepiento de este amor"

Con emotividad y precisión se desarrolla el film biográfico sobre Miriam Alejandra Bianchi, más conocida como Gilda, en el que se alimenta la imagen de heroína de los humildes. De maestra jardinera a cantante referente, Gilda pasó a ser idolatrada por aquellas personas con grandes sueños. La directora Lorena Muñoz enfatiza la otra cara del éxito de la cantante: el papel de esposa y madre que estuvo ausente con un corazón dividido entre sus fans y su familia.

Se trata de una historia cuidada, tanto para sus íntimos como para sus fanáticos, con pocos giros dramáticos, pero con una brillante interpretación de Natalia Oreiro que parece haber nacido para el papel. La narración logra identificar y recordar los años de la carrera de la artista con varios condimentos inolvidables como los vestuarios y programas televisivos de la época o la existencia del cassette cuando presentan sus primeras canciones y la bautizan Gilda. Como reina de la movida tropical, la artista transitó por varios conflictos sentimentales como la muerte de su padre y la tenaz oposición a su vocación por parte de su esposo y su madre.

La película muestra a la protagonista como una heroína femenina que triunfa en un mundo machista donde el estereotipo de mujer es ser voluptuosa y atrevida. Sin embargo, Gilda demostró que el cuerpo no es lo principal cuando una voz talentosa con letras personales llegan a toda una generación. La diferencia, que en sus inicios le jugó en contra, la transformó en única y original. Fue idolatrada a tal punto por sus seguidores que le crearon un santuario en el lugar donde murió. En la película se muestra cuando una madre le dice a la cantante que su hija se curó de diabetes escuchando su música y le pide que la toque. Gilda se sorprende y niega tales poderes. En ese momento, se acerca Juan Carlos “Toti” Giménez, compositor y tecladista de la cantante, y le dice: “Dale, tocala y vámonos”, lo cual que exalta la leyenda de que es una santa y hace milagros.

Su vida como artista comenzó respondiendo al aviso de un periódico donde se buscaba vocalista para un grupo de cumbia. Allí fue donde conoció a Toti, con quien inició una relación artística y luego sentimental (apenas insinuada en el film) fundamental para su éxito. En el ambiente la banda gustaba pero era evidente que Gilda no era del palo. La cantante quiso abandonar, pero Toti nunca se rindió: estaba convencido de que Gilda triunfaría.

Su pasión y determinación, su talento escondido y el impulso de su mánager fueron la fórmula perfecta para su ascenso. Gilda, compositora de canciones inolvidables como “Corazón valiente”, “Corazón herido”, “Tu cárcel”, “Fuiste” y “No me arrepiento de este amor” hizo cantar y bailar a los privilegiados seguidores que vivieron sus shows en vivo.

Jorge Núñez