La realidad distorsionada que viven los empleados de McDonald’s

EL MCNEGOCIO

Individualismo y colesterol alto, la dieta de los jóvenes que trabajan en McDonald's. Foto: SdR / Valentina Silva.

Combos, restaurantes repletos, Ronald McDonald’s te espera con una sonrisa reluciente y te invita a pasar. Son elementos que esconden una realidad diferente detrás del mostrador, donde jóvenes operarios no ven el gesto feliz del payaso, sino que son explotados y obligados a sumergirse en una realidad distorsionada.

Sala de Redacción asistió a la jornada de “Puertas Abiertas” que organizó McDonald’s para vivenciar la realidad de los empleados. La guía de la visita fue una empleada del área de comunicación, una mujer con autoridad y actitud.

“Limpiame acá”, pidió reiteradas veces a los empleados con voz firme pero con una sonrisa que simulaban simpatía y revelaba prepotencia. “Sonrían chicos”, demandó para que las fotos de la visita salieran bien. Los empleados, ubicados jerárquicamente por debajo de ella, obedecieron con pasividad y la cabeza gacha.

Fernanda Aguirre, secretaria general del Sindicato Único Gastronómico y Hotelero del Uruguay (SUGHU), se refirió a los valores que imprime este emporio de explotación en sus trabajadores.

“Los valores que reivindica McDonald’s educativamente, que además trabaja con una población joven, es el individualismo, la obsecuencia y la competencia en vez de la colaboración”, y agregó que no sólo imponen una organización de trabajo, sino algo más complejo. “Tienen una ideología que promueve valores como la competencia y la rivalidad”; entonces el trabajador se autodenomina como “buen trabajador” cuando es obsecuente. “Todo esto, dificulta cualquier tipo de organización, inclusive la sindical”.

La empresa hace sentir a sus empleados como parte de ellos. Paula trabajó desde los 15 a los 17 años en McDonald’s, y en sus años en la compañía observó que se ejercía una presión indirecta sobre los trabajadores con frases como: “¿No te vas a quedar? “Necesitamos ayuda”. Todo ello conforma “una carga moral y psicológica en la que tenían que ayudarlos porque estábamos todo con la camiseta puesta”.

Otro punto de conflicto son los despidos, que no se dan de forma directa, sino que la empresa incentiva a que los mismos empleados abandonen su puesto a través del hostigamiento. “No son casos aislados, eligen a los encargados con determinado perfil, manipuladores y déspotas en la mayoría de los casos”, para que de esta manera aislar al trabajador de sus compañeros y hacer que renuncie.

Fernanda Aguirre advirtió que la empresa “trabaja al borde de la ley, tienen las peores interpretaciones de la legislación vigente”. Desde el sindicato consideran que violan la legislación con respecto a las formas contractuales y se defienden con estudios jurídicos prestigiosos en desmedro de las condiciones de los trabajadores. Según ella, la empresa de comida rápida mantiene “en negro”a gurises de 17 años y transgrede la normativa del trabajo infantil, ya que estos cumplen su labor en horas de la noche, es decir entre las 22 y 06 horas.

Otro tema que moviliza a la gremial es el de las horas extras. Aguirre afirmó que ese tiempo agregado de trabajo no es declarado formalmente y que los empleados de la cadena son obligados a cumplirla: “o hacés las horas extras, o te vas”.

Ani Durán, integrante del Comité Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (CETI), en representación del PIT-CNT, manifestó que realizaron denuncias ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la ONU, y en consecuencia “los tipos cambiaron el perfil, ahora cumplen con los reglamentos”.

El amparo que reciben los menores por parte de INAU (Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay), es la obtención de permisos para que trabajen, pese a que “es un trabajo de riesgo porque siempre tenés accidentes de trabajo, es muy común que se corten en las mesas metálicas, se abran un brazo o se quiebren”.

Actualmente existe una regulación por la que las autoridades del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), realizan inspecciones y notifican si existen irregularidades con respecto a la labor de menores. Según Durán, a diferencia del INAU, la cartera estatal tiene la potestad de cerrar el local en caso de infracciones.

Precisamente desde el Estado, el diputado del Partido por la Victoria del Pueblo, Luis Puig, dijo que los resultados no han sido satisfactorios porque el problema central es la imposibilidad de acercamiento a los trabajadores, que están “bajo presiones y con miedo”. “Hemos tratado más de una vez de que fueran por la Comisión de Legislación del Trabajo, porque sabemos cuál es la situación de explotación en McDonald’s, las condiciones de trabajo que imposibilitan la sindicalización”, agregó el diputado.

Un mal estomacal

La primera etapa de trabajo es similar a una luna de miel. A los pibes los nombran empleado del mes; sin embargo, todo ese ambiente de bienestar comienza a deteriorarse a causa de la gran cantidad de trabajo a realizar. Los trabajadores pasan por todos los sectores del restaurante, como la limpieza de baños y pisos, la atención al público, cumplir labores en la cocina, y esas acciones son recompensadas con una o dos fetas de queso en el almuerzo, que son anotadas en una pizarra.

Sobre estos premios, Durán comentó que “los chicos salen con colesterol alto, la comida es terrible, todos comen ahí. Salvo los que trabajan en otros horarios, como en la hora del té, todos comen la hamburguesa, todo es frito y hace mal”.

Por su parte, Aguirre contó que han tenido problemas con la alimentación de los empleados, y citó como ejemplo a un colectivo de chicas menores de 25 años, todas ellas estudiantes. Las jóvenes padecieron “altos niveles de colesterol”; No obstante, para poder acceder al menú saludable, debían obtener un “puntaje extraordinario”, y para lograr esa marca estaban obligadas a “delatar a algún compañero en algo o teniendo un nivel de obsecuencia mayor al resto”.

La Inspección Nacional del Trabajo Infantil y Adolescente del INAU, tiene como objetivo la protección del trabajo de los adolescentes a partir de los 15 años. Los inspectores dijeron a SdR no tener permiso para hacer declaraciones, pero manifestaron estar al tanto de las recompensas y el padecimiento de colesterol de los menores. Según funcionarios del departamento, los empleados no son obligados a consumir los alimentos de la empresa, pero no pueden llevar comida al recinto.

Según Durán, hay una regulación que comprende también al permiso del menor, todo eso bajo inspección del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS). Dijo que la mayoría de los controles se realizan en temporada alta, sobre las costas de Canelones, Maldonado y Rocha, y el problema que se reitera es el de los horarios, donde los menores trabajan hasta la medianoche, cuando en realidad tienen permitido hasta las 22. Los chicos “pueden trabajar en una serie de tareas, reciben la cocina como auxiliares, pero no pueden trabajar en cosas peligrosas”.

En lo referido a la paga, la representante del CETI manifestó que no se les remunera menos por ser menores, pero sí respecto a un mayor que trabaja ocho horas. Pueden suceder excepciones por temas familiares, lo que le permite al chico cumplir un horario más extenso. Pero esto conlleva otro problema, que es el descanso, a lo que Durán manifestó que “los gurises salen de trabajar y no se van a dormir, se enganchan con la movida playera y siguen hasta las cuatro de la mañana, duermen en la playa y después vuelven al trabajo, porque son gurises y es parte de su diversión”.

“Cuando entré a trabajar en los 90 me podía sentar arriba de los expedientes de McDonald’s, teníamos denuncias de lo que pidas, había como 400 casos”, informó Ani Durán. Las madres iban con sus chicos por casos de maltrato y no pasaba nada, pero el directorio de aquel entonces “se las perdonó porque INAU tiene una relación especial con ellos”.

Esa relación especial se basa en la oportunidad que da la empresa de comida rápida a los menores que viven en INAU, para que trabajen en sus locales y de esa forma, obtengan su primera experiencia laboral. No todos los chicos pasan por la multinacional, debido a que esta exige que tengan ciclo básico completo.

“McDonald’s es una de los pocas experiencias que tienen estos chicos, porque no tienen otras anteriores de tipo laboral y tampoco una familia que los apoye. Con todos los defectos que tiene, es una buena referencia laboral”, argumentó Durán.

Respecto a este vínculo, Fernanda Aguirre, representante del SUGHU, dijo que “es una lavada de cara, marketing” y forma parte de las campañas de imagen solidaria y contribución a la realidad, pero “el tema es en qué condiciones insertan a la juventud en el mundo del trabajo”.

Actualmente no hay expedientes abiertos sobre problemas relacionados con esta cadena de restaurantes cuya central es de origen estadounidense, pero siempre los hubo, desde que desembarcó en nuestro país a comienzos de los años 90. A pesar de este panorama, Durán comentó que la compañía posee un buen entendimiento con el INAU.

Todas las hamburguesas que salen defectuosas, producidas por un frigorífico del departamento de Tacuarembó que abastece a la empresa, son donadas al órgano que vela por los derechos y bienestar de los menores y, de esta manera se establece una simbiosis entre ambas organizaciones.

Aldo Mattos / Valentina Silva