Movilización contra la instalación de una nueva planta de pasta de celulosa

¿LA TERCERA ES LA VENCIDA?

Durante la sexta marcha en defensa del agua, la tierra y la vida, el 9 de mayo de 2014. Foto: RebelArte

La noche había caído sobre Montevideo y la silueta de cientos de personas se percibían entre las sombras y un creciente murmullo se extendía a lo largo de la explanada de la Universidad. Poco antes de las 20 horas del viernes 21 de octubre esas siluetas salieron a la luz de 18 de Julio y los murmullos se transformaron en gritos. Ocupando media vía a lo largo de una cuadra, la manifestación partió en dirección al centro de Montevideo.

Tras una pancarta que expresaba el rechazo a la instalación de la tercera planta de pasta de celulosa que proyecta instalar la empresa UPM, se alineo una variopinta columna convocada por la Asamblea Nacional Permanente. Esta coordinación de colectivos sociales que une fuerzas por la tierra y los bienes naturales ha sido la referencia en la oposición a grandes emprendimientos “extractivistas” en los últimos años, como el proyecto minero de Aratirí, la soja, las plantas de celulosa o el fracking. Desde su nacimiento ha convocado a varias marchas nacionales que congregaron a miles de personas afectadas por estos proyectos de distintos puntos del país.

Esta movilización, sin embargo, era más humilde. No tenía carácter “nacional”, lo que era bastante notorio en una primera mirada sobre los manifestantes. El predominio era juvenil, desde quienes lo hacen uniformados de negro, pasando por muchos con vestimenta multicolor, la colectividad que reivindica a los charrúas o integrantes de algunos sindicatos y de la FEUU. No estaban presentes los caballos venidos del interior profundo, ni los carros de clasificadores, ni tampoco destacaba la presencia canaria de los próximos a Sauce con sus características banderas de Artigas. Estos últimos están embarcados en una titánica campaña contra la soja en el departamento de Canelones, explican desde la organización. Están juntando firmas que entregarán próximamente a la Intendencia de ese departamento. Proyectan hacerlo el 18 de noviembre y esta marcha se les ha cruzado en el camino, por lo que las fuerzas se desconcentraron. Según comentaron, este trabajo se va a traducir en el aumento de la convocatoria en próximas movilizaciones.

Así, esta marcha se pobló de consignas capitalinas. Además del tradicional grito “la tierra no se vende, se defiende”, se escucharon consignas contra el capital, el Estado y los “megaproyectos”. La marcha recorrió la principal avenida hasta Vázquez. para luego, por Constituyente, llegar hasta el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca. Allí, una camioneta se colocó cruzada en la calle, deteniendo a los presentes y una oradora se dirigió a leer un breve texto. Desde esas páginas señaló al MGAP como uno de los responsables de lo que pasa en el campo, quien desde el Gabinete Nacional de Bioseguridad “autoriza los alimentos transgénicos dentro del territorio”.

Acto seguido, la movilización prosiguió por 18 de Julio hasta la Plaza Cagancha, para dar lectura a la proclama final de la marcha. Allí, la voz de un estudiante hizo sentir las principales razones de la convocatoria. El punto neurálgico estuvo en los acuerdos del gobierno con UPM para la instalación de una nueva planta de pasta de celulosa, proyecto al que ven como una “entrega de nuestra soberanía” que “acarrea nefastas consecuencias sobre nuestros bienes naturales, el agua y la tierra”. Otra consecuencia ha sido la reducción de la superficie destinada a producir alimentos, además de “la concentración, extranjerización y depredación de la tierra”, siendo Montes del Plata y UPM los principales latifundistas en el país.

También señalaron que estos proyectos no apuestan a impulsar la industria nacional y que trabajan con un muy reducido número de operarios. Estas empresas, que gozan de variados beneficios fiscales, han dejado graves consecuencias sociales en los lugares donde se han instalado. Por estos motivos exigen que se frene este proyecto y el modelo forestal de monocultivo para proteger “la industria nacional y a quien habita y trabaja la tierra”. Anunciaron que seguirán movilizados para detener estas políticas. Y tras las consignas “por el agua, por la tierra, por la vida, por nuestra soberanía”, los presentes comenzaron a desparramarse por las calles montevideanas comentando las movilizaciones previstas para las próximas semanas.

Bruno Lasa