Dilma Rousseff visitó Uruguay en defensa de la democracia

CONTRA LOS HERALDOS NEGROS

 

Durante la actividad del Frente Amplio. Foto: Sofía Sánchez / SdR

La expresidenta de Brasil, Dilma Rousseff, realizó su primer viaje al exterior luego de haber sido depuesta de su cargo el pasado 31 de agosto. Invitada a participar de una “Jornada Continental por la Democracia y contra el Neoliberalismo”, el viernes 4 de noviembre llegó a Uruguay acogida por el partido de gobierno, Frente Amplio, y el PIT-CNT, representante único del movimiento sindical.

En la Huella de Seregni, la casa del Frente Amplio, Rousseff realizó una conferencia de prensa y luego un acto público denominado “Yo defiendo la democracia. Dilma en Uruguay”. Durante el acto señaló que “Uruguay es vanguardia”, y recordó que los uruguayos “estudiaron antes que nosotros, tuvieron saneamiento antes que nosotros, construyeron la jornada de 8 horas y el voto femenino. Un país, una propuesta, una comunidad tiene que estar a favor del derecho a las oportunidades de las personas, esa es la gran igualdad”, dijo como preámbulo, para comprometer a los uruguayos en esta cruzada contra el avance neoliberal. Rousseff destacó que la posición que se adopte desde aquí “va a ser extremadamente simbólica para todos los que luchan por la democracia en América Latina”.

Durante la conferencia de prensa, que comenzó sobre las 18:30 horas y tuvo una duración de cuarenta y cinco minutos, contó con la compañía del presidente del Frente Amplio, Javier Miranda. El primer tema planteado fue la crisis que vive el sistema político brasileño. Rousseff explicó que existe un “problema serio de gobernabilidad” que radica en la necesidad de hacer alianzas con las ideologías de centro, representadas por el Partido de Movimiento Democrático Brasileño (PMDB). Tradicionalmente ese sector estuvo volcado a las ideas progresistas pero actualmente es “aliado de la derecha”. La presidencia de Rousseff se alineó a la izquierda, pero el congreso está dominado actualmente por los conservadores. “El gobierno de Fernando Henrique Cardoso necesitaba tres partidos para formar las mayorías simples y cuatro para alcanzar la mayoría de dos tercios. (Luiz Inácio) Lula (Da Silva) precisaba seis para simples y entre ocho y doce para los dos tercios. Yo precisé catorce para simples y veinte para dos tercios, era ingobernable”, afirmó.

Brasil sufre una crisis distributiva por haber tenido tradicionalmente una “cultura impositiva altamente regresiva”. La exmandataria consideró que esta crisis política agrava la crisis económica que se vive actualmente, debido a que se busca retroceder sobre las políticas distributivas realizadas por el Partido de los Trabajadores durante 13 años en el gobierno. Además auguró futuros intentos de privatización de recursos naturales del país.

Otro de los temas abordado con insistencia fue la situación política que atraviesa Venezuela y su consideración ante la posible aplicación de la cláusula democrática que excluya al país del Mercosur. De forma tajante, Rousseff consideró que si se aplicara la cláusula democrática para Venezuela también debería aplicarse a Brasil, “para todos o ninguno”, dijo, y afirmó que “el Mercosur se encuentra en una situación lamentable”. Por eso, consideró necesario fortalecer el bloque regional a través del Mercosur, la Unasur y la Celac, “lo cual no impide tener flexibilidad”,  y explicó que Venezuela “es un buen aliado” y que intentar una salida pacífica de la situación compleja en la que se encuentra “es beneficioso para todo el continente”. Rousseff consideró necesario problematizar los acuerdos de libre comercio, debido a que una parte importante de las poblaciones dependen de éstos.  También explicó que los acuerdos con la Unión Europea no se logran debido a las negativas de Irlanda, Francia y Polonia, que verían perjudicados sus productos agrícolas.

Además, destacó la “actitud corajuda” del gobierno uruguayo en el traspaso de la presidencia del Mercosur a Venezuela, “una actitud íntegra y vertical” para preservar la institución e intentar siempre la negociación pacífica.

Incierto Horizonte

En Brasil las encuestas ubican a Lula Da Silva en primer lugar y la reconstrucción política del Partido de los Trabajadores parece tener asidero. Pero Dilma Rousseff se mostró cautelosa ante estos datos y explicó que “durante los últimos tiempos (Lula Da Silva) fue sometido por los grupos de medios de Brasil a un proceso monstruoso de deconstrucción de su imagen. Contrario al proceso sufrido aumentó el número de personas que lo votaría y cada vez más reconocen una persecución hacia él”.

Rousseff consideró que “las variables en Brasil están extremadamente indefinidas” y no existe ningún analista que tenga certeza del devenir político y económico, debido a que “no se sabe actualmente qué está aconteciendo y cuáles serán los desdoblamientos de la operación Lava Jato”. Recientemente, la corrupción, que durante los últimos años estaba centrada en el Partido de los Trabajadores, alcanzó a otros partidos y la incertidumbre es la principal percepción a nivel político.

Lo que sí pudo asegurar la ex mandataria es el gran temor de sus adversarios a la candidatura de Lula Da Silva en las elecciones de octubre y noviembre de 2018, por lo cual consideró que el golpe actual termina cuando se evite esa candidatura.

La democracia de Brasil no es la única que está en crisis y “la forma en que se da el proceso de concentración de renta en el mundo explica la crisis del sistema democrático, no puede haber democracia cuando la riqueza está concentrada en el 1 por ciento, porque el nivel de protestas es monumental”.

La última presidenta electa de Brasil advirtió el surgimiento de “partidos de derecha casi neofascistas que no toleran ideas divergentes”, como aconteció en Paraguay y Honduras y como acontece con Donald Trump en Estados Unidos. Brasil atraviesa un proceso de radicalización de la política que es acompañado de una violencia policial que no se veía desde hacía muchos años, ante un silencio general de los medios.

Dilma Rousseff se despidió diciendo que “la democracia es la garantía” y a SdR le quedó en el tintero preguntarle: ¿Cuál es la autocrítica que realiza después de haberle dado espacios a quienes la apartaron de su legítima presidencia?

Gerardo Barbieri