Drogas de sumisión

NI SUMISA, NI DEVOTA

Burundanga, la droga de la sumisión. Foto: UnSplash.La primera alerta llegó luego de que circulara hace unos meses un audio por WhatsApp de una chica que aparentemente fue drogada con burundanga por vía aérea y sin contacto, en un ómnibus de transporte capitalino. El caso tuvo repercusión e incluso se hizo una denuncia pública. Un segundo hecho fue la muerte de cinco jóvenes en Argentina por consumir la pastilla Superman en una fiesta electrónica. “Probé la Superman unas diez veces. Te tomás la pastilla y tenés que esperar unos 40 minutos. Ahí se te viene todo. Se te dilatan las pupilas, el corazón te empieza a latir con fuerza y quedás en estado de euforia. Se te seca la garganta y la sed es insoportable. No te queda otra que bailar y divertirte”, explicó un joven de 26 años al portal Big Bang News.

Desde que comenzamos a salir a los bailes nuestros padres suelen darnos una serie de consejos, como no aceptar bebidas de desconocidos o tomar de botellas abiertas. Las drogas de sumisión son un hecho y se utilizan en todo el mundo para facilitar robos o abusos sexuales. Según un artículo que publicó El Observador, en 1996 se incautó por primera vez en el Aeropuerto de Carrasco este tipo de droga; dos décadas después y por un proyecto presentado en 2014 que pretendía tomar muestras de efluentes para determinar qué drogas circulaban en el ambiente nocturno. Tal proyecto se ejecutó por parte del Polo Tecnológico de Pando, una Unidad Académica de la Facultad de Química dedicada a la investigación, desarrollo e innovación, a cargo de Eleuterio Umpierrez. El experto contó que durante una reciente investigación se tomaron en un baile 28 muestras alternadas a lo largo de la noche y se obtuvo como resultado que la sustancia de consumo más frecuente (84%) fue la cocaína; sin embargo, también se detectó  la presencia de drogas de sumisión. Si bien los investigadores no descartaban la posibilidad de detectr tales sustanciasestaban dentro de las expectativas habría que reflexionar qué implica su presencia en un ambiente donde la gente va a divertirse.

Burundanga es el nombre vulgar que recibe la escopolamina. Estas drogas, que pueden producirse de forma casera, tienen la presentación líquida y sólida. En un comienzo se la conocía como droga de abuso sexual y luego comenzó a ser utilizada para otros fines. “Las sustancias psicoactivas son utilizadas para manipular la voluntad de las personas o modificar su comportamiento con fines delictivos. En estas situaciones los efectos farmacológicos de la sustancia administrada evitan que la víctima se encuentre en condiciones de prestar su consentimiento legal o de presentar resistencia a su atacante. Esto es lo que se conoce como sumisión química”, publicó el diario La Razón de España.

Al respecto, Umpierrez comentó a Sala de Redacción que todas las sustancias actúan de distinto modo, pero lo común es la pérdida de memoria temporal. “Actuás como si estuvieras bien, podés incluso consentir una relación sexual, pero en determinado momento, cuando pasa el efecto te percatás de que pasaron cosas, no entendés cómo fue, perdés toda esa información, hay un tiempo que te falta en la memoria”.

En Argentina, Carlos Damín, director de Toxicología del Hospital Fernández, mencionó en una entrevista con La Nación, que para que la droga surta efecto debe pasar un tiempo y que “las llamadas ‘viudas negras’ utilizan gotas de burundanga en bebidas, y luego de una larga charla, adormecen a los hombres, los llevan a sus casas y luego les roban. Produce un cuadro sintomático que puede ser aprovechado por los delincuentes, pues causa mareos, presión en el cuello, más presión cardíaca, boca pastosa, sensación de ahogo, desorientación y, dependiendo de la dosis ingerida, puede generar alucinaciones”.

El portal Enfermería de Urgencias menciona la existencia de un antídoto: fisostigmina (antilirium). “Se suele reservar para los casos en los que se presente delirio, coma, o graves taquiarritmias debido al riesgo de hipotensión y convulsiones. Este medicamento suele provocar una mejoría inmediata, pero debido a su corta vida media, suelen ser necesarias sucesivas dosis con intervalos de quince minutos”.

Flavia Curbelo