Controversias ante la obligatoriedad de la vacuna contra el HPV

BATALLANDO CUIDADOS

 

Foto: Presidencia

La obligatoriedad de la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (HPV) “no tiene fundamentos”, explicó a SdR Lilián Abrasinkas, directora de Mujer y Salud en Uruguay (MYSU). Para Abrasinkas, los argumentos que expuso el Ministerio de Salud (MS) para imponerla no están sustentados en evidencias que se puedan corroborar.

Jorge Quian, director General de Salud, afirmó que todas las vacunas que están dentro del calendario uruguayo son obligatorias. “Todas”, remarcó. Además, respaldó esta decisión en que en junio de este año la Comisión Asesora de Vacunas del Ministerio de Salud aconsejó que debía incorporarse al calendario. Sin embargo, Abrasinkas discute la legalidad de esta decisión, según explica la ley 18.335: “es muy clara en que cada persona debe tener derecho a dar su consentimiento o a negarse a una intervención médica o farmacológica”.

La vacuna se incorporó desde 2006 al calendario de varios países desarrollados. Para medir su eficacia para prevenir el cáncer de cuello uterino habría que esperar más de 30 años (ya que se produce sobre todo en mujeres de entre 30 y 40 años). No obstante, Quian aseguró que si bien se necesita ese tiempo para evaluarla, “hay absolutas comprobaciones de su positivo”, y que en estos 10 años se ha podido observar la disminución de la circulación del virus y la menor frecuencia de lesiones premalignas.

Abracinskas considera que es sesgada la información del MS respecto a la inocuidad de la vacuna, pone en duda el sistema de control de las niñas que han sido vacunadas y la evidencia de que la circulación del virus haya disminuido, y se pregunta “¿de dónde sacó esto Quian y por qué niega que hay efectos secundarios si en el mundo se está haciendo un llamado de alerta  al respecto?”, sentenció refiriéndose a los casos adversos reportados en varios países.

El jerarca sostuvo que los efectos son los mismos que los de todas las vacunas: dolor, enrojecimiento en el sitio de  la inyección y malestar general. Enfatizó que según estudios científicos no hay efectos adversos graves que se puedan comprobar. Sin embargo, en Dinamarca se está exigiendo que las investigaciones en relación a estos efectos sean independientes de la industria que fabrica las vacunas, cosa que hoy no sucede, y según manifiesta Abracinskas está afectado por los intereses económicos que hay de por medio.

La activista recordó que en España existe una asociación de personas afectadas por la vacuna que se opone a relativizar las consecuencias y resaltó que hay casos reportados de muertes en España, Estados Unidos y México. Agregó además que el Colegio de Pediatras de Estados Unidos han detectado un alto porcentaje de casos de mal funcionamiento ovárico en niñas que han sido vacunadas, desarrollando por ejemplo menopausias precoces a 2 años de darse la vacuna.

El ginecólogo y ex subsecretario del MS, Leonel Briozzo, consideró que si bien es un gran avance científico en la lucha contra el HPV y contra el cáncer del cuello uterino, no debería ser obligatoria, ya que la vacuna sólo cubre dos de las cepas de HPV que pueden causar cáncer de cuello de útero, “siendo que existen otras que también lo pueden causar y no están cubiertas”, explicó. A Briozzo le preocupa que el imaginario colectivo la equipare con otras vacunas que previenen el 100 por ciento de las cepas, y que eso genere una  “falsa seguridad” de que la enfermedad está cubierta, lo que podría generar que disminuyan los controles preventivos.

Quian relativizó que no se vayan a cumplir los controles porque haya una herramienta más para combatir la enfermedad y agregó que el HPV es la principal enfermedad de transmisión sexual en el mundo, “esta vacuna cubre cuatro serotipos de los cuales dos están incluidos en el 70 por ciento de los cánceres de cuello uterino”, afirmó, y agregó que actualmente hay un porcentaje alto de mujeres que no se hacen los controles establecidos. El jerarca destacó que además el ministerio está trabajando en la promoción de la salud sexual y reproductiva, aspecto en el que justamente se debe poner el foco para Abrasinkas.

Quian insistió en que la vacuna está siendo recomendada cada vez más en el mundo y en que no hay razones para que el caso de Uruguay sea diferente. Sin embargo, la directora de MYSU explicó que sin protección en cada relación sexual, sin la realización del Papanicolau (PAP) periódicamente a partir de los 25 años y sin tratar a las mujeres cuando se detecta una lesión, “la vacuna no sirve para nada”.

Explicó que ésta tiene un comportamiento distinto al resto de las vacunas obligatorias, porque no funciona con todas las cepas. Abracinskas realizó una analogía con la vacuna de la gripe, que no cubre todas las cepas y no es obligatoria, pero Quian consideró que este caso es distinto porque la vacuna contra la gripe se aplica anualmente y cada año cambian las cepas que cubre.

Conejillas de india

Existe cierta tendencia mundial a realizar intervenciones médicas y farmacológicas de forma preventiva en personas sanas, “como si influyeran de manera inocente sin ningún tipo de efecto adverso”, afirmó a SdR Virginia Cardozo, doctora comunitaria, que fue candidata a intendenta de Montevideo en las últimas elecciones municipales.

Cardozo manifestó que en el caso de esta vacuna aún no ha pasado el tiempo suficiente como para tener las evidencias científicas acerca de su  eficacia, y es por eso que no le parece correcto que se someta a las niñas de 12 años a tal intervención, siendo que además se han reportado casos adversos en el mundo.

Tanto Cardozo como Abracinskas defienden el derecho a la libertad de decisión y coinciden en que el dinero utilizado en la compra de las vacunas podría invertirse en mejorar la calidad de exámenes de prevención. Manifiestan a su vez la necesidad de mayor información para que cada persona pueda evaluar con su médico si quiere o no vacunar a sus hijas: “hasta que la vacuna fue gratuita y disponible, todo bien, porque se supera la situación de injusticia donde la economía es una limitación, pero tenemos que poder decidir”, expresó Abracinskas.

Explicó además que las mujeres tienen requerimientos de salud específicos que no son por enfermedades sino por las características de su cuerpo, como el comienzo de la menstruación, los anticonceptivos, el control de los embarazos, los partos, la menopausia y la infertilidad, entre otras cosas. A su entender, esta decisión forma parte de “una batalla que viene de hace años”, ya que históricamente han sido las mujeres las “conejillas de indias”, porque la industria médica se enriquece con sus necesidades específicas. Para demostrarlo utilizó como ejemplo a Uruguay, donde aún no es obligatoria pero ya se han gastados dos millones y medio de dólares en estas vacunas.

Para la activista, la “medicalización”, es decir las intervenciones médicas o farmacológicas excesivas o innecesarias en los cuerpos de las mujeres, “tienen un impacto brutal”. Abracinskas no sólo argumentó en contra de la obligatoriedad de la vacuna, sino que se refirió a un problema bastante más global y profundo: “las mujeres tenemos que decidir, se debe respetar nuestra autonomía”, reclamó.

Aiara Camacho

LA VOZ MÉDICA 

El virus del papiloma humano es el principal responsable del cáncer de cuello de útero y el 98 por ciento de los casos se desarrollan a partir de este virus, explicó a SdR la profesora de la cátedra ginecotológica del Hospital Pereira Rossell, Luciana Bertolino. En nuestro país, por este padecimiento se diagnostican 340 pacientes al año y mueren entre 120 y 140 personas.

Aunque no estuvo involucrada en la decisión del MS de imponer como obligatoria la vacuna contra el HPV desde 2017, Bertolino analizó que la recomendación aplicada hasta ahora “pudo no haber tenido la adhesión del público que se esperaba por múltiples factores: porque no se recomienda de forma adecuada o porque la población no está bien informada”.

Respecto a los resultados de la inoculación, cuestionados en varias partes del mundo, la médica señaló que a partir de ciertos estudios que se están llevando a cabo se observó que no sólo disminuyó la infección por HPV en las pacientes vacunadas, sino que también disminuyeron “otras lesiones como las verrugas que no evolucionan al cáncer y lesiones premalignas”. Esto lleva a inferir que va a disminuir el cáncer de cuello de útero aunque “esto lo vamos a ver con el paso del tiempo”, agregó.

Para Bertolino, el objetivo a nivel médico debe ser informar a la población respecto a los beneficios de la vacuna y “explicarle a la sociedad por qué desde la salud hay un gran interés” en la prevención del virus del papiloma humano. Admitió que entre las pacientes hay gran inseguridad sobre los efectos de la vacuna y dudas sobre sus beneficios.

La docente detalló que la vacuna tiene una mejor respuesta inmunológica en aquellas pacientes menores de 15 años que no han tenido relaciones sexuales ya que no tuvieron contacto con el virus. Además es beneficiosa para los hombres ya que su aplicación reduce otras patologías como el cáncer orofaringio o el cáncer anal. Bertolino indicó que en otros países ya se está implementando la vacuna en hombres. Mientras, el director de Salud, Jorge Quian, dijo recientemente a El Observador que se evaluarán las experiencias en otros países para analizar si se comienza a vacunar a los varones en nuestro país.

Lucia Di Iorio