Trabajadores de supermercados reclaman salario mínimo de 20 mil pesos

SE PONEN DE PUNTA

Foto: Facebook de FUECYS

El fin de semana los trabajadores del sector supermercados realizaron paros y “trancazos”. Desde el Disco de Avenida Italia y Propios en Montevideo al Ta Ta de Treinta y Tres. Del Super Express de La Teja a la Tienda Inglesa y el Devoto de Punta del Este. Sin distinciones territoriales, los trabajadores reclamaron un salario mínimo de 20 mil pesos y la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales con dos días de descanso. A pesar de las movilizaciones, el sector empresarial observa la situación con cautela y al momento no hay señales que indiquen una salida al conflicto.

A casi tres meses de comenzadas las negociaciones de la sexta ronda de Consejos de Salarios, empresarios y trabajadores no llegan a un consenso. “Las discrepancias (con los empresarios) van en todas las líneas. Planteamos nuestra plataforma directamente a la Cámara de Comercio para destrabar el proceso de negociación y conseguir acuerdos en términos generales. La respuesta fue que no. No solo que no se compartía el planteo sino que eso debería verse en cada subgrupo”, dijo a SdR Miguel Eredia, secretario general de la Federación Uruguaya de Empleados de Comercio y Servicios (FUECYS). Agregó además que los empresarios se opusieron con la misma fuerza a propuestas de corte social, como la licencia especial para los padres y madres que tienen hijos con discapacidad.

En la actualidad el salario mínimo en los supermercados es de 15.391 pesos por 44 horas de trabajo semanales y el panorama es similar en todo el grupo comercio y servicios, donde un 60 por ciento de los 400 mil trabajadores cobra menos de 20 mil pesos mensuales. El viernes pasado el Poder Ejecutivo comunicó que no pondrá trabas a los grupos de negociación para que trabajadores y empresarios lleguen a acuerdos que superen las pautas salariales fijadas.

“Vemos muy positiva la flexibilización propuesta por el Poder Ejecutivo con correctivos anuales en lugar de cada dieciocho meses”, afirmó Eredia, aunque recalcó que el objetivo del sector es “acercarse lo más posible al salario mínimo de 20 mil pesos”. En la cuenta, el presentismo es un problema. Según el secretario general de FUECYS, los empresarios lo cuentan como parte del salario, pero “la realidad es que la mayoría de los trabajadores no acceden a él”. “Un día faltás y perdés 2.400 pesos”, añadió. Esta cifra, contrastada con el salario mínimo del sector, significa un 15 por ciento de pérdida salarial.

Además, el sindicato entiende que el sector “está en crecimiento” y por tanto debe ser considerado como un sector dinámico y no intermedio para los ajustes salariales que, en un caso serían del 10 por ciento y en el otro del 8,5 por ciento. “Los propios integrantes de la Asociación de Supermercados del Uruguay (ASU) han sostenido que tienen un incremento en las ventas del rubro alimentación”, sostuvo Eredia. “Argumentan que no hay condiciones de crecimiento, pero los precios aumentan y los supermercados y los shopping siempre están llenos”, sentenció. Por su parte, la Comisión Directiva de ASU ha decidido “llamarse a silencio para no entorpecer la negociación en los Consejos de Salarios”.

Eredia confirmó que el sector supermercados aún no tiene agendada fecha de reunión y que la última vez que se reunieron con los empresarios en el Consejo de Salarios fue el 31 de octubre, cuando la delegación de trabajadores decidió retirarse de la negociación luego del cuarto intermedio. Ese mismo día hubo una concentración en las afueras de la Tienda Inglesa de Montevideo Shopping y el fin de semana comenzaron los trancazos en distintas cadenas de supermercados.

La situación del sector comercio y servicios no es la única. Hasta ahora, de los 112 grupos de negociación solo ocho firmaron acuerdos y cerraron las negociaciones. “La semana pasada 16 grupos comenzaron con la redacción del acuerdo final y esperamos para esta semana tener cerrados unos 24 grupos”, dijo a SdR Juan Castillo, director Nacional de Trabajo. Entiende que todos los grupos están complicados aunque aseguró que “los sectores que más me preocupan son los de los trabajadores rurales, como los del arroz, de los que muy pocos hablan públicamente y que están en muy jodidas condiciones salariales y de trabajo, y los de comercio y servicios, que es donde está la franja de los sectores más sumergidos”.

Iván Fernández